En medio de la noche, el
diputado Elvis Amoroso ha sido alcanzado por un rayo de luz. Después de eso le
debe haber costado mucho conciliar el sueño. Me lo imagino saliendo de su casa
temprano con esa mezcla de exaltación y miedo que precede a lo que creemos son
grandes descubrimientos: ¿Por qué no se me había ocurrido esto antes? Tras los
marroncitos de ocasión está ya listo para el performance: El verdadero
responsable de los exorbitantes precios de los vehículos en Venezuela es….
tucarro.com. Así de simple. Su gran idea es clausurar la versión moderna de
Fuenteovejuna (cualquier cosa que sea la que ocurre en esa página virtual es
culpa de todos, lo que viene a ser lo mismo que de nadie). Poder señalar a
alguien en específico es parte de la esencia acusadora de la que respira la
revolución.
Dentro de la lógica
retorcida que predomina en sus códigos el control de precios de vehículos puede
tener algún sentido. Ese es parte del problema. Desde la implementación del
control de cambio hace diez años las ensambladoras e importadoras de vehículos
en Venezuela han estado recibiendo dólares a tasa oficial. Tras los meses de
apoteosis petrolera de 2007, en donde se llegaron a vender más de cincuenta mil
unidades por mes, las asignaciones fueron menguando y se circunscribieron a las
ensambladoras. Ahora bien, el precio de la mayoría de los vehículos a tasa
oficial supera los cien mil dólares. En ausencia de control de precios, con el
gobierno imprimiendo dinero a mansalva para financiar el déficit (ahora mismo
tenemos 59% más liquidez que esta misma semana el año pasado) la demanda de
vehículos sigue creciendo y la asignación de dólares para importaciones de
partes no. Las ensambladores cobran esos precios exorbitantes por una sola
razón: Porque pueden (Newt Gingricht dixit). No tienen certeza de
que les serán asignadas nuevamente divisas a la tasa oficial y enfrentan una
demanda fuerte como consecuencia del crecimiento de la liquidez. Los beneficios
del control de cambio en esta sector no llegaron a los consumidores. Si ahora
se regula al precio de los vehículos (nuevos), lo que se estará haciendo es
trasladar parte de ese superávit enorme a los pocos afortunados a quienes le
sean asignados los cada vez menos vehículos que se irán ensamblando aquí. Desde
esta óptica podría tener sentido.
Desde una perspectiva más
amplia, tienen esos precios porque además de vehículos para rodar, son
vehículos para ahorrar. El gobierno ha venido cerrando todas las válvulas que
le permitían a los ahorristas poner su dinero a resguardo de la inflación. Con
el dólar ilegal, los bancos pagando tasas de interés que apenas alcanzan a un
tercio de la inflación, los vehículos y apartamentos se convirtieron en
instrumentos de ahorro e inversión. Curiosamente, es ahí a donde ahora se
dirigen los esfuerzos del gobierno. Esta otra argumentación es la que está
detrás de la implementación del control de precios a vehículos con menos de dos
años de antigüedad. La idea es que, ausentes todos los mecanismos de preservar
ahorros, la inflación opere como una suerte de impuesto del que será imposible
escapar. Así se financia la revolución.
@miguelsantos12
Para El Universal, 25/01/2013