lunes, 30 de diciembre de 2013

La inflación de Noviembre y Diciembre

Causa preocupación el estreno del lenguaje chavistoide en el comunicado mensual del BCV. En cualquier caso, parece que por ahora la lucha interna dentro del ente emisor se ha saldado con el siguiente balance: Publicamos las cifras, sí, pero las aderezamos con la cháchara chavista. Observen aquí qué ha sucedido con la inflación desde las elecciones de Octubre 2012...




jueves, 19 de diciembre de 2013

Chomsky

MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
jueves 19 de diciembre de 2013  12:00 AM
La primera vez que supe de Noam Chomsky fue a comienzos de los noventa, por un librito titulado Los verdaderos pensadores de nuestro tiempo. El texto en cuestión contenía una galería de entrevistas con personajes que su autor, el periodista francés Guy Sorman, había identificado como verdaderos revolucionarios del pensamiento moderno. A raíz de sus contribuciones ya no había sido posible seguir pensando como hasta entonces en cada una de sus disciplinas. El horizonte cubierto era amplio, desde los orígenes de la humanidad hasta la economía. En cada sección se presentaban los paradigmas de la especialidad, los límites del conocimiento y las contribuciones de cada pensador a la luz de otras teorías que competían por explicar los mismos fenómenos. Hago esta larga introducción sólo para resaltar la figura del pensador, la del hombre solo que se enfrenta a los problemas y rompecabezas de su disciplina y de su tiempo, diseña modelos y levanta teorías en un esfuerzo atlético por arrebatarle terreno a la ignorancia. Chomsky se había ganado un lugar en aquella galería por su concepción del lenguaje como capacidad biológica innata, en contraposición a la visión socio-cultural. Según él, el entorno apenas provee los recursos necesarios para el desarrollo del lenguaje, pero no alcanza a explicar la enorme complejidad creadora de nuestra posibilidad lingüística. En cualquier caso, tanto el método como la fama que ganó a través de sus contribuciones en esta disciplina, los utilizaría luego para disertar sobre una serie de fenómenos políticos. Es con esta última versión de Chomsky con la que la mayoría de los lectores están familiarizados.

Me cuesta pensar que no hay varios Chomsky, sino uno solo, ese que ha salido a nuestro encuentro y que ahora señala el camino a su oficina con el paso cansado de sus ochenta y cinco años. Hace ya algunos meses que se me vino a la mente la posibilidad de conversar con él y me senté a escribirle una nota con filigrana de orfebre. Tras dejar clara mi condición de opositor, mi participación en la campaña electoral de 2012, le manifesté mi interés por discutir las "diferentes perspectivas que había tomado en relación con la situación venezolana en estos últimos años". Me refería yo al periplo que va desde su visita a Caracas en agosto de 2009 (en el video se le nota algo desencajado, poco elocuente, aún así apuntalando a "ese mundo mejor que ha sido creado en Venezuela... y a su gran inspirador"); pasando por sus posteriores denuncias sobre "los excesos de la concentración de poder" y "el asalto a la democracia", hasta su contribución decisiva en la liberación de la jueza María Afiuni. Esta referencia le ha provocado una reacción inmediata, como si de repente se hubiese visto retratado en una foto en donde habría preferido no estar. "Sólo quisiera aclarar, que yo he escrito, hablado y en algunos casos me he involucrado directamente en América Latina, pero no es el caso de Venezuela. Yo apenas he escrito o dicho alguna palabra sobre Venezuela, aunque hay muchos rumores acerca de mis supuestas opiniones. Mi única participación ha sido en una protesta muy prominente acerca de violaciones en los derechos humanos".

Aunque esas comunicaciones por escrito hayan ocurrido hace meses, es lo primero que sale a relucir cuando aún no nos habíamos acomodado en nuestras sillas. "¿Qué es lo que dice que ha leído?" Habla rápido, pero en ráfagas cortas, tras las cuales vuelve a tomar aire. "Usted no ha leído nada, no puede haber leído nada que yo haya escrito, porque jamás he escrito nada sobre Venezuela". Cuando le recuerdo que hace algunas semanas, en una conferencia con estudiantes de Yale, ha vuelto a alabar el récord del gobierno venezolano en reducción de pobreza y desigualdad, me contesta: "Sí, eso sí lo dije. ¿Y no es así? ¿No se ha reducido la pobreza? ¿No hay un gobierno, o al menos no lo hubo en algún momento, preocupado por reducir la desigualdad y la pobreza?", Chomsky hace énfasis en el contexto. Para él, Venezuela se convirtió en un mecanismo de distracción del propio gobierno de Estados Unidos, que en lugar de centrarse en sus propios problemas, lanzó una ofensiva desproporcionada en contra de Hugo Chávez, convirtiéndolo en enemigo internacional. "Es importante siempre tener en cuenta el contexto en el que se dicen las cosas".

La conversación deriva inevitablemente hacia el legado de Chávez. Deja un país dividido, vuelto contra sí mismo. "Sí, pero ¿por qué está dividido?". Trato de no caer en la provocación y le hago referencia a la estrategia de Chávez para reducir la pobreza. En esencia, se trata de repartir entre los pobres el dinero proveniente no sólo de la bonanza petrolera, sino del endeudamiento irresponsable. Se les ha pagado para asistir a unas escuelas y a unas universidades en donde no se les enseña nada, donde se le dan títulos express, que no les garantizan ninguna posibilidad de progreso. Aun suponiendo que aprendiesen algo, no existe un mercado privado que demande esas capacidades, por lo que sólo les queda seguir dependiendo del gobierno. Ha sido una estafa. La reducción de la desigualdad y la pobreza es apenas circunstancial, no es sostenible. En esto está dispuesto a convenir. "Estoy de acuerdo en que no se ha creado un sistema sostenible... Pero yo he visto muchos estudios de opinión: ¿Por qué la gente sigue estando del lado del gobierno? ¿Qué les dice el gobierno que no les dicen ustedes? En Venezuela había unas elites que durante mucho tiempo concentraron el poder y mantuvieron oprimidos a los pobres... Chávez representa esa voz, les ha dado reconocimiento, legitimidad".

Chomsky encuadra su pensamiento dentro de un contexto más amplio. Según esa línea de argumentación, las elites de América Latina se apropiaron del poder, monopolizaron la riqueza y los medios de comunicación, y se atrincheraron en un sistema que toleraba ciertas libertades, pero no lo suficiente como para representar un riesgo al status quo. Tras el fracaso de la crisis de la deuda de los ochenta y los paquetes de ajuste patrocinados por el FMI en los noventa, el dique se desbordó. "Recuerde siempre que hay sólo dos opciones: Acabar con la pobreza o acabar con la democracia". El problema está en que Chávez comenzó por la primera y terminó en la segunda. Su legado es una elite, mucho peor que aquellas otras, que para mantenerse en el poder no solo está dispuesta a tolerar muchas menos libertades, sino que además necesita de una concentración, corrupción y represión, mucho mayor a la de la elite anterior. ¿Y entonces? ¿Cómo salimos de aquí?

"Ese es el reto de ustedes. Entiendo que existen limitaciones a la actuación política, pero no es un régimen fascista... ¿Por qué no hacen ustedes más trabajo político de base (grassroots)? ¿Qué se los impide? Según entiendo, en las últimas dos elecciones Capriles se ha presentado como una versión mejorada de Chávez... ¿A dónde van ustedes con eso? ¿Cuál es la propuesta?". Hace rato que ha pasado la hora, pero él sigue preguntando, teorizando. "¿Tienen algún documento serio que me sirva para evaluar las misiones de Chávez? Tengo tiempo queriendo hacer algo sobre eso... pero no hay información... ". Siempre dispuesto a señalar al elefante banco, a recordarnos eso que ya todos sabemos, pero que muy pocos quieren oír. Acabas con la pobreza o acabas con la democracia. Es Chomsky. Sin ninguna duda, uno de los verdaderos pensadores de nuestro tiempo.

@miguelsantos12

miércoles, 18 de diciembre de 2013

¿Hay vida después de la MUD?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 18 de diciembre de 2013  12:00 AM
La ironía socarrona y la ligereza que a ratos traen los aires navideños podría llevar a alguno a contestar: ¿Acaso hemos tenido vida con la MUD? Esa es una pregunta que uno se puede hacer con relativa facilidad, pero que cuesta responder de manera objetiva. A fin de cuentas, sabemos cómo le ha ido a la oposición desde la fundación de la MUD (junio 2009), pero no tenemos idea de cómo le habría ido sin la MUD. Y es a partir de aquí donde nos abandonan los hechos y se inaugura el territorio de la artesanía. Es el equivalente a figurarse cómo le hubiese ido a la oposición en las municipales del 8D si Henrique Capriles no se hubiese propuesto convertir una elección mundana en un pulso nacional. Tengo para mí que a la oposición le ha ido mejor bajo el paraguas de la MUD de lo que le podría haber ido en cualquier otro escenario. Al mismo tiempo, creo que la coyuntura es propicia para redefinir sus funciones y reubicarla en una posición distinta, donde sus fronteras no se superpongan, y sus funciones no restrinjan, la de los propios partidos políticos. Me explico.

Si se trata de las elecciones a la Asamblea Nacional en 2010, allí la batuta de Aveledo organizó un ajedrez imposible que nos garantizó el 52% de los votos. Que no hayamos sido capaces de capitalizar esa mayoría no tiene que ver con la MUD, sino con nuestro sistema de representación, y es harina de otro costal. Es difícil saber cómo nos hubiese ido sin la MUD, porque en las anteriores (2005) decidimos abstenernos e inaugurar el "parlamentarismo de calle", una artilugio de corta vida del que hoy pocos se acuerdan. Luego están las primarias de la oposición organizadas por la MUD en febrero de 2012. La participación superó todas las expectativas y alumbró un nuevo liderazgo que le hizo frente a dos campañas presidenciales con un nivel de ventajismo, abuso, y margen de fraude mayor al de 2006, a pesar de lo cual obtuvo resultados muy superiores. Lo mismo puede decirse de las municipales. Nos planteamos una meta ambiciosa pensando en los resultados de abril. Reconocer que no ha sido alcanzada, no debe cegarnos ante otros hechos significativos: Se recuperaron importantes capitales de estado, se ganaron 50% más de alcaldías y casi triplicamos nuestros concejales. Como suele decir Cata Roque: No hicimos más, porque no sabíamos más. Parafraseando: Si no ganamos más, es porque no teníamos con qué. La MUD es una suerte de tecnología que optimiza el apoyo popular de las organizaciones que la conforman. No puede hacer más. Y esto me lleva a mi segundo punto.

En términos programáticos, la MUD ha podido hacer pocos avances. El esfuerzo denodado de Marino González, Pedro Benítez y compañía, ya había llegado lejos con el documento programático de "100 propuestas para Venezuela" publicadas en abril de 2010. En aquél entonces, vino a servir más como mecanismo de señalización, una suerte de tour de forcé de la oposición en relación con su propia capacidad para alcanzar acuerdos. No pasó de ahí. Y no podía ser de otra forma: La MUD agrupa casi una treintena de organizaciones de ideologías muy disímiles, que entienden (o al menos así uno lo presume) los problemas del país de manera diferente. Durante la campaña electoral de octubre 2012, con el atropellamiento y la urgencia del caso, se intentaron hacer precisiones que cayeron en franca contradicción con aquél documento conjunto. Es acaso lo más cerca que hayamos llegado de contar con un inventario coherente de nuestras propias soluciones y, aún así, estábamos lejos.

Estoy convencido de que la MUD debe ahora dar un paso atrás y liberar a las organizaciones políticas que la componen en términos programáticos. Dentro de esta nueva concepción, esa sobre la que reflexiono y escribo aquí sin que nadie me lo haya preguntado, la MUD debe tener tres roles: Orquestador del esfuerzo electoral, garante del cumplimiento de una serie de principios básicos de la competencia opositora, y coordinadora de respuestas en momentos de crisis. Este es el único momento en que las organizaciones de oposición pueden intentar volver a conectar con sus bases, entender sus problemas, procesarlos según la ideología de cada quien, y derivar de allí sus propias soluciones y propuestas. La transfiguración de Globovisión ha sido algo así como sacarle las rueditas laterales a nuestra bicicleta. No queda otra sino pedalear. De ese ejercicio deberían salir también las bases de una nueva narrativa, capaz de entusiasmar a una fracción de tamaño suficiente como la que se requiere para introducir los cambios que Venezuela necesita. Una mayoría, en resumidas cuentas, a partir de la cual la MUD se vuelva completamente innecesaria.

@miguelsantos12

domingo, 15 de diciembre de 2013

José Ignacio Cabrujas: El encofrado (a propósito de Acción Democrática)

Rosita Vilariño, la secretaria de Canache Mata, descendió apresurada las escaleras del CEN en dirección al tercer piso y tras una carrerita urgida, alcanzó la entrada de la sección de Archivos y Correspondencia.

De inmediato la indispuso un súbito olor a naftalina que parecía brotar de los estantes y de los documentos allí depositados. Neptalí Contreras, el responsable de la sección, un viejecillo de aspecto risueño, casi dickeniano a juzgar por las antiparras y los pantalones sostenidos por anchas elásticas, acababa de abrir su viandera hogareña y estaba a punto de comer una repugnante ensalada de atún y zanahorias ralladas que había dispuesto sobre el pesado escritorio, junto a un tazón de pálido café con leche. Rosita identificó los aromas y perdió el apetito al comprobar, más allá de las emanaciones de naftalina y el óxido marino proveniente del atún enchumbado, que Neptalí Contreras olía a tumba irlandesa.
Conteniendo la respiración se atrevió a preguntar:
—Maestro Contreras, ¿no tiene usted a la mano una copia de las bases programáticas del partido?
Neptalí dio un respingo, estornudó zanahorias y con gesto vago digno de bibliotecario jefe del Gran Elector de Sajonia, alzó ambas manos y dijo sorprendido:
—¿Que si tengo las bases programáticas del partido?
—De parte del doctor Canache —susurró la Vilariño, como si necesitara escudar una malcriadez.
—Hija, la última copia que aquí tuvimos de las bases programáticas del partido, la usó el compañero Tabata Guzmán para ventear una parrilla en el patio trasero del edificio hacia 1965, si mi memoria no me falla —repuso el anciano. Y como Rosita no logró disimular una contrariedad, Contreras indagó con curiosidad repentina y vocecilla de abuelito cantarín:
—¿Y cuándo te dio por leer eso, chicuela?
La Vilariño se decidió a respirar, porque ya ni Houdini, y respondió desalentada.
—No. Quien anda solicitando esas bases, ya se lo dije, es al doctor Canache, que anda muy contrariado e informándole a todo el mundo que el partido necesita recuperar sus bases programáticas, y me tiene desde las ocho de la mañana en esa recuperadera.
Tuvo Neptalí Contreras la intuición de una idea y se atrevió a decir:
—Tal vez el doctor Gonzalo Barrios las tenga en su casa. Como él guarda tanta vaina vieja.
Rosita rechazó la sugerencia:
—No, ya lo llamamos y de verdad que las tenía, pero nos dijo el chofer que la mucama del doctor Barrios usó las bases programáticas para ponérselas debajo al flotante del tanque, que se había vencido.
—Bueno, pero se desarrugan y se leen —propuso Contreras, atándose a una esperanza.
—Se intentó, pero como el flotante del tanque se le echó a perder al doctor Barrios en 1959, imagínese usted cómo están esas bases programáticas. Puro limo y verdecitas.
***
Fue un día aciago para Rosita Vilariño, de sección en sección, de oficina en oficina, buscando el anhelado documento.
Y Canache, desde su despacho, tronando malhumorado:
—¡Señorita Vilariño! ¿Ya encontró las bases programáticas de Acción Democrática?
—Estoy en eso, doctor Canache. Estoy en eso —contestaba Rosita antes de emprender nuevas incursiones al salón de Actas, al despacho de Luis Piñerúa, al cafetín de enfrente, al dormitorio del bedel, al depósito de papelería y a la unidad de Servicios de Transporte.
—¡Señorita Vilariño! ¿Qué pasa con esas bases programáticas?
Nada. No se encontraban las bases programáticas por ninguna parte, nadie daba referencia de ellas, nadie las había visto en los últimos años, tan sólo menudas pistas que no desembocaban en nada, imágenes confusas como las del negro Rosario del Carmen, el encargado de la jardinería interior, que aseveraba haberlas visto en el cubículo de Ixora Rojas, sirviendo de sostén a un pote de bromelias o sospechas vaguísimas en el caso de Trino Méndez, el jefe del taller de rústicos dudosos, que había tratado de hacer memoria:
—¿Un librito que era blanquito, Rosita?
—Sí, Trino. El doctor Canache dice que es un librito blanquito.
—¿Como un folletico?
—Como un folletico.
—¿Con letricas negritas?
—Con letricas negritas.
—¿Qué decía detrasito Imprenta El Cojo 1946?
—Que decía detrasito Imprenta El Cojo 1946.
¿Qué tenía debajito el escudito?
¿Qué tenía debajito el escudito y más allaíta el letrerito Por una Venezuela Libre y de los Venezolanos.
Y lograba Trino rememorar el destino de aquellas bases programáticas:
—Esas se usaron para secar unas bielas y para quitarle el grasero a varios carburadores. ¡Como era papel sequito de puro viejo que estaba, quedaban esos carburadores limpiecitos!
Rosita había reaccionado con una actitud de ortodoxia ofendida.
¿Pero cómo has podido Trino, usar las bases programáticas del partido para secar unas cochinas bielas? ¡También es mucha dejadez!
—¿Y qué vaina son. las bases programáticas del partido? —preguntó Méndez como si la Vilariño le hubiese hablado de la Edición Príncipe de las Cantigas de Santa María.
—Yo no sé —contestó Rosita— pero según dice el doctor Canache, si no encontramos ese librito, vamos a perder nuestra identidad histórica y el partido lo que va a ser es pura robadera.
—¡Carajo! —se dijo Méndez, cuando Rosita se había marchado. ¡Y tan prácticos que eran esos libritos!
***
Se entenderá el júbilo de Rosita Vilariño, cuando a las seis y media de la tarde, después de aquella jornada de escalera, oficinas, depósitos y pipotes de basura, después de cincuenta advocaciones y once jaculatorias dirigidas a San Antonio de Padua, patrono de todo lo extraviado, logró, al fin, conseguir las bases programáticas del partido. Estaban, nada menos que debajo de una pata, en la silla del doctor Lepage, sirviendo de cuñita niveladora, porque, según él mismo había confesado, la silla cojeaba y Ramos Allup le había sugerido como solución provisional, doblar las bases programáticas en cuatro, mientras llamaban al carpintero.
El desborde del doctor Canache fue tan intenso, que allí mismo acordó darle una semana de vacaciones a Rosita Vilariño en Araya con cargo a la Unidad Recreacional de Ensal.
—¡Por fin!, —gritaba el hombre emocionado. ¡Por fin, el documento que va a sacar al partido del muermo y la confusión! ¡Por fin, nuestras bases programáticas del 451 ¡El origen histórico! ¡La clarinada luminosa capaz de devolvemos la identidad perdida! ¡Por fin un adeco, va a saber qué vaina es ser adeco! ¡Qué nos proponíamos! ¡A dónde íbamos! ¡Dónde estaba la raíz del compromiso pactado con el pueblo en el glorioso evento del 41! ¡Aquí está la bitácora! ¡La brújula capaz de guiarnos en el piélago de las calamidades! ¡Nada menos que las bases programáticas elaboradas por el fundador! ¡Por fin podemos taparle la boca al jetón de Piñerúa, que se jacta de ser el único adeco viviente! ¡El adeco smithsoniano! ¡Vilariño, usted es grande! ¡Usted es museística! ¡Usted es gloriosa!
Y como al desdoblar el librillo, Canache encontró en la primera página nada menos que el autógrafo de Rómulo Betancourt, quiso ver en esto una premonición mágica, un mensaje del más allá, que logró sacudirlo en lo más profundo de su ser.
De haber sido un monje benedictino del siglo XVhabría entonado un laudamus.
Pero como era Canache, no entonó nada.
Volaba Rosita Vilariño hacia la pintoresca isla de Araya, cuando el doctor Canache Mata, entraba en el salón de reuniones del CEN, dispuesto a ejecutar el orden del día, consistente en:
  1. Informe del secretario general.
  2. Reconvención al compañero Celli que en un almuerzo en el Hostal de La Castellana, pidió kilo y medio de angulas bilbaínas a costa de las finanzas del partido.
  3. Denuncias habituales del compañero Piñerúa.
  4. Voto de censura al compañero Lepage por haber utilizado las bases programáticas del partido, para colmo autografiadas por don Rómulo, como cuñita de sillón.
  5. Segunda parte de las denuncias habituales del compañero Piñerúa.
  6. Amonestación al compañero Fermín por haber despachado un punto de cuenta de la Alcaldía de Caracas, en la seccional del partido en Guasdualito, comprometiéndose además a reparar tres huecos y a cerrar un botiquín de la calle Comercio de dicha población.
  7. Chequeo filosófico a cargo del doctor Canache Mata en torno a las bases programáticas del partido, redescubiertas en el día de ayer por la compañera Vilariño.
  8. Puntos varios y análisis de la repotenciación de los jeeps de Ciliberto.
Se procedió a la discusión del temario y Celli aclaró el enojoso incidente de las angulas bilbaínas, alegando que no se trataba de angulas sino de simples boquerones cumaneses. Hizo don Luis Piñerúa sus denuncias habituales, mientras el resto del CEN se entretenía confeccionando unas pajaritas de papel al estilo japonés, propuestas por la diputada Gamus. Se reconvino al alcalde Fermín, acusado de ubicuo y faramallero y en general fue aprobado el informe del secretario general, un tanto amoscado por la calumnia de las angulas. Se rechazó el voto de censura a Lepage, quien alegó haber olvidado el día de la cuñita sus anteojos de leer y mientras estas cosas sucedían como en un miércoles cualquiera, Canache Mata, reprimía a duras penas su intensa emoción y acariciaba un cofrecillo de nogal que había colocado en la mesa a manera de tabernáculo mormón.
Cuando le llegó el turno, se alzó solemne, como un tenor heroico en el trance de interpretarParsifal y dijo:
—Compañeros. Propongo que todos nos pongamos de pie y reflexionemos durante un minuto, sobre nuestros orígenes, sobre nuestra trayectoria a lo largo de cincuenta años de luchas y sacrificios, en una palabra, sobre nuestra identidad de partido redentor de los humildes y creador, para decirlo con palabras del gran poeta ruso Pushkin, del alma nacional venezolana.
Iba a protestar Ramos Allup, por lo del minuto de reflexión, alegando que él jamás había podido pasar de treinta segundos a la hora de reflexionar cualquier vaina, cuando la mirada de Canache, lo hizo callarse y aceptar el intenso esfuerzo.
Transcurridos los sesenta segundos propuestos, Canache, sacó de su bolsillo una llavecilla de oro y abrió el cofre donde reposaba, un tanto arrugado, el opúsculo de la Imprenta El Cojo.
Hubo un murmullo armonioso, un ¡oh!, prolongado que Paulina resumió con voz de asombro:
—¡Las bases programáticas del partido! ¡No es posible!
Canache reprimió una humedad ocular a duras penas, aclaró su garganta afligida y colgándose del comentario de la diputada inició así sus palabras.
—El génesis, damas y caballeros. El Génesis y El Exodo y el Levítico y Los Números y El Deuteronomio. El libro de Josué y Samuel y Tobías y Los Reyes. El Legado de Esther y Los Macabeos. Los Salmos y Las Confesiones de Job. Nuestro Antiguo Testamento, señores. La palabra de quienes crearon el instrumento de dignidad y sacrificio, que hoy en día representamos en este salón. Aquí está Acción Democrática, señoras y señores, compañeras y compañeros.
Y como Celli intentara meter la manota en el cofrecillo, Canache estuvo a punto de darle un tatequieto ritual. Pero bastó su voz para detener la osadía.
—Quiero tener el privilegio, compañeros, de abrir, de soltar y propagar al viento, la luz que aquí se alberga. He aquí, señores, lo que este partido se propuso a la hora señera de ser fundado, la auténtica y propia síntesis del pensamiento betancuriano, la moderación sosegada del doctor Leoni, la ponderación del gran Francisco Olivo, la inquietud del querido Vargas, el genio de Rodríguez, la audacia díscola del maestro Prieto y si se quiere, la presencia imponderable de don Rómulo Gallegos, el creador de Cantaclaro entre tantos delirios. El partido, compañeros todos, tiene dos símbolos: nuestro glorioso escudo diseñado por Manuel Martínez, alias Manuel, y nuestro himno, con letra del inmortal Andrés Eloy Blanco y música de profesor Inocente Carreño. Tiene un color: el blanco de quien no conoce mácula ni bochorno y una consigna que se remonta a la época del PDN: Por una Venezuela libre y de los Venezolanos, y tiene además este folletico humildemente editado, como ha sido dicho, en la Imprenta El Cojo, antes de que se inventara el papel bond. Compañeros: bajo semejante advocación, y a tono con este momento donde no nos encontramos, donde no cogemos rumbo y nos agredimos los unos a los otros y las otras a las unas, quiero permitirme leerles a ustedes, nada menos que las bases programáticas de Acción Democrática, es decir, aquellas ideas, proyectos, aspiraciones que en estos cincuenta años hemos debido cumplir, para gloria y honra de todos los venezolanos. Si hemos sido capaces de cumplir con la palabra de nuestros fundadores, si hemos puesto en práctica el contenido de estas páginas, estoy seguro de que nuestra conciencia nos indicará el camino a seguir en lo futuro.
Dicho lo cual, todos tomaron asiento para escuchar la lectura ritual de las bases programáticas.
Y así leyó Canache Mata:
"Somos un partido policlasista, de izquierda revolucionaria, deslastrado de demagogia eruptiva, llamado a cumplir la revolución democrática, antiimperialista con el concurso de todas las fuerzas políticas, económicas y sociales interesadas en la transformación del país".
—¿Eso de izquierda revolucionaria no será un error de imprenta? —preguntó asombrado Ramos Allup.
—No, señor —repuso Canache—. Aquí dice izquierda revolucionaria y no hay fe de errata por ninguna parte.
Cinco minutos más tarde y concluidos los prolegómenos identificativos, el CEN arribó a la lectura de las ansiadas bases programáticas.
—El partido Acción Democrática, caballeros, se plantea históricamente lo siguiente:
1) Establecer un régimen de gobierno auténticamente democrático, expresión de la voluntad de las mayorías nacionales.
—¡Lo hicimos! —interrumpió Celli— ¡Y la prueba es que hasta Herrera Campíns fue presidente!
Canache prosiguió:
2) Derecho de sufragio directo y secreto para los venezolanos mayores de 18 años, alfabetos y analfabetos.
—¡Lo tengo! —comentó Ramos Allup, como si se tratara de una partida de monopolio.
Y continuó Canache.
3) Derecho soberano del Estado a revisar todo tratado, convenio o acuerdo lesivo a los intereses nacionales.
—¡Bingo!, exclamó Lepage. ¡Yo recuerdo que el doctor Caldera denunció el tratado con Estados Unidos!
4) Respeto absoluto para todas las creencias religiosas y libertad de culto.
—¡Lo tengo!, comenzó a vocear a coro, el CEN en pleno.
5) Regulación por parte del Estado de la explotación de los recursos minerales.
—¡Lo tengo! ¡Bingo!
6) Creación de empresas del Estado para la explotación y transformación de los recursos naturales.
—¡PDVSA, Lagoven, Maraven, CVG! ¡Bingo, sigo y voy pegado!
7) Favorecimiento a las inversiones extranjeras que contribuyan al desarrollo económico de la nación.
—¡Bingo y dale!
8) Medidas efectivas dirigidas a transformar la economía del país para que en lugar de importar produzca y consuma sus propios bienes.
—¡Más o miércoles. Pero... Bingo!
9) Participación de Venezuela en el desarrollo regional latinoamericano.
—¡Está hecho! ¡Acuerdo de Cartagena! ¡Lo tengo y bingo!
10) Protección al consumidor y estímulo a las cooperativas de consumo.
—¡Están protegidas y están estimuladas! ¡Bingo y sigo!
11) Autonomía municipal y descentralización administrativa.
—¡Lo tengo! ¡Y bastante vaina que echan con la descentralizadera!
12) Austeridad y honradez en el manejo de los fondos públicos.
Hubo un largo silencio, hasta que Lepage interrumpió animoso:
—¡Muchachos, no nos pongamos pesimistas porque de doce llevamos once bases! Yo propongo que también cantemos bingo, porque la intención es lo que cuenta!
Y así prosiguió Canache la lectura de las bases programáticas. El partido había creado una Contraloría General, había conciliado los intereses de la actividad privada con los fines del Estado, le había otorgado autonomía al Poder Judicial, creado los Seguros Sociales, protegido a los marinos mercantes, reformado la legislación del trabajo, establecido los servicios de maternidad, disminuida la jornada de trabajo, decretado la inembargabilidad del salario, elevada las condiciones de vida de la población campesina y obligado a los egresados de la Facultad de Medicina a trabajar en las medicaturas rurales, organizado el Cuerpo Diplomático e inaugurado las escuelas nocturnas.
Cuando Canache llegó al último párrafo de las bases programáticas, aquel que decía: "Establecimiento de una jurisdicción latinoamericana a la que tengan acceso los ciudadanos particulares para reclamar contra las violaciones de derecho que fijan los principios básicos de la democracia", se limitó a murmurar:
—Bueno. Esto era un poquitín utópico, pero en todo caso caballeros, de setenta y seis bases programáticas, hemos cumplido setenta y cuatro, lo cual no es malucón del todo.
Hubo un largo y sobrecogido silencio presagio de un inmenso vacío, tras el cual, preguntó con voz tímida la diputada Gamus:
—¿Y entonces qué hacemos?
El silencio se extendió largos segundos. Y Canache entendió en un instante, que el partido había agotado su doctrina y hasta medio cumplido sus arcanas promesas.
Entonces dijo:
—Señores. Yo propongo que disolvamos esta vaina.

Y hasta ahí llegó la historia de Acción Democrática.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

A propósito del 8D: Historia de dos mitades

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 11 de diciembre de 2013  12:00 AM
Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la era de la sabiduría y también la de la locura; la época de las creencias y la de la incredulidad; la era de la luz y también de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación". Estas líneas, con las que Charles Dickens abre su Historia de dos ciudades, bien podrían haber sido escritas para nosotros y nuestros días. Se me vinieron a la mente luego de escuchar los resultados electorales del pasado domingo: cuántas lecturas, cuántos matices, cuántas maneras distintas de contar una historia sobre los mismos hechos. Acaso como una forma de desahogar mi propia incomodidad ante la ambigüedad y la incertidumbre quisiera compartir con ustedes algunas de las cosas que he sacado en claro y las implicaciones que tienen para lo que está por venir.

A falta de algunas precisiones finales, los resultados son el reflejo de un país que sigue siendo incapaz de decidir entre el continuismo chavista y la aventura de la oposición. Ya sea que se mire a través de los votos directos obtenidos por el Partido Socialista (44%) y la Mesa de la Unidad (41%); según las alianzas que el CNE nos ha hecho el favor de calcularnos con base en una fórmula desconocida (49%- 43%), o aun con las de otros que enfatizan que en ningún escenario el Gobierno ha sido capaz de superar el 50%; estamos de nuevo frente a dos maneras completamente distintas de concebir el país. Y que conste que cuando escribo aquí "el país" no pretendo usar un lugar común para redondear una idea de forma vaga. Me refiero al país en el sentido más amplio pero también en concreto, una referencia a todo el conjunto de interrelaciones que conforman nuestros tejidos. Son dos concepciones diametralmente opuestas en relación con aspectos fundamentales de nuestra experiencia colectiva, cómo se debe gobernar, qué debemos producir y cómo debe ser repartido, hasta dónde debe llegar la responsabilidad del Estado y a partir de dónde empieza el esfuerzo individual. Detrás de estas construcciones se encuentran fundamentos más abstractos, sobre los cuales también existen posiciones encontradas.

Una parte de la oposición se siente inmensamente frustrada por no haber sido capaz de liquidar al chavismo aun a pesar de la evidente impericia e incapacidad de Maduro. Según esta versión, resulta increíble que aún después de la explosión de la inflación, la megadepreciación del bolívar, la escasez, la criminalidad y el estado generalizado de caos y desgobierno en que ha caído el país, aún no seamos capaces de superarlos de forma clara. Yo creo que esta manera de ver las cosas tienen algún mérito y que nos debería llevar, no tanto a hacernos preguntas, sino a hacerles preguntas y a escuchar, para así ser capaces de entender mejor qué piensan quienes siguen apoyando al Gobierno aun en estas circunstancias. Pero hay otra manera de ver las cosas. Según está segunda versión, la oposición se enfrentó sin recursos, sin medios de comunicación, sin cobertura televisiva y sin armas, con un gobierno que controla todo y no tiene ningún pudor en abusar de los recursos del Estado, incluido el CNE, para sacar ventaja electoral. Desde este punto de vista, haber vuelto a ser capaces de terminar tablas, habernos mantenido en pie y recuperado presencia en las principales capitales de Estado del país, era ya de por sí una tarea ciclópea.

La lectura que se haga de los resultados del domingo y de la coyuntura política en general será fundamental para definir la estrategia del futuro. Tengo para mí que si ambas partes siguen jugando a lo mismo, será difícil conseguir resultados diferentes. La oposición ha dado un paso al frente dejando atrás el discurso de "somos mayoría" y reconociendo el hecho público y notorio de que hay que recurrir al diálogo como herramienta para superar la polarización. Creo que con eso le saca una ventaja al chavismo, que sigue encerrado en ese rincón donde, parafraseando a Teodoro Petkoff, ni aprende ni olvida. Aun sin descartar dentro de ese diálogo la opción de sentarse con el Gobierno, a mí el receso electoral me parecía ideal para entablar un diálogo con los venezolanos. El año 2014 será un año económicamente difícil. La ausencia de eventos electorales nos abre la posibilidad de volver a esa sección de Venezuela, ese otro país, que sigue sin sentirse atraído por nuestra oferta electoral. Escuchar, entender mejor sus problemas sin ofrecer soluciones mágicas, acompañarlos a través de ese vendaval. Visto así, la propuesta constituyente, cuyo objetivo es capitalizar el fracaso económico de Maduro a través de otra elección, representa no solo más de lo mismo, sino además una oportunidad perdida.

@miguelsantos12

sábado, 7 de diciembre de 2013

When Death Comes – A Poem by Mary Oliver


When death comes
like the hungry bear in autumn
when death comes and takes all the bright coins from his purse
to buy me, and snaps his purse shut;
when death comes
like the measle-pox;
when death comes
like an iceberg between the shoulder blades,
I want to step through the door full of curiosity, wondering;
what is it going to be like, that cottage of darkness?
And therefore I look upon everything
as a brotherhood and a sisterhood,
and I look upon time as no more than an idea,
and I consider eternity as another possibility,
and I think of each life as a flower, as common
as a field daisy, and as singular,
and each name a comfortable music in the mouth
tending as all music does, toward silence,
and each body a lion of courage, and something
precious to the earth.
When it’s over, I want to say: all my life
I was a bride married to amazement.
I was a bridegroom, taking the world into my arms.
When it’s over, I don’t want to wonder
if I have made of my life something particular, and real.
I don’t want to find myself sighing and frightened
or full of argument.
I don’t want to end up simply having visited this world.

jueves, 5 de diciembre de 2013

2014: Una interpretación

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 4 de diciembre de 2013  12:00 AM
Los acontecimientos tienen la mala costumbre de no revelarnos su significado en la medida que ocurren, nos corresponde siempre su interpretación. Lo más interesante es que en ese darle sentido a las cosas cada quien se revela a sí mismo: sus temores, perspectivas, ambiciones y limitaciones. Hay mucho de esto en lo que nos ocurre por estos días. Se hace difícil identificar patrones entre los eventos que caracterizan al caos y la confusión que nos rodean. Tanto así que versiones muy diferentes de lo que subyace a los hechos se nos antojan posibles y, en consecuencia, inconsistentes entre sí. Esta idea central me sirve de factor común para entrelazar varios pensamientos no necesariamente conectados entre sí.

El otro día escuché a un representante de una banca de inversión internacional decir que como Nicolás Maduro había conseguido levantar dinero en China, había decidido volverse más radical. El supuesto implícito es que Maduro no necesita de la economía local, porque consiguió financiamiento externo. Es decir, se radicaliza, porque le está yendo bien. Y yo creo que no es así. Yo creo que se radicaliza, y se seguirá radicalizando, porque no tiene salida económica. Si a ver vamos, nadie monta a un Presidente en un avión o lo envía al otro lado del planeta (literalmente) para levantar 5.000 millones de dólares. Y levantar es un decir, porque en realidad esos reales son una línea de crédito que Venezuela no ha terminado de retirar por un lado, y ya se están pagando con envíos de petróleo por el otro. Y es que los chinos no tienen un pelo de tontos, y desde hace rato han venido recortando los plazos de estos financiamientos. Por otra parte, Venezuela ha empezado a solicitar propuestas para conseguir dólares haciendo uso del oro monetario del Banco Central. La primera respuesta que les ha llegado en esencia consiste en un préstamo por 1.600 millones de dólares (algo así como 11 días de importaciones), colocando 1.800 millones de dólares en oro como colateral, a 7.5% anual. Para hacernos una idea, Nigeria ha salido hace poco a los mercados internacionales y levantó 1.000 millones de dólares a tasas que van entre 5.5% y 6.6% (sin oro como colateral). El solo hecho de que estén prestos a disponer del oro es un indicador claro de que hay poco o ningún margen de maniobra.

Dicho esto, sigue siendo válida la pregunta de qué harán el próximo año. Hasta ahora han conseguido defender el consumo, irónicamente el último bastión de la economía socialista. No será por mucho tiempo. La producción no levanta, y se ha implementado un fuerte recorte en las importaciones (18% en el tercer trimestre, 5% en el acumulado del 2013) para cerrar el déficit en cuenta corriente. En esas condiciones, la única forma de mantener el consumo en los niveles reportados por el BCV es una caída en existencias. Plasma para hoy, hambre para mañana. Aún así, para reducir aún más las importaciones y cerrar en algo el déficit fiscal sería necesaria una macro-devaluación. Hay dos problemas con esta estrategia. El primero es que como el Gobierno se ha convertido en un gran importador (45% del total, en contraste con 16% en 1998), la contribución fiscal neta de devaluar ya no es lo que era antes. Lo segundo es que a través de Cadivi aún circulan unos 32.000 millones de dólares a 6,30, cada vez más concentrados (74%) en alimentos y medicinas. Una devaluación de 80%-100% tendría un impacto colosal en la inflación. Se oye mucho por ahí que el Gobierno invitaría a petroleras a invertir y que esto le podría traer algún beneficio. El problema está en que con la reputación que nos hemos generado (me decía Francisco Monaldi en estos días que Venezuela es el único país que nunca ha cumplido un contrato petrolero), nadie estaría dispuesto a poner dinero por delante. Además, de aquí a que esas inversiones tengan algún impacto en la producción pasará algún tiempo. Si no han sido capaces de elevar la producción en 15 años: ¿cómo van a ser capaces ahora?

Lo más probable es que en 2014 haya algo de pragmatismo y bastante de radicalización. En cualquier caso, desde el punto de vista económico, será un año difícil. No habrá forma de mantener el consumo. El régimen, con el control de todos los medios de producción y comunicación, se volteará a señalar culpables y arreciará la represión. Tengo la impresión de que en algún momento el pueblo acudirá al encuentro con el Gobierno, con las mismas formas y maneras que ha enseñado en estos años. Por eso es importante subirle el costo político de esa estrategia saliendo a votar el próximo domingo. El voto no es una de las estrategias. En nuestra situación actual es la única.

@miguelsantos12

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Los próximos malabarismos de la revolución (o cavando para salir del hueco)

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 27 de noviembre de 2013  12:00 AM
Vaciados los anaqueles, devastados los inventarios y colgados los letreros "cerrado hasta nuevo aviso", el Gobierno piensa ahora cuál será su próxima movida. Tiene por delante un 2014 sin elecciones y con Habilitante. Aunque la oposición haya ganado la votación de la Asamblea Nacional, virtual empate en la Presidencial, y con alguna probabilidad mayoría en diciembre, el Gobierno seguirá manejando el país como si no existiese. Ese es el reto: ¿Cómo hacer valer nuestra probable condición de mayoría, o en el peor caso de igualdad de fuerzas, sin medios de comunicación, sin dinero, desenchufados de los tres (petróleo, armas, instituciones) circuitos del poder? Y es ahí en donde, a falta de mejor cosa, uno tiende a confiar demasiado en la economía. Por eso es importante evaluar sus opciones y monitorear sus movimientos. De hecho, ya han comenzado en tres frentes, ninguno demasiado ortodoxo. Vienen a dar al traste con los últimos "no vale, yo no creo" que aún siguen en pie.

En primer lugar, el Gobierno ha cerrado un acuerdo con Bank of America para lidiar con sus retrasos en la liquidación de divisas con el sector privado. De acuerdo con los estimados que hicimos durante la campaña electoral de 2012, esa deuda se encontraba entonces alrededor de 7.500 millones de dólares. Ahora bien, en realidad las empresas tienen esos derechos registrados en bolívares a 6,30 por dólar. De manera que ahora se les va a acercar Bank of America y les va a decir: "Vamos a estar claros que a 6,30 es difícil, muy difícil, que Cadivi pueda honrar su compromiso. ¿No estarías dispuesto a aceptar algún descuento (es decir: una tasa más alta), con tal de que te liquiden esas divisas pronto?". Irónicamente, la verdadera fuerza de Bank of America (i.e. el Gobierno) en esta operación es la cotización del dólar en el mercado paralelo. Así, todos ganan. El Gobierno consigue un descuento significativo sobre la deuda acumulada por Cadivi. Bank of America se lleva 1,25% del descuento que consiga obtener (muy probablemente calculado sobre los ahorros obtenidos en bolívares, convertidos, esos sí, a 6,30). Y los empresarios consiguen divisas a una tasa superior a 6,30, pero muy inferior a la tasa de cotización paralela. ¿Cuál es el problema con esta operación?

Según entiendo, el total de esta operación es de 3.000 millones de dólares. No saldrían del BCV, sino que vendrían de un préstamo de Bank of America. Dado que esto representa entre 30% y 40% del total de la deuda Cadivi, va a ser interesante saber a qué empresas se les ofrece participar en el programa y a cuáles no. Pero eso no es lo más importante. El Gobierno podría estar devaluando la tasa oficial en los dos primeros meses del próximo año entre 80% y 100%. Eso quiere decir que, ya de por sí, toda la deuda de Cadivi iba a sufrir una pérdida significativa al convertirla a dólares a la tasa oficial. Visto así, esta operación podría ser apenas una salida anticipada, fácil y rentable, para algunos empresarios escogidos por el Gobierno. Dime si te lo ofrecen y te diré quién eres. De ser así, saldrían beneficiados todos, pero las finanzas del país en su conjunto saldrían nuevamente con las tablas en la cabeza.

En segundo lugar, el Gobierno se le ha acercado a varias bancas de inversión para solicitarles propuestas acerca de qué hacer con el único activo que tenemos en reservas internacionales: el oro. De hecho, en una discusión reciente ya he escuchado a alguno decir que "el monto de reservas en oro de Venezuela es absurdo, es excesivo". Es un argumento curioso. Efectivamente, nuestra composición de reservas es 100% oro, pero porque nos hemos volado en su totalidad las reservas operativas (en efectivo). Mientras esto sea así, y aunque empecemos a vender oro, la composición siempre sería "excesiva". Por otra parte, dado que el BCV decidió desviarse de la norma hace algunos años y ahora registra el oro a valores de mercado, la argumentación que nos preparan viene por el lado de "es el momento ideal" para salir a vender nuestras reservas (antes de que siga cayendo el precio). Hay que apelar siempre a los motivos más nobles.

Por último, Maduro ya ha advertido al BCV que según "sus números" (cualquier cosa que eso signifique) la inflación en noviembre debería ser de -5% (es decir, deflación). Así, nos anuncia su próximo blanco (el departamento de estadísticas del BCV) y su destino (el modelo argentino). Esos son los próximos malabarismos del Gobierno para mantenerse a flote. Compran tiempo, resuelven de cuadro en cuadro, sin rumbo definido. Siguen cavando para salir del hueco.

@miguelsantos12

viernes, 15 de noviembre de 2013

¿Daka somos todos?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 13 de noviembre de 2013  12:00 AM
Me ocurre lo mismo que a muchos cuando repaso las imágenes de los saqueos. Se me vienen a la mente y al corazón, respectivamente, una rápida sucesión de ideas y sentimientos inconsistentes entre sí. Es como si nos hubiesen puesto al borde del abismo, asomados a un pozo en donde se encuentra depositado lo peor de nosotros. He dejado pasar unos días para ver si todo aquello decantaba en algo, si las briznas que oscurecen ese líquido denso y a ratos pestilente en el que venimos nadando desde algún tiempo se refugiaban en el fondo y me permitían sacar algo en claro. A falta de mejor cosa, quisiera compartir con ustedes algunas de las impresiones menos frágiles que me ha dejado el fin de semana.

Se han roto entre nosotros las reglas más básicas de convivencia. Y es bueno reconocer que no ha ocurrido de repente. Muchos ejemplos cotidianos nos asisten. La falta de inversión en infraestructura tiene a nuestras autopistas y carreteras hechas pedazos. De un tiempo para acá, cada vez que se voltea un camión, los residentes de la zona se apresuran a saquear cualquiera que sea la carga, cemento, madera, frutas, láminas de hierro, o harina. Si el piloto yacía herido o muerto ha importado muy poco. Es como si de repente hubiésemos revertido hacia un estado primitivo que teníamos oculto en algún rincón de nosotros, y alguna circunstancia externa lo hubiese liberado de forma todopoderosa. Y eso nos da miedo.

La responsabilidad moral se ha relativizado de una forma peligrosa. Los medios, oficiales y de oposición por igual, han hecho un despliegue importante para exponer a los dueños de los negocios saqueados. Algo así como aquello de ladrón que roba a ladrón. El enorme diferencial entre el dólar oficial y el paralelo hace del cabildeo en Cadivi el negocio más rentable (también es el que requiere menor esfuerzo, y el que menos le aporta a nuestra sociedad). Desde hace tiempo el Gobierno escogió a sus millonarios y diseñó mecanismos para distribuir(se) la enorme torta. Como resultado de ese proceso, se han creado un conjunto de fortunas repentinas. No tengo idea de si los dueños de estos locales recibían dólares oficiales o no, pero sí quisiera enfatizar que ese hecho no influye sobre la moralidad o legitimidad de los saqueos. No los podemos relativizar, porque de hacerlo, quedaríamos todos a la deriva de lapresunción colectiva acerca de si nuestros activos son bien habidos o no. La barbarie. Ese es un problema con el que deberíamos lidiar a otro nivel, y también uno que el Gobierno sigue evadiendo de forma consistente. De allí se deriva mi tercera reflexión.

El Gobierno ha escurrido la responsabilidad que ha tenido en la promoción del caos y ha definido a los sucesos como un "percance". Me gusta pensar que, dentro de su limitado vocabulario, las expresiones que eligen revelan sus verdaderos motivos. La Real Academia define "percance" como daño o perjuicio imprevisto, pero también como beneficio o provecho eventual. En cualquier caso, poner a unos muchachos a calcular "márgenes de ganancias justos" en cada una de las miles de actividades económicas que sobreviven en nuestra economía y meter la policía en los almacenes no va a reducir en un ápice la inflación o la escasez. Es un remedio que a nadie le ha resultado. Todo lo contrario: Terminarán por debilitar nuestros ya de por sí frágiles signos vitales.

Por último, por casualidad o causalidad me sorprendieron estos sucesos leyendo el mensaje de fin de año de Vaclav Havel tras la caída del comunismo en Checoslovaquia (1990). Hay allí muchas cosas que nos podrían ayudar a procesar nuestra realidad, pero quería focalizarme en una sola. Veo a muchos en una postura acusadora hacia gobierno, empresarios y saqueadores, que nos evita una reflexión más profunda acerca del rol que cada uno ha tenido, no de forma directa, pero sí en el marco en el que se inscribe la sociedad que los ha hecho posibles. Y aquí es en donde recurro a Havel: "Nuestro enemigo está en nuestras costumbres: Indiferencia hacia el bien común, vanidad, ambición personal, egoísmo. La lucha más grande la debemos dar en ese terreno. Somos todos responsables por la operación de la maquinaria totalitaria, somos todos sus co-creadores. No nos engañemos. No veamos el legado de estos últimos cuarenta años como algo ajeno, como si lo hubiésemos heredado de un pariente distante. Por el contrario, aceptémoslo como un crimen que hemos cometido contra nosotros mismos. Sólo así, en la aceptación y el entendimiento de nuestra responsabilidad, podemos entender que nos corresponde a nosotros, sólo a nosotros, el luchar para salir de aquí". En este sentido Daka sí somos todos.

@miguelsantos12