viernes, 28 de septiembre de 2012

El oro, la bolsa y la vida


Un cable inofensivo de Reuters, de no más de diez líneas, revela que durante agosto pasado el BCV liquidó 3,7 toneladas de oro, equivalente a 1% del volumen en reservas. A precios de mercado, representa algo así como doscientos millones de dólares, apenas suficientes para un día y medio de importaciones. Como resalta Reuters, Venezuela es el único país que redujo sus reservas en oro, en una época en que la incertidumbre en los mercados ha llevado a la mayoría de los bancos centrales a proteger sus monedas y reservas a través de adquisiciones masivas del metal.

Este movimiento viene inscrito dentro de una tendencia que viene teniendo lugar desde hace algún tiempo. Tras esta última liquidación, nuestras reservas alcanzan 362 toneladas, 3,4% menos que en diciembre de 2010 (375). En plena bonanza petrolera, tras multiplicar además por cuatro nuestra deuda externa en seis años, salimos a vender oro. Como suele suceder con asombrosa frecuencia, algunos ya lo han relativizado, alegando es armar una alharaca por una magnitud relativamente pequeña. Para magnitudes pequeñas el “millardito” solicitado por el Presidente al BCV a finales del año 2003. Desde entonces, entre el ente emisor y PDVSA, se han fletado 95,5 “millarditos” hacia FONDEN. He aquí otra razón esencial para inclinarse por la tenencia de oro: El gobierno barre todo el efectivo disponible en reservas hacia sus fondos, lejos del escrutinio público (el último prospecto de FONDEN aclaraba que sus estados financieros son confidenciales), dejando en reservas sólo los lingotes de oro y los derechos de giro en el FMI. ¿Qué se ha hecho con todo ese dinero?

Para hacernos una idea, Brian Ellsworth y Evanir Chimea, también de Reuters, acaban de publicar un reporte de investigación sobre el destino de los 95.554 millones de dólares aspirados por FONDEN. Partiendo de una lista de proyectos del FONDEN (ya retirada del website del fondo), ambos periodistas hacen un recuento de galpones abandonados, primeras piedras cubiertas por maleza, o simple y llana inexistencia. Son de leyenda los 93 millones de dólares invertidos en el saneamiento del Guaire, los 312 invertidos en la Ciudad del Aluminio (“un enorme esqueleto de acero, unos cuantos galpones dispersos y un par de vallas con la imagen de Chávez lavada por el tiempo y el sol”), o los 540 para Pulpa y Papel C. A. (“en la verja del sitio donde se levantará la fábrica, sólo dos avisos gigantescos con un Chávez sonriente”). No todo el FONDEN se ha desperdiciado: Desde allí se han concretado las compras de aviones Sukhoi Su-30 rusos, o el levantamiento de casas pre-fabricadas en Guatemala, Bolivia, Cuba y Nicaragua. Esto es sólo la punta del iceberg.

Mientras tanto, el Presidente dice que “era una cosa horrible cómo la gran burguesía regalaba el petróleo, saqueaba el país” y advierte que el cierre de FONDEN paralizaría “50, no sé, más de 100 obras”. Es decir, insiste en que paralizaremos lo que nunca arrancó o está ya paralizado, repite que de ganar Capriles habrá una guerra civil, cuando ya nuestros muertos pasan de 19.500 por año. Parafraseando la fórmula tradicional de los atracos de antes, se llevan el oro, la bolsa, y de un par de cientos de miles, también la vida. Y quieren seis años más.

@miguelsantos12

Para El Universal 28/09/2012

jueves, 27 de septiembre de 2012

¿Dónde están los reales?

Extraordinario reporte de Brian Ellsworth y Eyanir Chinea (Reuters) acerca de la mega estafa de 95.554 millones de dólares que ha representado el FONDEN.

http://documents-cdn.mcs.thomsonreuters.com/506343fc8812a_Espa%C3%B1ol_Venezuela.pdf

viernes, 21 de septiembre de 2012

Venezuela sí da


Ha pasado el tiempo y en esa medida ha ido creciendo el optimismo. Las elecciones del próximo octubre traen consigo todas las emociones clásicas de los grandes retos: Esa vaga sensación de inalcanzable que acompaña los primeros días, esos pasos iniciales por pura convicción, ese sentimiento de que sí podría ser que ha ido poco a poco cobrando forma. Por último, ese silencio, ese no atreverse a decir que está tan cerca porque hay demasiado trabajo que hacer (digo que hacer, no que decir, ni tampoco que cacarear con estridencia). Todavía quedan algunos pesimistas defensivos, una especie que se encuentra plenamente documentada: Son aquellos que se abstienen de entusiasmarse, o que lo hacen o creen que lo hacen de forma controlada, para que en caso de un resultado adverso la desilusión no les resulte devastadora.

Mucha gente se acerca y nos pregunta si económicamente es posible salir adelante. También aquí existe esa mezcla de enormes retos y dificultades que intimidan, y también esa inmensa oportunidad de crecer, de transformarnos, de convertir a Venezuela en un país en donde nos provoque ver crecer a nuestros hijos. Nuestro premio es la posibilidad de seguir viviendo aquí. Existe esa enorme asimetría según la cual con una victoria pírrica un Chávez reelecto tendría algo de capital político (no demasiado) para emprender un severo ajuste macroeconómico y así lo está preparando. Ese no sería nuestro caso. También hemos escuchado muchas veces, ya no sabría decir cuantas, que el gobierno ha ido desviando fondos hacia bolsillos sobre los cuales no rinde cuentas a nadie, que en el evento de una victoria le servirían para financiar un ajuste de manera menos traumática y en el de una derrota su oposición, su resistencia, acaso también su regreso. Quizás haya algo de eso también.

Pero luego están todas esas oportunidades de hacer las cosas bien hechas, la posibilidad de que el ejercicio del gasto público efectivamente sea visible y se traduzca en una mejor calidad de vida para todos los venezolanos. A fin de cuentas, al gobierno le sale muy caro lo poco que ofrece, si se cuenta cuánto le cuesta y qué tanto nos llega. En ese mismo afán porque sus cuentas sean inalcanzables e inauditables, en ese querer ahogar a quienes no le manifiesten adhesión plena, ha ido generando una estructura de incentivos que ha entronizado la corrupción, el robo, la ineficiencia. Nosotros estamos en posición de hacer mucho más con menos. Esa ha sido la experiencia de Miranda y las demás gobernaciones y alcaldías que cambiaron de manos en las últimas elecciones regionales.

Desde el punto de vista económico, las cuentas de Venezuela sí dan. Sobre eso no existe ninguna duda. El país tiene unas vastas reservas de petróleo que hace falta convertir en producción y exportación efectiva, y en el sector no petrolero partimos de una situación de inversión cero. Todo está por hacer. Con ese potencial, las dificultades de corto plazo son un problema de liquidez, no de solvencia. Eso no quiere decir que será fácil, pero sí que Venezuela tiene solución, y que no tenemos ninguna razón para estar pasando por las cosas que estamos pasando, ni tampoco para vivir de la forma tan precaria en la que estamos viviendo.

@miguelsantos12

Para El Universal 21/09/2012

jueves, 20 de septiembre de 2012

Reuters 15:38 13/09/2012 Reuters: Venezuela a safer bet for investors if Capriles wins-opposition


    * Venezuela bond yields are now among the world's highest
    * Capriles vows to put country on sustainable financial path
    * His economic guru sees spreads tightening up to 300 bps
    * Market pans Chavez policies, but he has never defaulted

By Hugh Bronstein

CARACAS, Sept 13 (Reuters) - Venezuela's sky high borrowing costs would fall by up to 3 percentage points and remove pressure from overstrained public finances if market-friendly candidate Henrique Capriles wins next month's presidential election, a top aide said. The country's bond yields are among the world's highest,
reflecting a sharp probability of default despite the advantage of sitting atop the world's biggest oil reserves at a time of tight global supplies and $100 per barrel prices.

Socialist President Hugo Chavez's seizure of private companies and Byzantine system of price and currency controls are frowned on by investors. But he has never defaulted during his 14 years in office, rewarding debt holders with three times the annual income offered by average emerging market bonds. As sweet as this has been for buy-and-hold portfolio managers who bet correctly that "El Comandante" Chavez would pay on time despite his anti-capitalist rhetoric, his policies have put a burden on public finances that Capriles vows to relieve.

The 40-year-old challenger, who is governor of Venezuela's second most populous state, a ims to put the economy on a sustainable course by improving transparency and production at state oil company PDVSA. A l aw graduate, Capriles vows to replace inefficient subsidies with infrastructure projects and induce private sector investment by carrying out no further  nationalizations.

Chavez, 58, leads most of the best-known polls, but they are notoriously controversial and divergent in this polarized country. One major polling firm puts Capriles ahead. If Capriles wins the Oct.7 vote, his policies will quickly translate into higher credit ratings and cheaper financing for Latin America's top oil exporter, his macro-economic policy coordinator Miguel Angel Santos said . "Our strategy is based on unleashing Venezuela's productive potential, both in the oil and non-oil sectors," Santos, an investment banker and corporate finance expert, told Reuters. "We are aiming at a reduction of 200 to 300 basis points on sovereign risk over the first twelve months of a Capriles government," he added.

Nailing that target would lower the cost of long term borrowing to 8 percent from 11 percent currently. Venezuela's bond due in 2027 yields 10.9 percent versus 4.7 percent offered by equivalent Colombian paper.
     
SKY HIGH SPREADS

Lenders demand high yields to compensate them for risks associated with falling PDVSA output and, as Fitch Ratings put it in a recent report, "a weakening policy framework, which has increased vulnerability to commodity price shocks".

Venezuela's spread over safe-haven U.S. Treasuries is at about 938 basis points. The overall JP Morgan Emerging Markets Bond Index Plus - including countries from Russia to Turkey to Mexico - is at a much tighter 279 basis points, reflecting the perception of far lower default risk. Ex-paratrooper Chavez, who first won office in late 1998 after a stint in jail for his role in a failed 1992 coup, says he has beaten the cancer he battled over the last year. He swears he fit to keep leading his self-styled "revolution" and has been appearing several times a day at campaign events.

Fitch, S&P and Moody's all have Venezuela graded deep in speculative, or junk bond, territory, which limits the number of funds willing to buy its debt. Its neighbor Colombia, by contrast, has joined other Latin American countries such as Peru, Chile and Brazil as a high-, or investment-grade, credit. Santos said he would expect ratings upgrades to follow fast after Capriles enacts his program, including cuts in oil subsidies offered by Chavez to allies such as Cuba and Belarus. "We estimate that this alone will generate about $7.0 billion in savings," he told Reuters. "We do not think we will have an issue placing those barrels elsewhere in the market if these recipients are not willing to pay market price."

But those savings would not be enough to cover financial needs, he added, so a Capriles administration would likely look to the international capital markets and bilateral lenders. "Foreign debt amortization over the next two years is low, and we may need to issue more than what is forecasted to mature," Santos said. "So we see our foreign debt levels increasing in absolute terms, but decreasing as related to gross domestic product."

Capriles' team says the efficiency and transparency improvements he wants to make at PDVSA would generate up to $5.3 billion in additional yearly export revenue. But to avoid a popular backlash and ensure governability, the pace of reform may be slower than some investors expect. A Capriles government would gradually steer the economy away from an unsustainable private consumption boom, which is driven by state spending, towards public and private investment and job creation, targeted especially at poorer Venezuelans, said opposition policy chief Ricardo Villasmil. He bets that by avoiding a "shock therapy" approach Capriles will win credibility over time both at home and on Wall Street. "Investors will see that we are in for the long run , "
Villasmil said. 

 (Reporting By Hugh Bronstein; editing by Andrew Hay)
 ((hugh.bronstein@thomsonreuters.com)(5411 4318 0655)(Reuters

Keywords: VENEZUELA BONDS/ELECTION

viernes, 14 de septiembre de 2012

El miedo es a seguir como estamos


El gobierno intenta ahora revertir la tendencia electoral con la creación de una matriz de opinión según la cual, en resumen, un gobierno de oposición traería el caos. Resbalaron otras estratagemas, en particular la del marine capturado mientras viajaba en autobús por el Táchira, “con un cuaderno, en donde se trazaban unos planes”. ¿Qué será de ese muchacho, si es que alguna vez existió? Ahora de lo que se trata es de sembrar el terror, el de dibujarle a un país que ya de por sí se las está viendo chiquitas, un escenario de caos que, según el guión, vendría a perturbar esta sana paz y prosperidad que nos embarga. Por citar una que no es de mi área de especialidad pero me llama poderosamente la atención, se amenaza con una guerra civil a un país que sufre 19.500 asesinatos al año y en donde hasta diciembre pasado contábamos 155.788 homicidios en 13 años.

En el área económica el Presidente amenaza con un paquetazo que podría llevar a un nuevo 29 de febrero. Alerta sobre la devaluación, la inflación, las subidas de impuestos, y la pérdida de poder adquisitivo. Vale la pena considerar qué ha sucedido en estos años y constatar el enorme parecido que existe entre eso y lo que el Presidente denuncia como consecuencias del eventual paquetazo neoliberal opositor. En trece años y medio, nuestra producción por habitante ha crecido 10%, lo que equivale a crecer 0.6% por año. Es, de lejos, el récord más pobre de América Latina. La manufactura privada por habitante ha caído 18% y la producción petrolera otro 33%. Es decir, puestos a repartir barriles, a cada uno nos correspondería hoy un tercio menos que hace trece años, y más de 70% menos que en los años setenta. Y claro, producimos lo mismo y somos cuatro veces más que entonces. En términos de inflación el gobierno tampoco tiene nada de qué presumir, como no sea de registrar una variación de precios inferior a la del segundo gobierno de Caldera. La inflación promedio ha sido 22% anual, siempre entre las mayores del mundo, en una época en que la inflación de dos dígitos ha desaparecido del planeta. Ante la ausencia de inversión de capital, la productividad del trabajo se ha venido abajo. Por esa razón, según el BCV el salario de un trabajador privado (80% del total) posee hoy en día 27% menos poder de compra que en 1998. La devaluación, componente diabólico del paquetazo neoliberal que hoy denuncia Chávez es también una de las constantes de su período: El Presidente recibió una tasa de cambio de 545 bolívares por dólar, y hoy subasta dólares a una tasa 1.000% mayor. Durante estos trece años se han registrado grandes macro-devaluaciones, como la de 50% en febrero 2002, o sin ir más allá, la de 100% en febrero de 2009.

Lo que ha salvado a Chávez ha sido el boom de precios petroleros, que junto con el endeudamiento salvaje ayudó a financiar un crecimiento de las importaciones de 196%, 120% por habitante, que a su vez apuntaló un aumento del consumo de 43% por persona. Esa es la “conexión espiritual” de la que habla Schmel. Todas esas son las cosas que el gobierno denuncia en el paquetazo neoliberal, esas que ha venido haciendo de forma ininterrumpida desde 1998. Al igual que en todas las demás áreas, aquí también lo peor que nos puede suceder, a lo que hay que tenerle miedo, es a seguir como estamos.

@miguelsantos12

Para El Universal, 14/09/2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

Tiempos de dictadura


Alguna vez escuché a Antonio Cova, en los días aciagos que siguieron al referéndum revocatorio de agosto 2004, resaltar las virtudes del venezolano para la resistencia y la lucha, tomando como ejemplo a los héroes de nuestra independencia. Que si somos herederos de quienes recorrieron grandes distancias a caballo con muy pocas certezas, que si lo hicieron ya no por la libertad propia sino por la de nuestros hermanos, que si por esa noble causa pasaron hambre y frío, atravesando la cordillera pobremente equipados. Recuerdo que fue en un foro en un hotel de Puerto La Cruz y también que esa tarde llovía a cántaros. Estos últimos detalles, relativamente irrelevantes, han quedado anclados en mi memoria por otra sensación, esa sí, mucho más duradera. Aquella referencia me ha resultado siempre ajena. Desde un punto de vista puramente conceptual es evidente que la gesta merece atención y a algunos les podría resultar hasta inspiradora. Pero, en mi caso, no viene asociada a ningún sentimiento de pertenencia o proximidad, al menos no más allá de los que evocarían San Martín o el mismísimo Mahatma Gandhi.

Esa es una sensación que contrasta con el espíritu de resistencia y la inspiración que destila la película documental “Tiempos de dictadura” de Carlos Oteyza. Tengo que reconocer que al menos una fracción de esta divergencia se debe a un hecho cosmético-situacional: Los héroes de “Tiempos de dictadura” no huelen a pulpa de papel, no andaban a caballo ni exhibían patillas, ni portaban uniformes afrancesados. Más aún, algunos de ellos están detrás de mí en la cola de la entrada del cine, o más allá, en la de las cotufas, e inclusive en las butacas de unas filas más adelante ya dentro de la sala. Ahí está Isabel Carmona, luchadora política presa durante la dictadura de Pérez Jiménez, que dio a luz en la cárcel a su tercer hijo, y permaneció allí mientras los dos mayores eran cuidados por familiares. Está Américo Martín, con su sonrisa despistada, y Simón Alberto Consalvi, con una barbita de cuatro días. Aunque no los haya visto por aquí esta noche, hay también testimonios de otras figuras que nos resultan más próximas como Pompeyo Márquez o Teodoro Petkoff. Aún entre los que nos dejaron en aquella época, la memoria de Leonardo Ruiz Pineda, que se mantuvo en la clandestinidad al frente de la Dirección Nacional de AD nada menos que 42 semanas, me resulta mucho más próxima (acaso por cortesía de una amplia avenida que lleva su nombre no lejos de mi hogar en Valencia) que la de cualquier prócer.

Con base en los testimonios y una amplia selección de videos e imágenes de la época (se me ha quedado grabada la imagen de Carlos Delgado Chalbaud dentro del ataúd), acompasados por la voz de Laureano Márquez, la música más apropiada según el espíritu de cada escena y un conjunto de imágenes caricaturescas para identificar los eventos cruciales sobre los cuales no existe memoria visual, Carlos Oteyza le ha entrado de frente a una época que hasta ahora ha sido dominada por la leyenda dorada, para unos, y la leyenda negra, para otros. Aunque a ratos funge como un iluminista, alumbrando de lado y lado, la conclusión es clara y contundente: No tenemos por qué escoger entre la paz social y la libertad.

Así, los testimonios se van entretejiendo y confirmando, en algunos casos; contrastando, en otros. Se forma así un espejo de la época que viene a depender de lo que en definitiva depende siempre la historia: de la confluencia de testimonios. Ese espejo no siempre arroja una imagen nítida, no siempre es uniforme, ni tampoco se presta a la conclusión fácil. Dentro del conjunto de testimonios que desfilan por la cinta hay dos lugares extremos que en mi opinión proveen el contexto a todos los demás: El del editor José Agustín Catalá (fallecido en diciembre pasado a sus 97 años) y el de la bailarina Yolanda Moreno. Ambos ilustran dos posiciones distintas, dos lugares en los que la llegada de la dictadura sorprende por azar a los protagonistas. El período de Pérez Jiménez en términos amplios (1948-1958) ocupa entre los 33 y los 43 años del editor del “Libro negro de la dictadura”. Por esa osadía Catalá será sometido a las más crueles torturas, que narra con una serenidad e indiferencia que hielan la sangre. A la pregunta final responderá con la misma parsimonia: “Fueron tiempos de infamia”. Y luego está Yolanda Moreno. A la incipiente bailarina la dictadura la sorprende en el colegio, su primer testimonio narra de forma divertida cómo recibieron la noticia de volver temprano a casa tras el golpe a Gallegos. Sus recuerdos están impregnados por los juegos y salidas callejeras (un espejo de la seguridad personal que forma parte de la leyenda dorada de la época), de los grandes desfiles de Carnaval (“en aquellos años el país entero se había convertido en un enorme desfile”), de las grandes fiestas navideñas que en 1952 distrajeron la atención del pueblo del fraude electoral perpetrado contra Jóvito Villaba. A la pregunta final responderá: “Fueron tiempos de arte”. Este contraste es esencial tanto para el ritmo como para la honestidad de la película, y encierra una decisión esencial que todos, una que ya unos en mayor grado que otros, de forma explícita o dejándose llevar de a poco, hemos ido tomando con el paso de los años: ¿Hasta qué punto debemos sacrificar nuestros principios, nuestras opiniones, nuestro deseo de ser libres, a cambio de la tranquilidad, de la comodidad, de la protección de nuestro patrimonio? “En aquella época el que no desfilaba, aplaudía”. La dictadura de Pérez Jiménez es particularmente ilustrativa de este dilema, toda vez que la feroz represión fue acompañada de una fenomenal expansión económica como producto del ingreso petrolero (como destaca la película, Venezuela se convirtió en aquellos años en el mayor exportador de petróleo del mundo, mientras su economía se ubicaba entre las de mayor crecimiento en el planeta). Esa prosperidad económica la encarnan en la película los emigrantes que, como mi padre, llegaron a Venezuela en la primera parte de los años cincuenta. “Fueron años de trabajo, de riqueza”.

Este contraste tácito es un buen ejemplo de cómo Carlos Oteyza ha conseguido destilar de los testimonios y la memoria visual de aquella época, lecciones que siguen estando muy vigentes. Allí está el fracaso de las iniciativas independientes de partidos políticos diezmados y muy mal coordinados. La imagen todopoderosa que presentaba Pérez Jiménez y la desesperanza de los dirigentes políticos venezolanos tanto aquí como en el exilio hacia finales de 1957, a días de caer el régimen (Rómulo Betancourt llegaría entonces a decir que Venezuela se aproximaba hacia una nueva era gomecista, pero su testimonio no forma parte de la película). La presión sobre los empleados públicos. “En aquellos años se demostró que militarizar a los civiles era mucho más fácil que civilizar a los militares”.

Y llegó así a mi reflexión final. Decía el Emperador Adriano en su carta a Marco Antonio (refiriéndose a Trajano) que “mucho nos cuesta percibir y reconocer la verdadera grandeza entre quienes coinciden con nosotros en la época y el camino”. Esos héroes relativamente comunes que ha retratado Carlos Oteyza me hicieron pensar en los héroes de todos los días, en los de nuestro tiempo, en los que han sacrificado lo más valioso que tienen, a fin de cuentas sus días y su tiempo, para mantener viva esa llama que nos alumbre mientras damos nuestra particular resistencia, nuestro esfuerzo por evitar deslizarnos hacia nuevos tiempos de oscuridad.

@miguelsantos12

Para El Universal 09/09/2012

viernes, 7 de septiembre de 2012

¿De quién es el paquete neoliberal?


La última estrategia del gobierno para tratar de cambiar las tendencias electorales consiste en develar un documento “de buena fuente”, según el cual la oposición prepara un “paquete de ajuste neoliberal” que “provocarían aquí un nuevo 27 de febrero de 1989”. El último venía firmado por David De Lima, ex gobernador venido a menos con el amado líder hace ya un años, que viene regresando de los tiempos venideros sobre la misma alfombra roja de Didalco Bolívar. Una vez más huye hacia delante, acusando a la oposición de preparar las medidas que ellos se verían obligados a tomar en 2013.

¿Cuál es la situación actual? A grandes rasgos la irresponsabilidad del gobierno, el tesoro público puesto al servicio del candidato oficial, ha montado tres grandes bombas. La primera está en el área cambiaria. La política de traspasos indiscriminados desde el BCV y PDVSA a FONDEN (95.550 millones de dólares) redujo las reservas a su mínima expresión, dejando a los bolívares fuertes en el aire: La razón de liquidez a reservas supera ya los 21 bolívares por dólar. La segunda está en el área fiscal: Según los estimados oficiales, éste año cerrará con un déficit de 16%-18% del PIB. Esta cifra será financiada por una combinación de deuda interna (pérdidas en el valor de nuestros ahorros) y deuda externa. Desde 2006 hasta acá la deuda pública externa se ha multiplicado por seis, mientras la deuda interna ha crecido 505% desde 2008 (la inflación acumulada en el período es de 115%). Esto, junto con la baja tasa de crecimiento, ha llevado el endeudamiento público a sus límites. Por último, el gobierno sigue utilizando los controles de precios para luchar contra la inflación, lo que ha provocado rezagos importantes de precios y una significativa escasez.

La última estrategia del gobierno para tratar de cambiar las tendencias electorales consiste en develar un documento “de buena fuente”, según el cual la oposición prepara un “paquete de ajuste neoliberal” que “provocarían aquí un nuevo 27 de febrero de 1989”. El último venía firmado por David De Lima, ex gobernador venido a menos con el amado líder hace ya un años, que viene regresando de los tiempos venideros sobre la misma alfombra roja de Didalco Bolívar. Una vez más huye hacia delante, acusando a la oposición de preparar las medidas que ellos se verían obligados a tomar en 2013.

¿Cuál es la situación actual? A grandes rasgos la irresponsabilidad del gobierno, el tesoro público puesto al servicio del candidato oficial, ha montado tres grandes bombas. La primera está en el área cambiaria. La política de traspasos indiscriminados desde el BCV y PDVSA a FONDEN (95.550 millones de dólares) redujo las reservas a su mínima expresión, dejando a los bolívares fuertes en el aire: La razón de liquidez a reservas supera ya los 21 bolívares por dólar. La segunda está en el área fiscal: Según los estimados oficiales, éste año cerrará con un déficit de 16%-18% del PIB. Esta cifra será financiada por una combinación de deuda interna (pérdidas en el valor de nuestros ahorros) y deuda externa. Desde 2006 hasta acá la deuda pública externa se ha multiplicado por seis, mientras la deuda interna ha crecido 505% desde 2008 (la inflación acumulada en el período es de 115%). Esto, junto con la baja tasa de crecimiento, ha llevado el endeudamiento público a sus límites. Por último, el gobierno sigue utilizando los controles de precios para luchar contra la inflación, lo que ha provocado rezagos importantes de precios y una significativa escasez.

Para desarmar esta tríada de bombas: ¿Cuál es la estrategia del gobierno? ¿Cuál es su paquete de medidas? El Presidente se abstiene de hablar del tema, pero ya sabemos que se le ha preparado un punto de cuenta con una macro-devaluación. No les queda otra. La oposición, por el contrario, tendría un abanico de políticas mucho más amplio para atacar esos problemas y resolverlos sin necesidad de una estrategia de shock. Tiene la posibilidad de introducir un cambio en las expectativas que, junto con la reinstauración de la propiedad privada, provocará una reacción de la inversión privada. Puede expandir la producción petrolera, materializando así la promesa que el gobierno viene haciendo desde 2005. Puede aprovechar el momento para convocar un programa de conversión de deuda en inversión. Puede inscribir estas estrategias dentro de un programa de endeudamiento que nos ayude a desmontar los desequilibrios de forma gradual, mientras esa deuda se diluye como porcentaje de nuestro ingreso por la vía del crecimiento económico. Puede sentarse a negociar con el sector privado las condiciones que le permitan expandir la capacidad de producción y el empleo, rompiendo así el dilema escasez-inflación en el que seguimos atrapados. Y ese es el plan. A pesar de las asimetrías, estamos muchísimo mejor preparados que el gobierno para desmontar esas tres bombas sin causar un shock en los sectores de menores ingresos. En resumen: Sí puede. Los demás no, ya es tarde para reinventarse.

@miguelsantos12

Para El Universal, 07/09/2012

domingo, 2 de septiembre de 2012

Mitos y realidades del Fondo Común China Venezuela (FCCV)


Tras unos meses siguiendo el Fondo Común China Venezuela (FCCV o Fondo Chino), creo (en este entorno y por ahora poco se puede hacer más allá de creer) que puedo aportar algunos elementos que pueden contribuir con su comprensión. Como la mayoría de las cosas que se hacen por cuenta y a espaldas de los verdaderos interesados, se han ido creando alrededor del Fondo Chino ciertos mitos, que a su vez han distraído la atención de algunos de sus rasgos más interesantes.

¿Qué es y cómo funciona? En principio, lo que se conoce como el Fondo Chino son una serie de acuerdos paralelos. En primer lugar, PDVSA establece un contrato de suministro con China Oil. Esta última adquiere el petróleo y deposita el valor del envío en dólares (calculado a precios de mercado) en una cuenta que BANDES y la Oficina Nacional del Tesoro (ONT) tienen en el Banco de Desarrollo de China (BDC). Paralelamente, China le hace un préstamo a Venezuela, que junto con aportes que hace el país, conforman el FCCV. Ese préstamo se hace a tasas inferiores a las que le exigen a Venezuela los mercados. Desde allí se financian proyectos para el desarrollo de Venezuela, que no están del todo claros y cuyo listado específico, montos comprometidos y ejecutados son muy difíciles de conseguir. Ahora bien, una proporción de la factura petrolera de los envíos a China se destina a servir la deuda de Venezuela con ese país. En principio, se estableció que por cada barril de petróleo, cuarenta dólares vayan a amortizar capital y pagar intereses, y la diferencia queda disponible para Venezuela en la cuenta de la ONT en el Banco de Desarrollo de China. De allí surgió la idea equivocada de que “esos barriles nos los compraron a cuarenta”, en lugar de a precios de mercado. Los efectos sobre nuestro bienestar no van por ahí.

¿Cuáles son los beneficios directos para Venezuela? Recibe un préstamo significativo a tasas inferiores a las que nos exigen los mercados. ¿Cuáles son los costos? Un aumento significativo de costos de transporte en relación con lo que eran nuestros mercados anteriores. Por otro lado, el último de los acuerdos (Gran Volumen: 20.600 millones de dólares) nos otorga 40% de la línea de crédito en yuanes, por lo que nos vemos obligados a importar de China muchas cosas que presumiblemente no importaríamos de no estar atados.

En definitiva, hay que sentarse a sacar algunos números, pero no luce tan desfavorable como pensábamos. En medio de las necesidades de financiamiento que resultan de la aceleración fenomenal e irresponsable del gasto en el período electoral, el acuerdo con China podría ser muy útil. Además, dentro de un contexto de expansión de la producción petrolera, el acuerdo de suministro con China bien podría servir para diversificar mercados. Lo que no se puede justificar es que un conjunto de préstamos que totalizan 36.600 millones de dólares, de los cuáles se han desembolsado 34.100 y restan por pagar 27.500, haya sido hecho con una estructura administrativa tan compleja, de manera tan poco transparente, y a espaldas de la nación. Después de todo, aún no sabemos con certeza qué hemos hecho con todo ese dinero, y ese también debe ser un elemento esencial del análisis de los impactos sobre nuestro bienestar.

@miguelsantos12

Para El Universal, 02/09/2012