viernes, 21 de septiembre de 2012

Venezuela sí da


Ha pasado el tiempo y en esa medida ha ido creciendo el optimismo. Las elecciones del próximo octubre traen consigo todas las emociones clásicas de los grandes retos: Esa vaga sensación de inalcanzable que acompaña los primeros días, esos pasos iniciales por pura convicción, ese sentimiento de que sí podría ser que ha ido poco a poco cobrando forma. Por último, ese silencio, ese no atreverse a decir que está tan cerca porque hay demasiado trabajo que hacer (digo que hacer, no que decir, ni tampoco que cacarear con estridencia). Todavía quedan algunos pesimistas defensivos, una especie que se encuentra plenamente documentada: Son aquellos que se abstienen de entusiasmarse, o que lo hacen o creen que lo hacen de forma controlada, para que en caso de un resultado adverso la desilusión no les resulte devastadora.

Mucha gente se acerca y nos pregunta si económicamente es posible salir adelante. También aquí existe esa mezcla de enormes retos y dificultades que intimidan, y también esa inmensa oportunidad de crecer, de transformarnos, de convertir a Venezuela en un país en donde nos provoque ver crecer a nuestros hijos. Nuestro premio es la posibilidad de seguir viviendo aquí. Existe esa enorme asimetría según la cual con una victoria pírrica un Chávez reelecto tendría algo de capital político (no demasiado) para emprender un severo ajuste macroeconómico y así lo está preparando. Ese no sería nuestro caso. También hemos escuchado muchas veces, ya no sabría decir cuantas, que el gobierno ha ido desviando fondos hacia bolsillos sobre los cuales no rinde cuentas a nadie, que en el evento de una victoria le servirían para financiar un ajuste de manera menos traumática y en el de una derrota su oposición, su resistencia, acaso también su regreso. Quizás haya algo de eso también.

Pero luego están todas esas oportunidades de hacer las cosas bien hechas, la posibilidad de que el ejercicio del gasto público efectivamente sea visible y se traduzca en una mejor calidad de vida para todos los venezolanos. A fin de cuentas, al gobierno le sale muy caro lo poco que ofrece, si se cuenta cuánto le cuesta y qué tanto nos llega. En ese mismo afán porque sus cuentas sean inalcanzables e inauditables, en ese querer ahogar a quienes no le manifiesten adhesión plena, ha ido generando una estructura de incentivos que ha entronizado la corrupción, el robo, la ineficiencia. Nosotros estamos en posición de hacer mucho más con menos. Esa ha sido la experiencia de Miranda y las demás gobernaciones y alcaldías que cambiaron de manos en las últimas elecciones regionales.

Desde el punto de vista económico, las cuentas de Venezuela sí dan. Sobre eso no existe ninguna duda. El país tiene unas vastas reservas de petróleo que hace falta convertir en producción y exportación efectiva, y en el sector no petrolero partimos de una situación de inversión cero. Todo está por hacer. Con ese potencial, las dificultades de corto plazo son un problema de liquidez, no de solvencia. Eso no quiere decir que será fácil, pero sí que Venezuela tiene solución, y que no tenemos ninguna razón para estar pasando por las cosas que estamos pasando, ni tampoco para vivir de la forma tan precaria en la que estamos viviendo.

@miguelsantos12

Para El Universal 21/09/2012