viernes, 6 de julio de 2012

Crecer con empleo y sin empleo


A raíz de la crisis financiera han ocurrido varios hechos difíciles de explicar, de esos que estimulan el pensamiento y ayudan a empujar las barreras del conocimiento. La crisis ha dado al traste con algunos paradigmas, propuesto nuevas preguntas y desvelado matices que hasta entonces nos eran desconocidos. Uno de estos tiene que ver con el hecho de que la mayoría de los países desarrollados han recuperado ya la mayor parte de la actividad económica perdida durante la crisis, pero este crecimiento no ha traído consigo nuevos empleos. Estados Unidos, por ejemplo, ha recuperado en tres años los quince puntos porcentuales del PIB que perdió con la crisis, mientras el desempleo se mantiene en algo más de 9%. La Unión Europea recuperó dos tercios del PIB perdido entre diciembre 2007 y abril 2009, pero la tasa de desempleo alcanzó al cierre 2011 su punto más alto (10%). ¿Cómo se conjuga la recuperación sin empleo?

Un equipo de trabajo encabezado por Guillermo Calvo ha propuesto una explicación novedosa y bastante sugestiva. Me aventuro a compartirla con ustedes sólo por el hecho de que supera con creces el test de la abuela (término acuñado por Tyler Cowen: si tu abuela no es capaz de entenderlo, es demasiado complejo como para ser verdad). El argumento parte de la caída en el valor de los activos libres de riesgo que trajo consigo la crisis: Pasaron de 41% del PIB mundial en 2007 a 26% en 2011. Y he aquí detalle: La caída en el valor de los colaterales no afecta a todos los proyectos por igual. “Los proyectos que tienen un mayor contenido de mano de obra son relativamente más difíciles de financiar a través del crédito”. ¿Por qué? Porque los de capital intensivo utilizan como colateral la planta y los equipos (“ya vienen con su propio colateral”), mientras que no se deriva ningún colateral de proyectos de mano de obra intensiva. Por esta razón, la recuperación ha sido espoleada por sectores intensivos en capital. Mientras los activos libres de riesgo que sirven de colateral a los préstamos sigan siendo relativamente escasos, habrá tendencia a favorecer proyectos que traigan consigo su propio colateral.

Guillermo Calvo también ha dado con otros hechos interesantes que no forman parte de esta investigación (aún no publicada) y cuyos mecanismos aún no han sido del todo esclarecidos. Aquellos países con inflación muy baja han recuperado su actividad económica sin nuevos empleos (y con mayores salarios), mientras que en aquellos con inflación moderada el crecimiento ha traído consigo nuevos puestos de trabajo (con menores salarios). Nuestro caso es el peor de los escenarios, porque a pesar de que la inflación hace flexibles los salarios reales (que por ley son inflexibles hacia abajo), la legislación laboral es de las más restrictivas del mundo, lo que inhibe la contratación. Por esa razón los salarios reales exhiben una volatilidad idéntica a la del PIB (recae sobre ellos todo el peso del ajuste). Esto no tiene nada bueno (junto con otras causas, hace al consumo más volátil que la producción), nos obliga a pensar sobre las implicaciones de nuestras leyes laborales en la creación de nuevos empleos. Aquí, y en las restricciones al crédito, se encuentran dos de los factores que nos tienen las alas amarradas. Pero sobre esto volveré más adelante.

@miguelsantos12

Para El Universal, 06/07/2012