viernes, 18 de mayo de 2012

2012: El canto del cisne


Ayer el gobierno anunció con enorme fanfarria el crecimiento de la economía en 5,6% en el primer trimestre. La composición, por decir lo menos, sigue siendo muy curiosa: Crece el comercio, la luz y el agua (ambas públicas), transporte, comunicaciones y actividades en aduanas. El primer trimestre ha repetido el patrón de los últimos cinco años: La economía en su conjunto ha crecido 13,7%, mientras la manufactura privada (el tercer motor que Giordani ya está “a punto de encender”, uno nunca sabe si en sentido literal) ha caído en 3%. Todo lo que sube está ligado a importaciones, el verdadero motor del crecimiento y del consumo. Durante los trece años de Chávez las importaciones por habitante han crecido 120%, bastante más que el consumo (47,8%) y que la producción (10,9%). El primer trimestre no ha sido la excepción: Las importaciones de bienes han crecido 48,5%.

Muchos piensan que este boom es simplemente consecuencia de una concepción acerca del uso de la renta petrolera. Va mucho más allá. Durante los últimos cinco años, en plena apoteosis de los precios del petróleo, la deuda pública externa se cuadruplicó, pasando de 26.598 a 96.420 millones de dólares. El crecimiento del primer trimestre y los que vendrán también será cortesía de más deuda externa, que se proyecta al cierre del año en más de 120.000 millones de dólares (casi seis veces más que en 2006). Pero tampoco es suficiente con el petróleo y la deuda externa.

A sabiendas de que la economía llegará boqueando a diciembre de 2012 y que será inevitable devaluar en 2013, el gobierno ha empezado a empujar una enorme cantidad de deuda interna. Aprovecha que los depósitos están atrapados a tasas negativas y que el crédito está paralizado y abarrota a los bancos nacionales de papeles de deuda. Para hacernos una idea, la deuda interna totalizó 154.110 millones de bolívares al cierre de 2011, pero durante los primeros cuatro meses del año ya se habían emitido más de 40.000 millones. El plan consiste en sustituir las emisiones de deuda externa por interna en la medida de todo lo posible, para luego licuarla a través de una maxi-devaluación. De esta estrategia se suele jactar el gobierno en sus reuniones con banqueros de inversión, celebrando que la deuda interna se emite a tasas reales negativas, lo que quiere decir que todo el costo recae sobre los ahorristas en términos de pérdidas en el valor real de sus depósitos. El gobierno piensa, y en esto está en lo cierto, que de ganar tendrá capital político de sobra para devaluar; pero de perder ese no sería el caso de la oposición. Por fortuna la oposición también cuenta con muchas opciones de política a las que el gobierno se ha negado o ya se le han cerrado desde hace tiempo.

También la manipulación de las cuentas nacionales será llevada al límite en 2012. “La gente no sabe de eso, la gente de lo que sabe es de consumo, esas son elucubraciones de los economistas”. Así suelen repetir los bufones que reinan en esa pequeña vitrina de la civilización de espectáculo en la que nos hemos convertido en estos años (Vargas Llosa dixit). Me parece un desprecio peligroso a la capacidad del venezolano. En cualquier caso, pronto lo sabrán.

@miguelsantos12