viernes, 19 de abril de 2013

Henrique Capriles: Un voto de confianza

viernes 19 de abril de 2013  12:00 AM
Me ha costado mucho organizar mis ideas en torno a los resultados electorales del 14A y los eventos subsecuentes. He empezado un sinnúmero de veces a escribir y la mayoría (todas, en realidad, menos una) he caído de vuelta frente a la página en blanco. Acosado por los tiempos y por mi propia urgencia de ser honesto he decidido hacer lo que la mayoría de nosotros en tiempos de desasosiego: juntar mis certezas.

La hegemonía electoral chavista ha llegado a su fin con la desaparición física del líder. Henrique Capriles ha conseguido arrebatarles más de setecientos mil votos y muy probablemente alcanzar la mayoría. Lo digo sin necesidad de conocer al detalle los resultados. La oposición no cuenta con los recursos ni los mecanismos de movilización del gobierno, ni con la venia de las cabezas de las instituciones involucradas, ni puede ni cree en el amedrentar y perseguir empleados públicos hasta las propias urnas. En esas condiciones, con un REP adulterado y toda suerte de irregularidades, el CNE y los militares (ya vienen a ser una sola cosa) han declarado tablas. Sin duda, en unas elecciones libres no estaríamos hablando de dos mitades, sino de una mitad un poco más mitad que la otra.

Se resquebraja un mito, se refuerza otro. Ha quedado en evidencia que en estos términos hará falta reunir una mayoría más significativa de la que pudimos obtener el 14A. Mientras eso no ocurra tenemos pocas opciones para hacernos valer. Una de ellas es hacerle frente al malandraje natural y espontáneo típico en quienes sienten que se les ha movido el piso: marchar al CNE. Este escenario con alguna probabilidad hubiese provocado unos cuantos muertos. El líder opositor ha escogido una mucho más responsable y, acaso por eso mismo, menos probable. Ahora toca moverse en ese incómodo espacio que hay entre esa baja posibilidad de éxito y el encontrar una estrategia de salida que no desmotive ni desmovilice a esos cientos de miles que esta vez corrieron el riesgo de votar por nosotros.

Un poco más allá, el gobierno que se inaugura hoy está sustentado en una base frágil, no tiene liderazgo, tendrá que negociar y controlar sus diferentes facciones, y realizar el ajuste que la economía requiere tras el colosal desbalance del 2012. Debe resolver no sólo la inflación, los bajos salarios y el desabastecimiento de alimentos y medicinas, sino también la inseguridad y el deterioro de los servicios públicos. Lo tiene que hacer porque ya no cuenta con el liderazgo épico, el llamado a salvar la patria (cualquier cosa que eso signifique) por encima del propio bienestar ya no es posible. Un escenario bastante alentador para una oposición fortalecida, siempre que consiga salir bien de esta instancia inicial. Eso requiere mantener el sentimiento de que sí se puede ganar y resolver las dudas que estos días generarán en relación con nuestra capacidad de hacer efectiva esa victoria. Es difícil, pero no imposible. De hecho bastante menos difícil que asumir una elección que muchos considerábamos perdida y dejar el pellejo para ponernos ahí en donde estamos hoy. Démosle a ese liderazgo que ya ha sido capaz de hacer que suceda lo impensable algo más que el beneficio de la duda. Démosle un voto de confianza.

@miguelsantos12

1 comentario:

Anónimo dijo...

Buenos días.
Partiendo de una definición que le dí a mi hijo de trece años, de que, los políticos son personas con diferentes talentos, que forman equipo para resolver problemas comunes, comunes a toda una comunidad o sociedad, y de haberlo escuchado en el programa de radio de La Emisora Cultural de Caracas, "Los Pasos Perdidos" me permito hacerle el siguiente comentario.
Señor Miguel Á. Santos, creo que no sólo le hemos dado un voto de confianza al señor Capriles, sino que, se lo volveremos a dar. Ahora bien, creo que el lenguaje que el equipo que lidera Henrique debe ser más vulgar (no soez), es decir, que las soluciones propuestas, sean mostradas con palabras que todo el mundo entienda. Además, que se muestren propuestas donde cualquiera, no sólo pueda participar, sino que encima, reciba algún beneficio económico y satisfacción por haber participado. Les doy, con mucha humildad, un par de ideas.
La primera, que el gobierno compre la basura a quien la lleve a los centros de acopio, que la compre a un precio de dependa de la clase de basura que lleve la persona en cuestión, y que ése precio sea lo suficientemente razonable, para que el que salga a recoger la basura y la lleve al centro de acopio, pueda percibir un beneficio económico que le permita vivir con dignidad a su núcleo familiar.
La segunda, que los colegios, TODOS LOS COLEGIOS, operen y funcionen como empresas privadas. Es decir, que se les asignen y se les depositen en sus cuentas corrientes, y al inicio del año escolar, el dinero que se calcule ha de ser necesario para su funcionamiento. Que esté cubierto el funcionamiento del colegio en su totalidad, comedor, útiles y uniformes escolares, pago a todos los recursos humanos que trabajan para ése colegio, pago de servicios, etc... ¿Qué se lograría? Bueno, que la persona que quiera sembrar o siembra, por ejemplo, naranjas y aguacates, sabe que puede venderle sus productos al colegio y que recibirá oportunamente el pago por sus productos. La señora que en su casa cose pantalones, puede venderle los pantalones al colegio, y así... El que los colegios trabajen de ésa manera, generará a su alrededor un espiral de bienestar y, al mismo tiempo, la satisfacción de que, ayudamos, con nuestro talento y trabajo, a construir un gran país.
Creo que si nos sentimos parte de la solución, entonces inmediatamente, se generará en cada uno de nosotros el sentimiento del empoderamiento.
Señor Miguel Ángel Santos, permitan a la sociedad sentirse parte de la solución, y no sólo obtendrán de ella "Un voto de confianza", obtendrán el motor y la maquinaría de talentos que está ahí y que sólo necesita de líderes para catapultar a nuestro hermoso país.

Muchas gracias.

Atentamente JAMP