viernes, 7 de septiembre de 2012

¿De quién es el paquete neoliberal?


La última estrategia del gobierno para tratar de cambiar las tendencias electorales consiste en develar un documento “de buena fuente”, según el cual la oposición prepara un “paquete de ajuste neoliberal” que “provocarían aquí un nuevo 27 de febrero de 1989”. El último venía firmado por David De Lima, ex gobernador venido a menos con el amado líder hace ya un años, que viene regresando de los tiempos venideros sobre la misma alfombra roja de Didalco Bolívar. Una vez más huye hacia delante, acusando a la oposición de preparar las medidas que ellos se verían obligados a tomar en 2013.

¿Cuál es la situación actual? A grandes rasgos la irresponsabilidad del gobierno, el tesoro público puesto al servicio del candidato oficial, ha montado tres grandes bombas. La primera está en el área cambiaria. La política de traspasos indiscriminados desde el BCV y PDVSA a FONDEN (95.550 millones de dólares) redujo las reservas a su mínima expresión, dejando a los bolívares fuertes en el aire: La razón de liquidez a reservas supera ya los 21 bolívares por dólar. La segunda está en el área fiscal: Según los estimados oficiales, éste año cerrará con un déficit de 16%-18% del PIB. Esta cifra será financiada por una combinación de deuda interna (pérdidas en el valor de nuestros ahorros) y deuda externa. Desde 2006 hasta acá la deuda pública externa se ha multiplicado por seis, mientras la deuda interna ha crecido 505% desde 2008 (la inflación acumulada en el período es de 115%). Esto, junto con la baja tasa de crecimiento, ha llevado el endeudamiento público a sus límites. Por último, el gobierno sigue utilizando los controles de precios para luchar contra la inflación, lo que ha provocado rezagos importantes de precios y una significativa escasez.

La última estrategia del gobierno para tratar de cambiar las tendencias electorales consiste en develar un documento “de buena fuente”, según el cual la oposición prepara un “paquete de ajuste neoliberal” que “provocarían aquí un nuevo 27 de febrero de 1989”. El último venía firmado por David De Lima, ex gobernador venido a menos con el amado líder hace ya un años, que viene regresando de los tiempos venideros sobre la misma alfombra roja de Didalco Bolívar. Una vez más huye hacia delante, acusando a la oposición de preparar las medidas que ellos se verían obligados a tomar en 2013.

¿Cuál es la situación actual? A grandes rasgos la irresponsabilidad del gobierno, el tesoro público puesto al servicio del candidato oficial, ha montado tres grandes bombas. La primera está en el área cambiaria. La política de traspasos indiscriminados desde el BCV y PDVSA a FONDEN (95.550 millones de dólares) redujo las reservas a su mínima expresión, dejando a los bolívares fuertes en el aire: La razón de liquidez a reservas supera ya los 21 bolívares por dólar. La segunda está en el área fiscal: Según los estimados oficiales, éste año cerrará con un déficit de 16%-18% del PIB. Esta cifra será financiada por una combinación de deuda interna (pérdidas en el valor de nuestros ahorros) y deuda externa. Desde 2006 hasta acá la deuda pública externa se ha multiplicado por seis, mientras la deuda interna ha crecido 505% desde 2008 (la inflación acumulada en el período es de 115%). Esto, junto con la baja tasa de crecimiento, ha llevado el endeudamiento público a sus límites. Por último, el gobierno sigue utilizando los controles de precios para luchar contra la inflación, lo que ha provocado rezagos importantes de precios y una significativa escasez.

Para desarmar esta tríada de bombas: ¿Cuál es la estrategia del gobierno? ¿Cuál es su paquete de medidas? El Presidente se abstiene de hablar del tema, pero ya sabemos que se le ha preparado un punto de cuenta con una macro-devaluación. No les queda otra. La oposición, por el contrario, tendría un abanico de políticas mucho más amplio para atacar esos problemas y resolverlos sin necesidad de una estrategia de shock. Tiene la posibilidad de introducir un cambio en las expectativas que, junto con la reinstauración de la propiedad privada, provocará una reacción de la inversión privada. Puede expandir la producción petrolera, materializando así la promesa que el gobierno viene haciendo desde 2005. Puede aprovechar el momento para convocar un programa de conversión de deuda en inversión. Puede inscribir estas estrategias dentro de un programa de endeudamiento que nos ayude a desmontar los desequilibrios de forma gradual, mientras esa deuda se diluye como porcentaje de nuestro ingreso por la vía del crecimiento económico. Puede sentarse a negociar con el sector privado las condiciones que le permitan expandir la capacidad de producción y el empleo, rompiendo así el dilema escasez-inflación en el que seguimos atrapados. Y ese es el plan. A pesar de las asimetrías, estamos muchísimo mejor preparados que el gobierno para desmontar esas tres bombas sin causar un shock en los sectores de menores ingresos. En resumen: Sí puede. Los demás no, ya es tarde para reinventarse.

@miguelsantos12

Para El Universal, 07/09/2012