miércoles, 30 de octubre de 2013

¿Puede bajar el dólar paralelo?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 30 de octubre de 2013  12:00 AM
Es difícil saber si cuando el Gobierno hace algo se trata de una política o de un accidente. Por esas coincidencias que ocurren en estos días, el mismo día que Rafael Ramírez le declaró la guerra al dólar paralelo, Víctor Salmerón reportó en este diario que la impresión de dinero para financiar el déficit de caja de Pdvsa alcanzó niveles récord. El Gobierno sigue barajando voceros. Ahora ya no es Merentes, que apenas aparece, es Ramírez. En el fondo, son los mismos actores y la misma obra, simplemente se intercambian los roles. Por estos días, hay muchísima gente preocupada por el desenvolvimiento de la economía. Lo que más me llama la atención es que todavía algunos se preguntan si es posible que ellos bajen el dólar paralelo. Este es un esfuerzo inútil, una suerte de malabarismo imposible para aferrarse a la esperanza de mantener o recuperar (ya está perdido) el poder adquisitivo de sus disponibilidades en bolívares. El Gobierno ha conseguido un prodigio: el precio del dólar en el mercado paralelo supera la relación de liquidez a reservas. 

¿Esa debe ser necesariamente la tasa de cambio? La verdad es que no. En otros países en donde existe mayor confianza en la economía, protección de la propiedad privada, baja inflación, y amplias oportunidades de inversión, la tasa de cambio de mercado (porque en ningún otro lugar hay control de cambio) puede situarse muy por debajo de la relación liquidez a reservas. ¡Lo que sí representa todo un récord es que se haya situado por encima! Sobre eso Venezuela tiene ya experiencia previa: hacia finales del año 1995 el dólar en el mercado paralelo legal se cotizaba por encima de la relación liquidez a reservas. Había entonces la percepción de que el gobierno de Rafael Caldera no sería capaz de mantener el amplio diferencial entre la tasa oficial y la paralela. Así, las expectativas y la impresión desmadrada de dinero de la época empujaron el precio del dólar en el mercado paralelo 100% por encima de la tasa oficial (hoy en día son más de 700%), inclusive por encima de la relación liquidez a reservas. ¿Cómo se resolvió aquella crisis? La inflación se aceleró, hasta que eventualmente la tasa de 500 bolívares por dólar (0,5 bolívares "fuertes" de hoy en día) pasó de ser un exabrupto a ser "la tasa". Algo similar a lo de hoy. ¿Qué va a pasar? Pues que con el déficit consolidado en 14% del PIB y los mercados internacionales cerrados el Gobierno va a seguir imprimiendo dinero (vamos por 71% interanual) y la inflación seguirá acelerándose, hasta que ese exabrupto que hoy en día es el precio del dólar en el mercado paralelo sea considerado por todos nosotros una verdadera ganga. Y así sucesivamente.

En el fondo, en su concepción más simple, el precio del dólar es sólo un espejo de la confianza que existe en la economía y sus autoridades. Nada que hacer por ahí. Sin confianza, viene a ser apenas un cociente entre bolívares en circulación y dólares en reservas. Como no tienen ninguna posibilidad de sustituir gasto público por inversión privada, frenar la impresión de dinero significaría recortar el gasto, lo que nos arrojaría a una fuerte recesión. ¿Y qué pasa con los dólares? Aquí también ocurrió algo interesante. En su afán por tranquilizar a los mercados, Ramírez ha revelado que el Gobierno cuenta, sumando reservas internacionales, Fonden, y Fondo Chino, con 30.158 millones de dólares. A confesión de parte, relevo de pruebas. Eso quiere decir que la hipótesis de algunos analistas de que Venezuela contaba con una enorme cantidad de dólares en el exterior (exreservas) para hacerle frente a la crisis se ha terminado de diluir. Tomando en cuenta que China le acaba de prestar a Venezuela 5.000 millones de dólares y que con toda probabilidad fueron incorporados velozmente a ese total, acabamos todos por entender (uno espera) que el emperador iba desnudo. Consecuentemente, cayó el precio de los papeles venezolanos en el exterior y nuestro riesgo soberano alcanzó la cúspide mundial.

Es difícil predecir si en alguna bravata similar a la que ya ocurriera en 2009, el Gobierno decidirá sacrificar una fracción de sus dólares para "quemarles las manos a los especuladores". En cualquier caso, lo que sí está claro es que no tiene ninguna capacidad de hacerlo de forma sostenida, por lo que de aquí a un año -en caso de que sigan allí- es difícil que baje la cotización del dólar. Aun en el escenario improbable de la liberación, la aceleración de precios vendría a fundamentar esa otra tasa hasta que nos resulte normal.

@miguelsantos12