miércoles, 16 de enero de 2013

El permisado y los sobrevenidos


Es difícil hacerse una idea clara de qué es lo que ha estado ocurriendo estas semanas en la Asamblea Nacional. Ya en días anteriores a la “toma de posesión simbólica” representantes de otros países y alguno que otro Presidente habían empezado a desfilar por Caracas, acaso más preocupados por las demoras administrativas en los aportes de la revolución. Por cosas del destino, ese día se cumpliría un mes desde la última vez que vimos por aquí al Presidente de la República. De ahí ha sucedido de todo, desde sus propios herederos políticos desoyendo todas y cada una de sus directrices, hasta líderes de la oposición exigiendo que se cumpla “lo que dijo Chávez”. El pandemónium alcanzó la apoteosis en un acto de juramentación del Presidente ausente, con base en una decisión del TSJ que considera que esa ausencia no es ni temporal, ni permanente.

¿Qué fue lo que dijo el Presidente hace un mes? Con un grado de precisión bastante raro en él y en un gesto que dice todo lo que necesitaríamos saber acerca de su salud, el Presidente advirtió que había un riesgo de que inclusive no pudiese culminar el período que cerró el 10E. En ese caso le correspondería hacerlo a Nicolás Maduro. A partir de allí, se deberían convocar a elecciones presidenciales, para las cuales designó, de manera irrevocable y clara “como la luna” (¿?) al Vicepresidente como candidato. Nada de eso ha sucedido. Ninguno de sus dos delfines, el que él designó y el que no, ha querido quemar su chance presidencial en un período breve y transicional. Es un equilibrio peligroso e inestable, en donde ninguno quiere aparecer muy ansioso por tomar la Presidencia, pero en esa demora e indecisión corren el riesgo de no llegar jamás. Éste juego simultáneo de información imperfecta se ha saldado con ninguno de los dos dando un paso al frente, el Estado acéfalo, la Junta de Gobierno de facto. Ya a partir de aquí, como vaya viniendo vamos viendo.

La oposición, tras unos días de tormentoso silencio, se ha puesto en marcha. Un grupo ataca por el lado de las formalidades legales. Las formas, como ha resaltado José Ignacio Hernández, tienen una razón de ser, allí se arropa y resguarda la institucionalidad. Otros abordaron la escena internacional, advirtiendo a la OEA y al cuerpo de embajadores sobre los riesgos de éste enorme vacío y su carencia de sustento legal. Una condición, ya lo sabemos nosotros, necesaria pero no suficiente. Hay un tercer grupo que se ha esforzado en recordar que aquí lo importante, más allá de la diatriba y la crisis acaecida por la sucesión, son los problemas de la gente, que hay un país que votó por un candidato con base en unas promesas de gobierno que siguen pendientes, para que las cumpla sea él o cualquier otro. Es esta última vertiente de la que podemos derivar más frutos. La crisis económica, ya anunciada por la devaluación del bolívar en más de 130% en el mercado paralelo y la inflación de diciembre (3%), se vendrá como un vendaval sobre unos, esos sí, sobrevenidos, que ya no tendrán al líder que todo lo maquilla y todo lo vende. Por primera vez en muchos años el tiempo juega en favor de la oposición.

@miguelsantos12