miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Puede bajar el dólar paralelo?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 30 de octubre de 2013  12:00 AM
Es difícil saber si cuando el Gobierno hace algo se trata de una política o de un accidente. Por esas coincidencias que ocurren en estos días, el mismo día que Rafael Ramírez le declaró la guerra al dólar paralelo, Víctor Salmerón reportó en este diario que la impresión de dinero para financiar el déficit de caja de Pdvsa alcanzó niveles récord. El Gobierno sigue barajando voceros. Ahora ya no es Merentes, que apenas aparece, es Ramírez. En el fondo, son los mismos actores y la misma obra, simplemente se intercambian los roles. Por estos días, hay muchísima gente preocupada por el desenvolvimiento de la economía. Lo que más me llama la atención es que todavía algunos se preguntan si es posible que ellos bajen el dólar paralelo. Este es un esfuerzo inútil, una suerte de malabarismo imposible para aferrarse a la esperanza de mantener o recuperar (ya está perdido) el poder adquisitivo de sus disponibilidades en bolívares. El Gobierno ha conseguido un prodigio: el precio del dólar en el mercado paralelo supera la relación de liquidez a reservas. 

¿Esa debe ser necesariamente la tasa de cambio? La verdad es que no. En otros países en donde existe mayor confianza en la economía, protección de la propiedad privada, baja inflación, y amplias oportunidades de inversión, la tasa de cambio de mercado (porque en ningún otro lugar hay control de cambio) puede situarse muy por debajo de la relación liquidez a reservas. ¡Lo que sí representa todo un récord es que se haya situado por encima! Sobre eso Venezuela tiene ya experiencia previa: hacia finales del año 1995 el dólar en el mercado paralelo legal se cotizaba por encima de la relación liquidez a reservas. Había entonces la percepción de que el gobierno de Rafael Caldera no sería capaz de mantener el amplio diferencial entre la tasa oficial y la paralela. Así, las expectativas y la impresión desmadrada de dinero de la época empujaron el precio del dólar en el mercado paralelo 100% por encima de la tasa oficial (hoy en día son más de 700%), inclusive por encima de la relación liquidez a reservas. ¿Cómo se resolvió aquella crisis? La inflación se aceleró, hasta que eventualmente la tasa de 500 bolívares por dólar (0,5 bolívares "fuertes" de hoy en día) pasó de ser un exabrupto a ser "la tasa". Algo similar a lo de hoy. ¿Qué va a pasar? Pues que con el déficit consolidado en 14% del PIB y los mercados internacionales cerrados el Gobierno va a seguir imprimiendo dinero (vamos por 71% interanual) y la inflación seguirá acelerándose, hasta que ese exabrupto que hoy en día es el precio del dólar en el mercado paralelo sea considerado por todos nosotros una verdadera ganga. Y así sucesivamente.

En el fondo, en su concepción más simple, el precio del dólar es sólo un espejo de la confianza que existe en la economía y sus autoridades. Nada que hacer por ahí. Sin confianza, viene a ser apenas un cociente entre bolívares en circulación y dólares en reservas. Como no tienen ninguna posibilidad de sustituir gasto público por inversión privada, frenar la impresión de dinero significaría recortar el gasto, lo que nos arrojaría a una fuerte recesión. ¿Y qué pasa con los dólares? Aquí también ocurrió algo interesante. En su afán por tranquilizar a los mercados, Ramírez ha revelado que el Gobierno cuenta, sumando reservas internacionales, Fonden, y Fondo Chino, con 30.158 millones de dólares. A confesión de parte, relevo de pruebas. Eso quiere decir que la hipótesis de algunos analistas de que Venezuela contaba con una enorme cantidad de dólares en el exterior (exreservas) para hacerle frente a la crisis se ha terminado de diluir. Tomando en cuenta que China le acaba de prestar a Venezuela 5.000 millones de dólares y que con toda probabilidad fueron incorporados velozmente a ese total, acabamos todos por entender (uno espera) que el emperador iba desnudo. Consecuentemente, cayó el precio de los papeles venezolanos en el exterior y nuestro riesgo soberano alcanzó la cúspide mundial.

Es difícil predecir si en alguna bravata similar a la que ya ocurriera en 2009, el Gobierno decidirá sacrificar una fracción de sus dólares para "quemarles las manos a los especuladores". En cualquier caso, lo que sí está claro es que no tiene ninguna capacidad de hacerlo de forma sostenida, por lo que de aquí a un año -en caso de que sigan allí- es difícil que baje la cotización del dólar. Aun en el escenario improbable de la liberación, la aceleración de precios vendría a fundamentar esa otra tasa hasta que nos resulte normal.

@miguelsantos12


viernes, 25 de octubre de 2013

Lecciones mal aprendidas

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 23 de octubre de 2013  12:00 AM
Es igual de malo no aprender del pasado que aprender las lecciones equivocadas. De eso se trata la vida y de allí deriva la importancia del buen juicio: Contrastar las condiciones que rodearon a cierta experiencia con las de otras situaciones similares, y concluir si aquello que se aprendió sigue siendo válido, si sigue teniendo sentido. Tengo para mí que existen varias experiencias nuestras de las que hemos mal aprendido, de las que derivamos algunas máximas que mantenemos forjadas en hierro y que nos tienen amarrados sin margen de maniobra.

La primera está relacionada con el aumento en los precios de la gasolina. Cada vez que surge este tema sale algún resabido, levanta el entrecejo y el índice de la mano derecha, y mirando con aire grave alrededor advierte: "¡Mosca con ese tema! ¡Que no salga de aquí! ¡Acuérdense de lo que le pasó a Pérez!". Y uno no puede menos que maravillarse acerca de ese caprichoso prodigio que es la mente humana. Es decir, veinticuatro años después, la mayoría sigue asociando el Caracazo de 1989 al aumento de un mediecito mensual en el precio de la gasolina anunciado veinticinco días antes. Para las nuevas generaciones de venezolanos: por esas cosas nuestras, un medio de entonces no era la mitad de un bolívar, sino más bien un cuarto. Es decir, veinticinco céntimos, en una época en que el dólar se cotizaba a treinta y siete bolívares. Desde aquél entonces han pasado muchas cosas, pero nuestra mente sigue anclada allí. No importa que la investigación periodística haya dado al traste con la improbable espontaneidad de aquél episodio de saqueos. No importa que se haya documentado ampliamente el hecho de que, al igual que los sangrientos golpes de Estado de 1992, se planificaron con años de antelación. Y menos aún importa que algunos años después Rafael Caldera haya decidido subir el precio de la gasolina, según el octanaje, entre 300% y 500%, sin que aquí se moviera una hoja. No. Nosotros seguimos anclados en 1989. Como consecuencia de nuestro anclaje, hoy en día el subsidio a la gasolina, que va certeramente dirigido a la clase media alta, supera el presupuesto conjunto de salud y educación del gobierno central. Es difícil, y mire que tiene competencia, conseguir una aberración mayor dentro de ese enorme despropósito que es la economía venezolana de nuestros días. Y sin embargo muchos le encuentran mérito "político", anclados en esa asociación aumento de gasolina = Caracazo que desafía cualquier análisis lógico.

La segunda lección mal aprendida tiene que ver con las concentraciones populares (marchas). Todos tenemos claro lo difícil que le ha sido a la oposición venezolana volver después de los desatinos de 2002 y 2003. Los sucesos de abril de 2002 y la huelga general de finales de ese año atornillaron a Chávez en el poder y nos condenaron a atravesar un largo desierto del que apenas ahora empezamos a salir. De allí ha resultado una cierta aversión a las concentraciones populares como mecanismo de protesta. De hecho, ocurre algo muy similar a lo del aumento de la gasolina. Cuando se discute si conviene aumentar la protesta de calle como mecanismo de presión, cada vez es más frecuente la mención a los sucesos de abril: "¡Mosca con otra marcha sin retorno!". Y durante un tiempo estuvo bien. Las consecuencias de otro yerro de la magnitud de aquél son tan colosales que bien vale la pena mantener la probabilidad en el mínimo. Ahora bien, asociar toda protesta callejera con la posibilidad de una marcha a Miraflores o un golpe militar, es también restringir notablemente nuestro margen de maniobra. El liderazgo de la oposición tiene la responsabilidad de subir la presión para obligar al gobierno a reconocerlo, pero a la vez mantenerla lejos de los puntos extremos a partir de los cuales se devuelve en su contra.

La oposición venezolana no tiene armas, ni violentos. Ahora tampoco tiene medios de comunicación, ni tampoco cuenta con mucho dinero. Si algún chance tenemos, está en capitalizar gradualmente en elecciones el descontento popular por la crisis económica. Para alcanzar eso, hacen falta mejores condiciones. Y para negociar mejores condiciones electorales, es necesario elevarle el costo al gobierno de no sentarse a negociar. La oposición venezolana de hoy no cuenta con los medios de aquella otra de 2002. Como bien me advertía alguien esta semana en Caracas Chronicles, la Coordinadora Democrática era un borracho con una bazooka; la MUD es un francotirador desarmado. Pero también es verdad que la calidad y credibilidad del liderazgo de hoy es muy superior a aquél, que Maduro no es Chávez, y que esta vez es muy poco probable que el petróleo o algún artilugio cubano (las Misiones) puedan sacar al régimen del atolladero.

@miguelsantos12

viernes, 18 de octubre de 2013

El argumento de Quico Toro en Caracas Chronicles sobre mi último artículo...

The opposition will not be televised

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A different kind of opposition…
So I really like the way Miguel Angel Santos writes. In the barren wasteland of the spirit that is El Universal’s OpEd page, he stands apart for the clarity of both his ideas and his prose. And his latest pieceis no exception.
El gobierno se metió en una calle ciega. Como buena calle ciega, durante un tiempo iba feliz porque rodó sin tráfico. En eso se han pasado la mayor parte de los últimos seis años. No había nadie allí, porque no llevaba a ninguna parte. De esta situación han salido muchos países de América Latina, de eso no cabe duda, pero esa salida exige unos niveles de conocimiento, eficiencia, ejecución y capacidad de generar confianza que van más allá de la chapuza chavista.
Where I break ranks with Santos is when it comes to the “therefore”. He thinks the opposition should develop a message that pegs the government’s policy failures squarely on the government. I think in the era of communicational hegemony, we’re well past the point where “the opposition should…” is a meaningful frase.
Playing on a dramatically uneven playing field, the political opposition has seen its means of communicating with the broad middle of the Venezuelan electorate severely degraded. Apart from the tiny sliver of voters in class A and B in the five or six largest cities – which, lest we forget, is maybe 5% of the electorate – it doesn’t matter in the slightest what Henrique Capriles or Ramón Guillermo Aveledo (or M.A. Santos or Quico Toro, for that matter) say, for the simple reason that they just won’t hear it.
Normal people don’t seek out political information. They just don’t. Normal people absorb political information incidentally, by being exposed to it, largely on the radio and the TV. In the kind of media landscape communicational hegemony has built, passive news consumers – the kind whose knowledge base is made up of half-overheard snippets from the radio, gleaned when their attention is largely elsewhere, (a.k.a., normal people) – have no access to “the opposition” line. What that line is doesn’t matter, because they’ll never hear it. They’ll hear the government railing against a made-up strawman version of it, yes, but they’ll never hear it.
What this means is that the political opposition, as we’ve traditionally understood it, is an increasingly marginal player in the Venezuelan drama. It’s been sad for me to watch Henrique Capriles halting, often incoherent attempts to adapt to a new political landscape dominated by his irrelevance – and I’m clearly not above lashing out in despair at him for that, probably unfairly. But how we feel about that irrelevance, how we analyze it, what we ascribe it to, doesn’t really change it. And failing to acknowledge that is just another version of the Normal Politics Trap.
Of one thing I’m now sure: the social forces that could, imaginably, put an end to the catastrophic misgovernment of post-chavismo will not be shepherded by  the political opposition as we’ve known it.
It may be that Venezuela today is like Serbia in 1998, when a hapless gaggle of traditional anti-Milosevic  politicos was entirely blindsided by a people power movement that they didn’t organize, didn’t understand, didn’t control and didn’t manage arose to do the job that they clearly didn’t have the ingenuity to do. That may sound far-fetched. But is it more far-fetched than thinking a new form-of-words hatched inside a MUD messaging committee is going to make a difference?
http://caracaschronicles.com/2013/10/18/the-opposition-will-not-be-televised/

miércoles, 16 de octubre de 2013

La economía no da al traste con la revolución

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 16 de octubre de 2013  12:00 AM
Tal y como lamenta Job: lo que tanto temíamos ha acaecido. Aunque parte de nuestra propia maldición bíblica aún esté por consumar, ha llegado el día en el que muchos de nuestros demonios han sido liberados. El lobo, ese del que tanto ha venido advirtiendo la oposición y del que tanto se ha reído el gobierno, apareció. La inflación de alimentos en los últimos doce meses superó el 70%. La tasa de cambio oficial de devaluó en 32%, pero es un secreto a voces que hay otras devaluaciones en proceso. La tasa de cambio paralela se ha depreciado más de 300%. El gobierno se encuentra sin fuentes de financiamiento, por lo que seguirá entrampado en la incómoda elección entre recortar gasto o seguir imprimiendo dinero. Ya para estas últimas semanas el crecimiento de la liquidez roza el 65%. Aunque todos estamos de acuerdo en que el precio del dólar en el mercado paralelo está por encima de cualquier lógica (supera inclusive a la relación entre liquidez y reservas), que baje a raíz de las acciones que el gobierno sigue amenazando con tomar es una posibilidad lejana. Sobre esto tenemos amplia experiencia durante la segunda parte de la cuarta, un período de extraordinaria incompetencia económica que de alguna manera prodigiosa el chavismo ha conseguido superar.

¿Qué se viene de aquí en adelante? El gobierno no tiene otras fuentes de financiamiento. Algo debe estar viendo la comunidad financiera internacional en pleno para fijar el riesgo soberano de Venezuela en 1066 puntos básicos. Para hacernos una idea, eso significa que si queremos emitir deuda en dólares debemos pagar 10,6 puntos porcentuales más que un título similar del gobierno de Estados Unidos (que tampoco es muy buen crédito por estos días). Más claro aún: las compañías petroleras de Nigeria, uno de los países más corruptos del mundo, consiguen financiamiento al 6%. Nosotros al doble. Con los mercados financieros internacionales cerrados, la producción petrolera mermando, y los precios estacionados alrededor de cien, tenemos muy pocas opciones. Una de ellas es salir en desespero a buscar socios petroleros, pero aún los chinos, que no tienen un pelo de tontos y han asegurado condiciones de usura en sus tratos con Venezuela, lucen un tanto cansados.

La economía ha generado ya algunos de los ajustes requeridos; otros están por venir. Lo más triste de todo es que el ajuste de la tasa de cambio y el salto de la inflación no son la consecuencia de la implementación de correctivos; sino por el contrario, de llevar el populismo hasta sus últimos límites. Eso quiere decir que, más que consecuencias puntuales de un proceso de ajuste, son tendencias que están aquí para quedarse. Aún están pendientes los ajuste de consumo y producción. Para hacernos una idea: durante el primer semestre la producción por habitante cayó 0,1%, pero el consumo privado por persona creció 2,6%. ¿Cómo es esto posible? ¿Importaciones? Vayamos a la balanza de pagos. Durante el primer semestre las exportaciones petroleras cayeron 10% y las importaciones petroleras cayeron 2%. ¿Cómo es posible aumentar el consumo, si cae la producción y las importaciones? Por reducción de inventarios. Según nuestras cuentas nacionales, los inventarios en volumen cayeron durante el primer semestre más de 14%. ¿Para cuánto tiempo más puede haber existencias, dada la caída en importaciones no petroleras y la ausencia de producción?

El gobierno se metió en una calle ciega. Como buena calle ciega, durante un tiempo iba feliz porque rodó sin tráfico. En eso se han pasado la mayor parte de los últimos seis años. No había nadie allí, porque no llevaba a ninguna parte. De esta situación han salido muchos países de América Latina, de eso no cabe duda, pero esa salida exige unos niveles de conocimiento, eficiencia, ejecución y capacidad de generar confianza que van más allá de la chapuza chavista.

Contrariamente a lo que muchos creen, la economía no dará al traste con la revolución. No es tan simple. La oposición debe buscar formas de asociar esa incompetencia económica a problemas puntuales, de decodificar las abstracciones conceptuales de las que nosotros hemos venido hablando y advirtiendo; inflación, producción, empleo, consumo privado; en un lenguaje que le haga verdadero sentido a la gente. Debemos trabajar juntos para elevar el costo político de la catástrofe económica que estamos atravesando. Y en ese proceso, entre el argumento inútil de la eficiencia económica y el paraíso populista imposible, articular un mensaje verdaderamente auténtico. Una narrativa que apele a los valores comunes de los venezolanos. Ese es el reto de estos tiempos.

@miguelsantos12

lunes, 14 de octubre de 2013

Y el ganador es... ¡Venezuela!

Venezuela aparece hoy como el mayor riesgo país del mundo entero (1021 b.p.). Es decir, si queremos emitir deuda externa, debemos pagar 10,21% (puntos porcentuales) más de lo que pagan los Estados Unidos (que tampoco son muy crédito por estos días). Nos siguen de lejos Bielorrusia (928 b.p.) y Argentina (903 b.p.). Las petroleras de Nigeria consiguen financiamiento al 6%. Bolivia exhibe un riesgo país de 330 b.p. Hemos superado todas las cotas, ¡y eso con el petróleo a $100 por barril!

¿Qué quiere decir esto en concreto? Que los mercados internacionales permanecen cerrados para Venezuela. Con el petróleo estacionado alrededor de $100, los volúmenes de producción cayendo, lo que nos queda es imprimir dinero. Aunque la tasa de cambio haya superado ya toda lógica (supera ya hasta la relación liquidez a reservas), lo más probable no es que baje, sino que la inflación se acelere hasta hacer que esa tasa sea consistente con los fundamentos.

¡Way to go Nicolás!


miércoles, 9 de octubre de 2013

Entre el líder que queremos y el que se necesita

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 9 de octubre de 2013  12:00 AM
Tiene que haber algo en la forma en la que escogemos nuestros líderes. Algo en lo que ellos hacen espejo cuando nos prometen lo inalcanzable, ocultan realidades, o se presentan como quien tiene la solución en la mano. Nos gana el que viene a decir ya identifiqué el problema, es un asunto técnico, es solo cuestión de nombrar a la gente adecuada (Pérez), de ser honesto (Caldera), de freír corruptos y repartir esto mejor (Chávez). Como decía José Ignacio Cabrujas, Venezuela es un país que no sabe vivir sus crisis. Nuestra sociedad es incapaz de internalizar sus propias responsabilidades. Es el señor que grita al celular en pleno ascensor e insiste en tertulias callejeras "en este país no hay líderes". Para él, el problema no es él. En esa expresión, encierra su deseo que venga alguien "a poner orden". Esta actitud tan difundida fecunda un circulo vicioso: si quieres ganar elecciones, debes decirles las cosas que ellos quieren escuchar. Dada su exigencia de líder autoritario, si no te presentas así, no ganas; y si lo haces, perpetúas la evasión de responsabilidades. En consecuencia, en la próxima crisis, la próxima vez que las expectativas sobredimensionadas de la gente se den de bruces contra la realidad, el resultado será demandar un líder más autoritario aún. Dado que el caos es mayor, hará falta una fuerza mayor para hacerle frente. Y así vamos.

Paradójicamente, esta sucesión de Mesías y fracasos nos ha traído a un estado de caos generalizado, económico, político, social y moral, del que será muy difícil salir sin un liderazgo autoritario. Me explico. Según la literatura, existen condiciones de caos y tensión que solo pueden ser superadas bajo una dirección de este tipo. Primero: una sociedad con una capacidad mínima para la tolerancia, la reflexión; incapaz de asumir sus propias responsabilidades y actuar en consecuencia. Una sociedad polarizada, como la nuestra, que vive en permanente enfrentamiento consigo misma y no cuenta con herramientas para resolver sus propios conflictos. Una sociedad sin un conjunto de valores comunes que orienten la acción colectiva, sin confianza en el otro, sea el otro un individuo, una institución, o una autoridad pública. Segundo: el tamaño de la tarea puede ser de una naturaleza y urgencia tal que no da lugar a un proceso amplio de consulta, y menos aún en las condiciones anteriores.

Algunos de los factores anteriores son relativamente comunes. Lo que sí llama la atención es que nosotros tengamos todos los números. Me preocupa por varias razones. Me ha tomado un buen tiempo frasearlas de una manera posible, al final no sé si lo he alcanzado. Haré mi mejor esfuerzo por presentarlas en una secuencia lógica. Si en medio de esta circunstancia insufrible a las que nos ha traído Chávez, Maduro y sus acólitos, el país demanda un liderazgo más autoritario, no estoy seguro de que éste se encuentre hoy en el lado opositor. Para empezar, el ejercicio de la autoridad tiene sus canales, y nosotros no solo estamos lejos de controlar esos canales, sino que además los tenemos todos en franca oposición. Aún así, Henrique Capriles podría arreglárselas para convencer a Venezuela de que la salida pasa por él. En ese caso, me preocupa la expectativa ciclópea, y el duro contraste con la realidad del día después. La Venezuela que Chávez nos propuso no es posible. La conveniencia electoral ha determinado que se ataque a Maduro por dar al traste con el legado de Chávez, cuando ya de por sí ese legado en sí mismo era un desecho. Consumir en la magnitud que lo hemos hecho, sin producir, ha sido posible no solo gracias a la bonanza petrolera, sino además al endeudamiento salvaje de la República en condiciones de usura, a la apropiación pública y arbitraria de los activos privados, y a la acumulación de un enorme conjunto de deudas no documentadas cuyo balance aún está por precisar. Este segundo nivel es el que más me ocupa, pero no es el último.

Si de alguna manera consiguiésemos articular un mínimo de autoridad para hacerle frente a la situación, y si lográsemos a través de un prodigio en la ejecución superar "el día después": ¿Cómo vamos a salir del círculo vicioso? Es ahí en donde se encuentra el último reto del liderazgo. Al llegar a este punto se me viene a la mente Oscar Arias, quien suele insistir en que líder no es el que dice lo que todos están esperando escuchar, sino el que persuade y convence. Para eso hace falta cierta base. Superado el temporal, el liderazgo necesita devolver la responsabilidad y las herramientas de trabajo a la gente, y concentrarse en orquestar voluntades y volver a trenzar el tejido del Estado y la sociedad.

@miguelsantos12

sábado, 5 de octubre de 2013

La estafa de Octubre 2012 (II)

Abajo una gráfico que describe cosas que ya muchos sabemos pero las pone en contexto:
  • Desde Octubre 2012 el bolívar en el mercado paralelo se depreció 76%: Perdió tres cuartos de su valor en un año
  • El gobierno se dejó los dólares que no tenía en el esfuerzo de importar barato para mantener baja la inflación hasta las elecciones de Octubre 2012 (19%) y el boom de consumo, y a partir de ahí se quedó sin gasolina
  • En 12 meses la cantidad de liquidez ha crecido 64%, las reservas internacionales cayeron 11%: Es un tema de aritmética simple
  • El pésimo manejo de la política económica, la incertidumbre, las contradicciones y los vacíos, han provocado que la tasa de cambio paralelo supere inclusive a la relación M2/RIN
  • Para mí lo anterior indica que, salvo nuevas señales de incompetencia (digo adicionales a las tradicionales de todos los días), el ritmo de depreciación del paralelo debería ser mas lento hacia fin de año

viernes, 4 de octubre de 2013

La estafa de Octubre 2012

En las elecciones presidenciales de Octubre 2012 en Venezuela, Hugo Chávez no sólo se dejó la vida, sino también las finanzas de la República...


miércoles, 2 de octubre de 2013

Historia de dos reuniones

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 2 de octubre de 2013  12:00 AM
Muy pocas cosas me han enseñado más acerca de la forma en que piensan quienes nos han arrastrado a este caos y el tipo de reto que enfrentamos que un conjunto de reuniones ocurridas en el tercer trimestre del año 2006. Siete años me han parecido suficientes como para compartir mi experiencia sin necesariamente incurrir en algún señalamiento particular. Hugo Chávez había decidido reunirse con un grupo de empresarios que iría escogiendo él mismo de uno en uno, con el fin de estudiar las razones detrás del estancamiento de la inversión productiva. Siguiendo uno de sus rasgos más característicos, Chávez decidió ignorar a las cámaras que formalmente representan al sector privado, y armar su propio grupo ad-hoc. Estos últimos, tras mucho meditarlo, decidieron proceder.

Se realizaron un par de reuniones de aproximación y conocimiento mutuo. El Presidente ponía siempre enorme énfasis en conocer la historia personal de cada quien. De dónde vienen tus padres, cómo comenzó el negocio, quién agarró las riendas. Para él todo se trataba de un esfuerzo hercúleo, de una hazaña personal. Las instituciones, esa característica esencial para evolucionar, aprender y sobrevivir más allá de la influencia de un ser humano, no cabían en su concepción. Tras esas primeras reuniones, las partes nombraron dos equipos técnicos, conformados por tres miembros. Los empresarios nos invitaron a Ángel Alayón y a mí, y otra tercera persona cuyo nombre me parece prudente reservar. Del otro lado, Franco Silva, para entonces en Conatel; Eudomar Tovar, para entonces en Cordiplan y hoy en día Presidente del BCV; y una persona más cuyo nombre ahora se me escapa. Las primeras reuniones se realizaron en Conatel. Guardo en mi recuerdo la cordialidad y el respeto mutuo en el trato; esa suerte de sensación de interés común que surge cuando se comparten detalles sobre los estudios, las familias, y los propios hijos.

Nuestro énfasis se centró en un conjunto de acciones específicas que estaban afectando la fluidez de la actividad económica privada. Nuestras "instituciones" tenían la forma de problemas muy específicos. Por el lado de los ingresos, el control de precios agotaba gradualmente los márgenes y las importaciones baratas ahogaban de a poco la producción nacional. Ya para entonces la falta de transparencia que rodeaba a las licitaciones organizadas por el Estado era un problema, pues se adjudicaban de forma directa a nuevas empresas de maletín, que terminaban por hacer enormes márgenes y jamás terminaban las obras. Por el lado de los costos, el acceso a las divisas, los costos laborales, la caída de productividad que ya para entonces había empezado a provocar la inamovilidad, y las deudas acumuladas por drawback, eran los principales temas.

Este lenguaje era inaceptable para nuestra contraparte. Ellos no concebían aquella conversación en términos generales. "Traigan un proyecto específico, vemos cuáles son las trabas, y se las solucionamos. Y así vamos". Insistimos en que aquél enfoque sería contraproducente. Terminaría por beneficiar los proyectos de quienes habían atendido al llamado del Presidente, no a todos los empresarios, o al país. Además, las mismas fallas se presentarían una y otra vez, por lo que hacía mucho más sentido trabajar juntos alrededor de esos puntos comunes a todos, para así atraer muchas inversiones y mejorar la competitividad. ¡Ese es un término capitalista! ¡Aquí no vinimos a hablar de competitividad! Tratamos de tener la misma conversación, sin llamar a las cosas por su nombre. Hicimos una estimación del monto que Venezuela necesitaba para crecer entre 8%-10% todos los años, y lo contrastamos con nuestros niveles de entonces. Sugerimos que la inversión que nos hacía falta no podría venir de dos o tres fuentes. Tendrían que ser cientos de proyectos. ¿Cientos? ¿Y quiénes serían esos inversionistas? No lo sabemos, sería gente que se atrevería a invertir, nacionales o extranjeros, si se les dan las condiciones. Esta posibilidad los agobiaba, necesitaban controlar, saber quién invierte y cuánto.

No pasamos de allí. Tras varias semanas de reuniones, tanto del grupo de empresarios con Chávez, como de sus equipos consultivos, el interés fue menguando hasta desvanecerse por inercia. Me quedó claro en aquél entonces que, aun si al frente de la revolución ponían a gente honrada, aquél paradigma nos llevaría al caos. No se trata tanto de que lo administraron mal, que vaya si lo hicieron, sino de que aquél set de creencias es una receta para la miseria. El país que Chávez nos propuso es una utopía. Aunque haya muchos que sueñan con la Venezuela de Chávez, administrada por Henrique Capriles, eso es un imposible.

@miguelsantos12