Había pensado en un título que
hiciese referencia a aquella parábola de los talentos, que según Jesús un señor
entregó a sus tres sirvientes para que los invirtieran durante su ausencia. A
fin de cuentas, la reflexión acerca de qué hemos hecho con lo que se nos ha
entregado, en qué hemos invertido nuestros recursos, incluyendo el más valioso
de todos ellos, nuestro tiempo; y qué hemos sido capaces de conseguir, es de
naturaleza mucho más amplia que la mera administración de la extracción
petrolera.
En trece años y tres trimestres
hemos recibido 674.987 millones de dólares. Es una cifra colosal, que ajustada
por la inflación en dólares y por habitante supera en 102% a los catorce años
anteriores. ¿Qué hicimos con todo esto? Cerca de dos tercios (61% o 410.596
millones) se fueron en importaciones. Es decir, al bolívar que perdía poder
adquisitivo en Venezuela se le mantuvo su poder de compra en el exterior, una
política que nos inundó de importaciones y ahogó a los productores nacionales. En
esos catorce años la manufactura privada por habitante cayó 9%, disminuyendo su
peso en la producción del país de 17% a 13%. En ese período las importaciones
por persona crecieron 173%, alimentando un boom de consumo de 53%, en muy buena
parte responsable por la popularidad del Presidente (esa es, en mi opinión, una
fracción importante de lo que algunos llaman la “conexión emocional”).
¿Y el resto? Nada menos que 25% de la
exportación petrolera se ha ido en fugas de capital privado (169.950 millones
de dólares). ¿Por qué el gobierno ha permitido esto? No lo ha permitido, lo ha
fomentado. En medio del clima negativo para la inversión, si a la aceleración
de liquidez que resulta de financiar el déficit imprimiendo real no se le
responde ofertando dólares, la inflación hubiese sido mucho mayor. De allí la
política de emisiones de deuda bolívar-dólar y las numerosas filtraciones en
CADIVI. Si a las importaciones (61%) y a la fuga de capital privado (25%)
agregamos el saldo en servicios (viajes, transporte y seguros sobre mercancías:
12%) llegamos a 98%.
Uno llega aquí y, a pesar de la
enorme decepción, siente algún alivio derivado del poder contabilizar, así se
hayan despilfarrado, los recursos de los que dispusimos. Es sólo una ilusión.
El gobierno no sólo ha gozado de una extraordinaria bonanza petrolera, sino que
además ha aumentado nuestra deuda externa neta en 73.902 millones de dólares. Y
eso sólo contabilizando la deuda financiera que reporta el BCV. Si se incluye
la deuda de PDVSA con contratistas, socios y proveedores, y algunas estatizaciones
por pagar, pasaríamos de 150,000 millones de dólares. Lo que vuelve a abrir el
hueco en nuestras cuentas, muchas de las cuales se han ido por el desaguadero
de FONDEN, que hasta ahora ha recibido entre PDVSA y BCV nada menos que 95.554
millones de dólares. ¿Qué hicimos con todo esto? Más aún, ¿qué hicimos con
todos nuestros talentos, como país, en estos catorce años? Es un período más
largo que la propia guerra de Troya: ¿Qué dejamos? Es una pregunta que agobia,
sobretodo a los que hemos tenido la fortuna de recibir más (oportunidades),
porque fue así como repartió y juzgó el señor de la parábola: A cada uno según
sus capacidades.
@ miguelsantos12
Para El Universal, 07/12/2012
2 comentarios:
Miguel, me he venido dando cuenta que siempre subestimas (y por bastante) el monto total de los ingresos por concepto de petroleo. Te refieres con frecuencia a una cifra de casi 650.000 Millones de USD, sin embargo el ingreso registrado sobrepasa el trillón de dòlares desde el 2010. Entiendo que existan discrepancias porque sin irnos muy lejos las cifras del BCV y del MPPF tampoco coinciden entre ellas. Serìa una buen tema aclarar realmente cual es la cifra cierta. Saludos desde Caracas.
Gracias por tu observacion. Mi cifra viene de sumar las exportaciones petroleras reportadas por el BCV en Balanza de Pagos desde I trimestre 1999 hasta III trimestre 2012. Ese es el escenario mas optimista, y tambien es muy objetivo. Asume que la contribucion fiscal es 100%. No hay interpretacion. Me encantaria saber de donde sacas la tuya, siempre tenemos algo que aprender.
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