sábado, 9 de junio de 2012

¿Qué podemos aprender de España?


España ha conseguido ayer evitar, al menos por ahora, el colapso financiero. El país necesitaba 2.000 millones de euros para seguir pagando sus compromisos y ayer se ha encontrado con un mercado con algún apetito por deuda española. La mala noticia es que ese mercado mantiene el temor de una posible bancarrota y le ha cobrado una prima que adelanta parte de la amortización futura de principal. Esa es la forma más práctica de verlo: Quienes prestan exigen la tasa de interés base más una prima que adelanta parte del capital que se vence a futuro. Piense Ud. en el caso de Venezuela: Quien le presta a Venezuela a veinte o treinta años con una prima de riesgo de 10%, en diez años ya habrá recibido de vuelta la tasa de interés base (sin riesgo soberano) más su capital. A partir de allí, le corresponde recibir retornos adicionales por el riesgo que ha corrido. Pues algo así está sucediendo con España.

A raíz de la crisis española ha habido muchos comentarios de café y tertulias entre “expertos” en donde se habla irresponsablemente de España. Además de estar muy poco informados y aprovechar el beneficio del tiempo para predecir el pasado (la falacia narrativa), también utilizan argumentos falsos. Como es de todos conocido, en 1997 los países de la Unión Europea (UE) se comprometieron a mantener un déficit fiscal como porcentaje del tamaño de su economía (PIB) inferior a 3%. Durante la próxima década España no sólo cumplió con este criterio, sino que generó amplios superávit fiscales. Para hacernos una idea de este esfuerzo basta pensar que, con todo lo que España ha emitido a raíz de la crisis de 2007-2008, su nivel de deuda pública como porcentaje del PIB al cierre de 2010 (72%) era idéntico a 2000 (71%). Ese no es el caso de Italia (129% en 2010, 123% en 2000), Francia (97% en el 2010, 73% en 2000) y ni tan siquiera de Alemania (77% en el 2010, 61% en el 2000).

¿Y entonces por qué España está en problemas y Alemania no? Por dos razones fundamentales. La primera tiene que ver con el hecho de que el endeudamiento nacional tiene dos componentes: público y privado. Aunque el del sector público se mantuvo a raya, el privado pasó de tener una deuda de 187% del PIB en 2000 a 283% en 2010. Este colosal aumento llevó la deuda de la nación a 355% del PIB, la mayor en la UE, ¡a pesar del esfuerzo fiscal! La segunda razón tiene que ver con la estructura de valor agregado. Durante todos esos años, el PIB de España fue remolcado por la burbuja del sector construcción. Aún cuando el gobierno mantuvo superávit fiscales, el crecimiento fue tanto que dio para financiar un aumento del gasto similar. Así, se expandió la red de infraestructura física y de servicios del Estado. Una vez que la burbuja estalló, el país se ha encontrado con una estructura de gasto que ya no es capaz de sostener, y una población acostumbrada a esa red de servicios público (de allí los indignados digan: “yo me quiero jubilar igual que mi abuelo”). Para colmo de males, y esto acaso sea una de las pocas cosas que las tertulias de café aciertan, los trabajadores españoles son los menos productivos de la UE. ¿Cómo saldrá de aquí? Es difícil de saber. Y es que el inquilino que pagaba el condominio se mudó.

Para El Universal, 08/06/2012

@miguelsantos12
miguel.santos@iesa.edu.ve