sábado, 28 de septiembre de 2013

"Canción del Este", del Maestro Alvaro Mutis

Aprovecho para compartir con ustedes un poema de Álvaro Mutis que me ha hecho llegar uno de los lectores del blog, Isaías Covarrubias. Tiene que ver con esos temas de la otredad, con darnos la oportunidad de esos otros que llevamos dentro y que podríamos haber sido o aún podemos llegar a ser. Según el poema, allí bien podría estar la clave de nuestra breve dicha sobre la tierra.

          Canción del Este

A la vuelta de la esquina
un ángel invisible espera;
una vaga niebla, un espectro desvaído
te dirá algunas palabras del pasado.

Como agua de acequia, el tiempo
cava en ti su arduo trabajo
de días y semanas,
de años sin nombre ni recuerdo.

A la vuelta de la esquina
te seguirá esperando vanamente
ese que no fuiste, ese que murió
de tanto ser tú mismo lo que eres.

Ni la más leve sospecha,
ni la más leve sombra
te indica lo que pudiera haber sido
ese encuentro. Y, sin embargo,
allí estaba la clave
de tu breve dicha sobre la tierra.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Las nieves del almirante Álvaro Mutis

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 25 de septiembre de 2013  12:00 AM
La memoria es un instrumento caprichoso. Se aferra a imágenes anodinas, mantiene a flor de piel un puñado de retratos exiguos, si se les contrasta con las innumerables imágenes percibidas, en rápida sucesión, a lo largo de la vida. Por encima de todo, me asombra su capacidad para resguardar recuerdos, y liberarlos en ciertas circunstancias, cuando un algo o alguien, pulsa cierta tecla que abre las compuertas del olvido. Algo así me ha sucedido el domingo pasado, cuando supe de la muerte de Álvaro Mutis. Me acordé entonces de cosas en las que había pensado poco o nada durante muchos años. Se me vino a la mente la primera de sus novelas que cayó en mis manos, a mediados de los noventa, y se me hizo evidente también el por qué hizo una diferencia en aquél momento.

La nieve del almirante está conformada por una serie de entradas de diario de un marinero en travesía por el río Xurandó. Forma parte de una tripulación que va en búsqueda de un aserradero abandonado, que se hace más nebuloso e improbable en la medida en que el desvencijado bote remonta el río y se adentra en los peligros de la selva. El despropósito del viaje y su distanciamiento de los otros tres tripulantes lo reorienta hacia adentro, en una exploración de su propio paisaje interior, sus motivos, sus afectos, su propia vida. "Siempre me ha sucedido lo mismo: las empresas en las que me lanzo tienen el estigma de lo indeterminado, la maldición de una artera mudanza. Y aquí voy, río arriba, como un necio, sabiendo de antemano en lo que irá a parar todo. Me intriga la forma como se repiten en mi vida estas caídas, estas decisiones erróneas desde su inicio, estos callejones sin salida cuya suma vendría a ser la historia de mi existencia. Una fervorosa vocación de felicidad constantemente traicionada, a diario desviada y desembocando siempre en la necesidad de míseros fracasos, todos por entero ajenos a lo que, en lo más hondo y cierto de mi ser, he sabido siempre que debiera cumplirse si no fuera por esta querencia mía hacia una incesante derrota".

Es allí, en ese viaje interior, en esa suerte de corriente que absorbe y empuja hacia viajes y empresas imposibles, en donde reside el encanto del Maqroll, el gaviero. No se trata del personaje invencible, del héroe que triunfa tras haber superado todas las adversidades. Es todo lo contrario. Es esa certeza de la empresa inútil en conjunción con la corriente que arrastra de forma irremediable. Álvaro Mutis insistía siempre en que Maqroll no hablaba por él."Él es mucho más radical en su pesimismo, mucho más radical en su desesperanza... Ya quisiera yo haber haber sido así de valiente, y haber vivido más, pero no... Yo soy muy cómodo, me gusta leer y escribir". A mí me parecía imposible que aquél compromiso impostergable con el presente, aquellos rasgos tan bien definidos, existiesen solo en su imaginación. Me di a la tarea de leer algo más sobre su vida.

No había terminado bachillerato. Se casó joven, y para ganarse la vida se convirtió en locutor de Radio Caracol. Fue director de Publicidad de Seguros Bavaria, y jefe de Relaciones Públicas de Lansa, hasta que -según García Márquez- ésta derribó su último avión. De allí pasó a la Esso, en donde era el responsable de lo que hoy llamaríamos responsabilidad social. Aprovechando aquél presupuesto abundante empezó a desviar fondos hacia quimeras culturales, lo que provocó una demanda que lo llevó a la cárcel de Lecumberri, en donde pasaría quince meses. Al salir se convertiría en Gerente de Ventas de la Twentieth Century Fox and Columbia Pictures para toda América Latina, posición que ocuparía hasta su jubilación veinte años después. Sus primeros poemas, sus cuentos, y las novelas que les seguirían fueron concebidas en aviones, hoteles, y salas de esperas de aeropuertos. No ha sido la vida del gaviero, que se revuelve en la convicción de que su existencia ha sido equivocada, pero tampoco ha sido una línea recta, ni ha estado exenta de aventuras y desvaríos.

"Maqroll no es feliz nunca, no se viene al mundo únicamente a ser feliz, se viene a vivir, a ser desventurado, a ser feliz, a ser fracasado, a ser útil, a realizar algo que soñamos. Es un ir y venir". Acaso tenía razón. El pasado domingo se consumó la ida del escritor. Maqroll, el responsable de la gavia, la vela en el mástil mayor de la nave, sigue entre nosotros. Así sea para recordarnos que no estamos solos, ni aun estando solos. "Maqroll está solo, en el sentido que todos estamos solos. El pensar que estamos acompañados y que la soledad luego aparece, es un error. Estamos solos, pero hay que saber acompañarse en ciertos trechos de la vida sin hacerse ilusiones".

@miguelsantos12

martes, 24 de septiembre de 2013

Indicadores de gobernabilidad en Venezuela y América Latina (1998-2012)

¿Maduro quiere mejorar la economía, aumentar la producción, promover la inversión? ¡Que empiece por aquí! Nótese que en la categoría de sistema judicial y confianza en el sistema legal para resolver disputas, la barra es prácticamente inexistente -




domingo, 22 de septiembre de 2013

En memoria de Alvaro Mutis...

En honor al Maestro Alvaro Mutis, fallecido hoy en México a sus 90 años, uno de esos escritores de los que quise leer todo, uno de mis pasajes favoritas de La nieve del almirante:

"Siempre me ha sucedido lo mismo: las empresas en las que me lanzo tienen el estigma de lo indeterminado, la maldición de una artera mudanza. Y aquí voy, río arriba, como un necio, sabiendo de antemano en lo que irá a parar todo. Me intriga sobremanera la forma como se repiten en mi vida estas caídas, estas decisiones erróneas desde su inicio, estos callejones sin salida cuya suma vendría a ser la historia de mi existencia. Una fervorosa vocación de felicidad constantemente traicionada, a diario desviada y desembocando siempre en la necesidad de míseros fracasos, todos por entero ajenos a lo que, en lo más hondo y cierto de mi ser, he sabido siempre que debiera cumplirse si no fuera por esta querencia mía hacia una incesante derrota".


Alvaro Mutis, 1923-2013

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El subdesarrollo es un estado mental

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 18 de septiembre de 2013  12:00 AM
Hace ya algún tiempo, una tarde a mediados de los años noventa, Janet Kelly se me acercó para pedirme un favor. Un tal Lawrence Harrison estaba dictando varias conferencias en Venezuela, y alguien había llamado para preguntar si en el IESA había interés en conversar con él. "No he leído nada de él, pero sí lo he escuchado nombrar... quizás vale la pena". Por aquellos días no había posibilidad de "googlear" su nombre, así que decidí probar suerte en la biblioteca Lorenzo Mendoza Fleury. Allí di con "El subdesarrollo es un estado mental", la más conocida de sus obras. Unos días más tarde, Harrison abría su intervención ante un pequeño grupo de profesores, empleados y estudiantes, como un chiste que jamás he olvidado.

Tres maridos, un liberal, un conservador y un comunista; regresan a casa al final de una jornada de trabajo. Cada uno encuentra, en su propio hogar, a su respectiva esposa en la cama con otro hombre. El conservador decide matarlos a los dos. Adúlteros, infieles e inmorales: ¡No merecen vivir! El liberal considera lo ocurrido como consecuencia de sus propios actos. De alguna forma que trágicamente desconoce, ha sido él el verdadero causante de esa escena. Se suicida. El comunista sale apresuradamente del lugar y se va a lanzar piedras a las puertas de la embajada de Estados Unidos. Ese chiste me ha venido a la mente a raíz de la creación del Órgano Superior de la Economía. Según Nicolás Maduro, "su gran reto va a ser neutralizar todos los factores que sabotean la vida económica del pueblo... Un órgano superior para garantizar el abastecimiento y el funcionamiento de toda la economía y dirigir la guerra económica entre (sic) el gobierno y el pueblo". Para completar el roster, Maduro anuncia la incorporación de "las FAN, el pueblo en salas de batalla social, consejos comunales, comunas, y demás movimientos sociales", así como también la creación de un 0-800-SABOTAJE.

Es así. El gobierno nos quiere convencer de que estamos como estamos como consecuencia de un colosal sabotaje. El precio del dólar en el mercado paralelo se ha disparado 300% desde las elecciones de octubre para acá por un brote especulador. No tiene nada que ver que en el transcurso de ese período ellos hayan impreso 64% más de dinero, eliminado el Sitme, y realizado apenas tres subastas en lo que va de año por algo más de ochocientos millones de dólares. Tampoco tiene que ver con el hecho de que mantengan las tasas de interés pasivas entre 30% y 40% por debajo de la inflación, para financiarse "barato" con las pérdidas de valor del dinero de los ahorristas. Los especuladores son la nación entera, se encuentran repartidos a todo lo largo de la geografía y el aparato productivo nacional. Son responsables de la inflación en alimentos (65%), bebidas alcohólicas (56%), restaurantes y hoteles (52%). Han infiltrado el transporte (42%) e inclusive los espacios de esparcimiento y cultura (44%). Es una especie muy particular. A pesar de su deseo de derrocar al gobierno, mantuvieron la inflación en apenas 19% hasta octubre, sólo a partir de ahí empezaron a presionar. Para todos los que han venido pregonando la adopción de una política económica "más práctica", la liberación del paralelo, un acuerdo con el FMI y la apertura de nuevas concesiones petroleras, la creación de este organismo viene a ser algo así como sacar la tarjeta de "Cárcel" en Monopolio. ¡Sin pasar por Go!, ni cobrar doscientos. Es demasiado tarde para reinventarse y, en cualquier caso, no tienen con qué.

Harrison advertía que aquel chiste estaba demodé. El muro de Berlín había caído. Ya el comunismo había sido barrido de este a oeste. A ninguno de los que estábamos allí aquel viernes en la tarde se nos ocurriría pensar que veinte años después estaríamos aquí, sin leche ni papel toilet, con el salario real y la economía cayéndose a pedazos, escuchando en cadena nacional el llamado a lanzar piedras en la Embajada de Estados Unidos. Muchos pensábamos que nos dejaríamos la vida en el esfuerzo de sacar a Venezuela de aquel lodazal en la que la había dejado la segunda mitad de la cuarta, encarnada su máxima expresión en la segundo gobierno de Rafael Caldera. No fue así. Pero las circunstancias nos revelan, no definen quiénes somos. Lo único que no ha cambiado es precisamente eso: el subdesarrollo está en nuestra mente. Ahora quizás esté en la mente de unos cuantos más que en aquel entonces. Nos toca, como escribía Miguel de Unamuno "enfresar nuestra alma en la de los que la tienen dormida, o acaso muerta, y que viva allí, y allí, hecha como un óleo, arda y alumbre". No hay luz sin fuego.

@miguelsantos12

miércoles, 4 de septiembre de 2013

¿Es posible legalizar el dólar paralelo?

Merentes propone seguir haciendo lo mismo y nos invita a esperar resultados diferentes

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 4 de septiembre de 2013  12:00 AM
Merentes habló. Merentes dijo. Pendientes. Pilas con el dólar paralelo. Los límites de nuestra fe en la palabra a ratos parecieran tener extensores que se aproximan al infinito. Nuestra propia evolución, el anónimo rodillo de Nabokov, nos ha dotado de un sorprendente mecanismo para olvidar. Este fin de semana se ha manifestado tras la aparición de nuestro flamante ministro de finanzas, nada menos que en José Vicente Hoy. El título del programa del viejo zorro es apenas un espejo de nuestra realidad. No hay José Vicente ayer, ni tampoco mañana. Todos los días volvemos a empezar. Para José Vicente, todos los domingos son hoy.

Antes de emitir alguna opinión me pareció conveniente escuchar la entrevista completa. He ahí un primer síntoma: Mientras en Twitter algunas de sus líneas han hecho de Merentes una tendencia global, el programa en los sitios de video de Internet no supera las cien vistas. Predomina lo visceral, lo que alguien dijo que él dijo. Y la verdad es que ha dicho algún que otro qué, y ningún cómo ni cuándo.

"El principal problema de la economía es la falta de producción... Tenemos que producir más, producir lo que la gran mayoría de los venezolanos consume, producir lo que nos trae mayores beneficios". ¿Y por qué no producimos más? Aquí enumera tres factores esenciales: la falta de divisas, la liquidez que empuja el consumo por encima de la producción y las expectativas. Merentes diagnostica, pontifica, prescribe, como si acabara de llegar. "Este es un gobierno probado ya en todo, con triunfos sociales, electorales, que sólo necesita consolidar su éxito económico". Es el mismo que ha pasado el año repitiendo que hay divisas de sobra para abastecer el mercado, y apenas ha organizado en ocho meses tres subastas que suman algo más de setecientos millones de dólares. Es el mismo que como presidente del Banco Central permitió los traslados de reservas a Fonden, o el financiamiento monetario a Pdvsa, la fuente del colosal crecimiento de nuestra liquidez.

Las soluciones a los tres cuellos de botella que identifica el ministro son de una ingenuidad asombrosa. "Vamos a que se consolide ¿De qué manera? Sentándonos con los productores y viendo por qué... ¿No tienen dólares? Vamos a darle los dólares. ¿El certificado de producción nacional? Ahí se ha creado una maraña de permisos... También hay gente planteando revisar el tema de la jornada laboral... y vamos a seguir profundizando nuestro modelo". He ahí el detalle. Nuestra ausencia de producción, el ausentismo laboral, la salida de capital, el desespero por adquirir dólares para proteger el valor de nuestros ahorros, no son un accidente, no se resuelven a punta de marroncitos. Son una consecuencia directa de la profundización del modelo.

Pero las líneas que han lanzado al ministro a la fama el pasado domingo aún están por venir: "El dólar que llaman paralelo es el que perturba a la sociedad venezolana... hay que reformar varias leyes... Yo creo que la Ley de Ilícitos Cambiarios no ha cumplido sus objetivos, la Ley de Mercado de Capitales, y así... e ir trabajando el tema... Hay un consenso de hacer cosas que mejoren la economía". La posibilidad de que caiga el dólar paralelo nos ha hecho salivar irracionalmente. Después de todo: ¿Por qué se ha depreciado 200% en poco más de un año? En primer lugar por las restricción de divisas. Las importaciones públicas han alcanzado una cifra colosal, la dependencia del consumo de las importaciones está en su punto máximo, el precio del petróleo estable, el volumen de producción no sube, el servicio de deuda está ahí. ¿Qué va a cambiar? En segundo lugar, por el crecimiento de la liquidez, la vulgar impresión de dinero para financiar a Pdvsa y mantener el gasto público consolidado. ¿Qué van a hacer para frenar la liquidez? Y por último, si no consigue responder a ninguna de las anteriores y está centrado en "profundizar el modelo": ¿cómo van a cambiar las expectativas?

Merentes propone seguir haciendo lo mismo y nos invita a esperar resultados diferentes. En eso consiste, según me ha advertido un buen psicólogo judío, la locura. Cualquier solución que propongan quienes nos trajeron hasta aquí será incompleta, plena de restricciones y alcabalas. La legalización del paralelo es posible, pero no bajo las actuales circunstancias. Tendrían que mejorar el flujo de divisas, aumentando la producción, suspendiendo los regalos de petróleo o las compras de armamento en el exterior. Tendrían que suspender la impresión de dinero, y sustituir gasto público por mayor inversión privada para evitar una recesión. Tendrían que defender la propiedad privada. Tendrían que generar confianza. Tendrían, en resumidas cuentas, que ser otros.

@miguelsantos12

martes, 3 de septiembre de 2013

Mason Seminar and Summer Program at the Harvard Kennedy School of Government






My name is Miguel Santos (MC/MPA Mason) and I am from Caracas, Venezuela, a country that has been chased by luck since its very inception, but yet has always somehow managed to escape from it. Before coming to HKS I worked for more than twelve years in corporate finance and business development across Latin America. I worked for a large family business holding, the Cisneros Group; headed the corporate finance division of Venezuelan largest bank, Mercantil Servicios Financieros; and performed as Vice-President for Business Development for Sony Pictures Latin America. I did a lot on mergers and acquisitions, venture capital, strategic planning, launched new businesses facilities, and negotiated a large number of joint ventures. As time passed on, and Venezuela fell into great political and economic turmoil rooted in large income inequalities, my career interests gradually changed.

In 2003, I joined a group of Venezuelan scholars to create Acuerdo Social, a think-tank of professors cutting across different academic institutions and disciplines, aimed at promoting policies that foster economic growth, reduce poverty and income inequality. We developed quantitative research projects and wrote policy papers to create awareness and support the public policy units of political parties. In summer 2007, I volunteered in Rau Primary School in the outskirts of Mount Kilimanjaro with the ONG Cross Cultural Solutions, and in 2009 visited Mali and set up a small foundation to help people in Dogon Country region buy water pumps and bags of fertilizers. 

After these experiences, I decided to change my professional career and move towards positions where I could have a higher impact on other people´s lives. To prepare myself for that, I attended Universitat Pompeu Fabra and completed two MSC degrees in International Finance/Development and Economics, and moved on to Universidad de Barcelona to complete my PhD in Economics (still working on my thesis). In between, I had the opportunity to coordinate the Macroeconomic Policy Team of Presidential Candidate Henrique Capriles in the Venezuelan presidential elections of 2012 and 2013. After a couple of disheartening defeats, I decided to apply to the MC/MPA Mason Program, in order to complete and enhance my own career transition.

I arrived in Cambridge one night before the program started.  This is not a good idea. The Mason Seminar and subsequent Mid-Career Summer Program are both highly intensive. Combining that with the hardships of an international move, the furnishing of a house, and other minor tasks related to setting up in a new location is very strenuous. Moreover, the opportunity cost of not joining your classmates in outings and other extracurricular activities is simply too high.

My particular case was a bit harder, since I decided to share my Harvard experience with my two sons Rodrigo (17) and Constantino (6). The former registered himself into an Investigative Reports course at Boston University. For the latter, I spent a lot of time searching for a day camp where he would be happy (if you want to do the same, arrange for this early; the best ones within Cambridge run out of places well before the summer starts and have long waiting lists). I had to wake up early to cook breakfast, prepare his lunch-bag, drive him to the camp and get back (a little late) to classes. After a full day of lectures I had to pick him up, play with them, prepare dinner and only then start studying (or join my classmates at a bar).

But that is just one side of the coin. I also had the chance to bike with them around Cambridge, row along the Charles river, ride a catamaran to see whales at Stellwagen Marine Sanctuary, sit atop the Green Monster of Fenway Park at a Red Sox game, share with them HKS soccer team practices and enjoy Boston´s wonderful Children and Science museums. It was well worth the effort, as we enjoyed our time here together in a way we will never forget.

Back to the Summer Program, one last piece of advice. No matter how good the lectures and teachers of HKS may be, you will always learn the most from your classmates. As the fall term begins, the Mid-Career class spreads across a diverse range of courses and interests. The Mason Seminar and the Summer Program provide a unique opportunity to get to know people, to learn from their stories, and think how we could help each other to achieve the goals that brought us together to the Kennedy School of Government.

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