miércoles, 29 de enero de 2014

Al Assad y el reino del horror

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 29 de enero de 2014  12:00 AM
Existen cuatro motivos para preocuparnos por lo que ocurre en Siria aun en medio de los problemas de nuestro país. Primero, en menos de tres años el número de muertos se ubica entre 150.000 y 200.000. El límite superior ya se aproxima a lo que hemos perdido a manos del hampa en quince años. Segundo, hace pocos días han salido a la luz 55.000 fotografías que dan testimonio del asesinato sistemático de al menos 11.000 presos que se encontraban en tres centros de detención del régimen. Los métodos varían, pero en esencia todos tienen un componente medioeval: hambreados hasta la muerte, apaleados o estrangulados. Las balas deben estar escasas, mejor reservarlas para los combatientes activos. Tercero, Venezuela ha mantenido incólume su apoyo a Bashar al-Assad desde el inicio del conflicto. Nuestro soporte no se ha quedado en palabras, se ha extendido a un terreno que al régimen sirio le resulta mucho más útil: el envío de tanqueros de diesel. Por último, existe en nuestro país una amplia comunidad de sirios, gente que en su inmensa mayoría se gana la vida a diario de forma honesta, que han invertido en nosotros, contrata gente, y paga impuestos. A ellos sólo les queda rezar por que los suyos se encuentren ahora mismo entre los nueve millones de desplazados que ha generado el conflicto, en algún campo de refugiados en Jordania, Líbano o Turquía, o en alguna zona menos insegura dentro de Siria.

Quiero llamar la atención sobre Siria sin caer en el terreno de la erudición instantánea. Por eso me he sentado a conversar con Saleh el-Machnouk.



Saleh trabajó durante dos años en la oficina del Primer Ministro del Líbano, Saad Hariri, tras los cuales marcó diferencia con el premier y se dedicó al activismo político. Fundó una organización (Movimiento Futuro) y cuenta entre sus créditos el haber apostado a la revolución siria desde las primeras de cambio, cuando muchos pensaban que no pasaría de ser una revuelta. Se me ocurre comenzar con una pregunta elemental, una consecuencia natural de la impresión que me han causado las fotos de las pilas de cadáveres en serie. ¿Cuánto empezó esto?

"Siempre fue así. Desde los propios primeros días de la revolución el gobierno de al-Assad cometió una serie de actos espantosos para sembrar el terror entre quienes simpatizaban con la insurgencia. Por ejemplo, arrestaron a un cantante popular que había compuesto algunas piezas en apoyo a la revolución, le cortaron el cuello, y lo dejaron muerto frente a la casa de sus padres... Con el tiempo, se instauró una suerte de 'normalización': la primera vez que ves uno de estos casos te impresiona, la 2a. algo menos, y tras sesenta días viendo fotos de muertos, asesinatos, y revisando casos de desaparecidos, ya estás anestesiado. Se apodera de ti una urgencia por sobrevivir al día a día que adormece el dolor y la conciencia, y te permite seguir adelante".

Según Saleh, las fotos han causado mayor impresión que los bombardeos y las muertes diarias porque se ha superado una escala que el régimen de al-Assad había sido cuidadoso en evitar. "Ellos se dieron cuenta temprano de que existía un límite, unos 150 o 200 muertos diarios, por debajo del cual las posibilidades de una intervención internacional eran bajas. Las 55.000 fotos que han salido ahora a la calle, además de documentar el asesinato sistemático de once mil prisioneros indefensos, han servido para romper esa suerte de límite".

No me queda espacio para más. Mientras Ud. lee, un padre de familia hunde sus manos entre los escombros buscando rescatar a sus hijos tras algún bombardeo. Otros se montan al hombro sus pocas pertenencias e inician el largo peregrinaje que , con algo de suerte, los llevará a un campo de refugiados. Aquél "Nunca más" que el mundo entero pronunció tras Ruanda es apenas un susurro. Siria se encuentra repartida entre cuatro facciones: las tropas de Al-Assad, el Ejército Libio de Liberación, la brigada islámica, y Al-Qaeda. Este último territorio está dominado por prisioneros que el propio Al-Assad liberó al comienzo de la revolución y que ahora utiliza para solicitar apoyo de Occidente en su "lucha contra el terrorismo". Así de torcida es la lógica de los que oprimen y así de accidentada la vida de quienes se defienden como pueden. A nosotros, que hemos pasado tantos años lamentando la indolencia de la comunidad internacional a nuestros males, nos vendría bien mostrar alguna compasión. Ahora somos la comunidad internacional. El imperio y la ubicuidad de las redes sociales abren muchas posibilidades al ciudadano con determinación. Sacar de adentro lo que no tenemos, para ofrecerle al que sufre lo que a nosotros más falta nos hace. 

@miguelsantos12

miércoles, 22 de enero de 2014

2014: El fin del mito del pragmatismo

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 22 de enero de 2014  12:00 AM
Cada vez que se aproxima un anuncio de medidas económicas el mito vuelve a surgir. No importa cuántas veces se haya fallado en el pasado, si se insiste lo suficiente en algún momento se acierta. "No, pero fíjate, ahora sí lo van a hacer porque ya tienen el control de todo... ". "Ahora no se pueden radicalizar porque vienen elecciones, se van a poner más prácticos... ". La última variante, en palabras del filósofo de Arábica, mi querido amigo Fausto Masó, es la siguiente: "Ellos nunca antes habían tenido necesidad económica, ahora sí... Si no lo hacen van a un despeñadero, ¿tú crees que ellos no lo saben?". Según las ominosas predicciones de Fausto y otros legionarios del pragmatismo menos ilustres, el conjunto de medidas tomaría alguna de las siguientes formas: a) Se abriría de nuevo el mercado de permuta de dólares, b) Se relajarían un poco las condiciones bajo las cuales opera el sector privado, y c) Se invitaría a transnacionales a invertir en una apertura petrolera masiva que inundaría el país de divisas y aumentaría nuestros niveles de producción. Nelson Merentes funge en todos los casos como el amuleto que señala la dirección acertada: "Fíjate que dejaron a Merentes, que es un tipo pragmático, no es de los radicales". Como si Merentes no hubiese estado allí todos estos años, mientras se transferían reservas internacionales a Fonden, se financiaba el déficit de Pdvsa imprimiendo dinero a mansalva, o se expropiaban negocios privados a manos llenas.

La semana pasada el gobierno anunció que se mantendrá (otra palabra que está a punto de adquirir un nuevo significado bajo el diccionario de la Real Academia Chavecista) el dólar a 6,30. Uno presume que se utilizará para las importaciones públicas, y que el sector privado será trasladado a otra instancia, una especie de apoteosis del acronismo (Cencoex), que sustituirá a Cadivi y será administrada por Rafael Ramírez. Ahora bien, el hecho de que se mantenga el 6,30 para las importaciones públicas es irrelevante. Al Estado le ingresan dólares, que después utiliza para importar. Si Pdvsa le vende dólares al BCV a 6,30, y el Estado le compra dólares al BCV para importar a 6,30, ya ese 6,30 podría ser 30, o 40 o 60, el resultado neto es el mismo. Ahora, si Pdvsa le puede vender dólares al Banco Central a una tasa mayor, 11 o 12 bolívares por dólar, y el Estado puede importar a 6,30, eso es exactamente equivalente a imprimir dinero para financiar el déficit fiscal de Pdvsa. La única diferencia es contable.

Y es que la devaluación sólo tiene efectos fiscales en la medida en que el Estado le vende su superávit de divisas (exportaciones públicas netas de importaciones públicas y servicio de la deuda) al sector privado. En ese sentido, si suponemos que las autorizaciones de Cadivi se mantienen estables en 2014 pero se liquidan a doce bolívares por dólar se recaudarían alrededor de 5% del PIB. El problema está en que el déficit fiscal del sector público consolidado cerró el año pasado en 15% del PIB, lo que mantendría al gobierno en la incómoda elección entre imprimir dinero para cubrirlo (70%-80% más de liquidez), aumentar la gasolina y recortar el gasto público.

Acaso la única novedad sea que un ajuste semejante en la tasa de cambio relevante para el comercio privado provocará una contracción en las importaciones. En ese escenario, la caída en el consumo sería superior a la caída en la producción. Esto sin duda cubrirá una parte del ajuste que hacía falta en el sector real (no podíamos seguir consumiendo a un ritmo dos o tres veces mayor al que producíamos), pero dista mucho de cerrar la brecha. Si el gobierno continúa importando al ritmo que lo viene haciendo, la fracción de importaciones públicas sobre el total (hoy en día en 45%) seguirá creciendo. Esto último representa un verdadero problema, porque hay mucho más corrupción en la importación pública que en la privada. Poner a Ramírez a centralizar la administración de divisas no va a cambiar esto.

Si alguien sin conocimientos de economía ha llegado a esta sección del artículo (y aspiro que así sea) debe sentirse agobiado: Todas las salidas planteadas, por más ortodoxas que sean, suenan muy sufridas. El problema está en que el gobierno es incapaz de recolectar los mangos bajos de la economía venezolana: Es incapaz de atraer inversión y crear confianza, de reactivar al sector privado. Ya si es porque no quiere o porque no puede también es irrelevante: El punto es que no va a suceder. Puestos así, estamos ante un escenario similar en resultados al ajuste de Pérez en 1989, pero sin ninguna posibilidad de recoger los beneficios que entonces resultaron entre 1990 y 1992.

@miguelsantos12

miércoles, 15 de enero de 2014

Venezolanos: dentro y fuera

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 15 de enero de 2014  12:00 AM
Hace unos días alguien me hizo llegar un enlace titulado: ¿Cómo moverse por el mundo sin perder tus raíces?, un ensayo de un tal Gianpiero Petriglieli, profesor de Insead. La nota hace referencia al reto de mantenerse próximo a nuestras raíces mientras la globalización se va infiltrando por los resquicios de nuestras vidas, ese mantener el ancla a medida que las respuestas a dónde naciste, en dónde creciste, en dónde vives, de dónde viene tu esposa, en dónde trabajas, dónde viven tus hijos; traen consigo un número de países, continentes e idiomas cada vez mayor. Como suele suceder, lo que importa no es tanto lo que se escribe sino lo que cada quien lee. Cuando vi esa nota lo primero que se me vino a la mente es cuántos venezolanos hoy en día han perdido sus raíces sin llegar a moverse por el mundo. Ese sentimiento de exilio en la propia tierra que se equipara al otro, al exilio físico, y a ratos los hace indistinguibles. En el fondo, como escribía el poeta Ramos Sucre, somos todos exiliados de un país imaginario.

El Gobierno, por supuesto, bastante más tosco en su andar y siempre oportunista en medio de su accidentado trámite, ha tratado de abrir una brecha más entre nosotros. Busca dividir aun en las circunstancias más miserables. Se ampara en "la derecha internacional y la ultraderecha fascista", el crimen como fenómeno global y el enemigo externo, para lavar sus muertes, de la misma forma en que los narcotraficantes levantan fachadas de negocios para lavar dólares. Si se observa el video en Youtube en detalle, mientras más grandilocuentes y engoladas son las expresiones de Maduro, más confundida luce la audiencia. Hay una señora que mira hacia los lados con la boca torcida, buscando de dónde asirse, con gesto de preocupación. Un aplauso tímido de la comitiva de primera fila que no encuentra eco, mientras Maduro hace alusión a la "tierra sagrada" elevando el tono de la voz en forma patética. Su problema es que no tiene cómo invitar al sacrificio personal en favor de la patria. A él la gente se le acerca para decirle que están sitiados por el crimen, que no hay luz, que los abastos y las bodegas están vacías, que el salario de quienes tienen la suerte de contar con un trabajo cada vez alcanza para menos.

Siempre que uno anda por allí con un martillo aparece un clavo. En estos días de desasosiego y desorientación, di con un discurso de Julio Cortázar,"Realidad y literatura", que me ha dado mucho qué pensar y me ha servido de cobija. Está escrito a comienzos de los ochenta, cuando el Sur de América Latina aún se encontraba atravesando la oscuridad de las dictaduras militares, y los intelectuales perseguidos de la región se refugiaban en México y Venezuela. Tras varias décadas de deterioro se nos ha olvidado que fuimos alguna vez un lugar de refugio, de esperanza, una tierra de oportunidad y vigorosa movilidad social que atrajo a numerosos inmigrantes y tuvo la nobleza de abrirle sus puertas a muchos exiliados políticos. Se nos olvida a nosotros, y se les olvida a los demás, varios gobiernos latinoamericanos que hoy andan por ahí como si la historia de sus países hubiese comenzado a mediados de los noventa, y como si ellos no tuviesen nada que deberle a nadie.

Cortázar hace referencia ahí a la indivisibilidad entre los de adentro y los de afuera prácticamente todos los escritores latinoamericanos, vivamos o no en nuestros países, somos exiliados. Muy por encima de todo a la necesidad de contar con todos, a la contribución decisiva que presumía que tendrían todos (como efectivamente ocurrió) en el renacimiento de sus países. "Claro, la nostalgia es buena, en la literatura y en la vida, puesto que es la melancólica fidelidad a lo ausente; pero lo ausente no está muerto, lejos de ello, y es ahí donde la esperanza puede cambiar el signo del exilio, sacarlo de lo negativo para darle un valor dinámico, unirnos todos en el esfuerzo por reconquistar el territorio de la nostalgia, en vez de entregarnos a la nostalgia del territorio".

Hacia el final, Cortázar hace una única distinción entre los de adentro y los de afuera. Es una distinción legítima, no entre malos y buenos, pero sí entre ciudadanos y nacionales. "Aquellos que opten por los puros juegos intelectuales y artísticos en plena catástrofe y evaden así participar en lo que a diario llama a sus puertas, son latinoamericanos como podrían ser belgas o dinamarqueses; están entre nosotros como nación por un azar genético, no por una elección profunda". Los demás, los que nos levantamos a diario, dentro o fuera del país, y elegimos conscientemente no mantenernos al margen, esos, somos todos venezolanos.

@miguelsantos12

A more comprehensive note on my meeting with Chomsky published by Caracas Chronicles

Happier times
Happier times
(A guest post by economist Miguel Ángel Santos – follow him on Twitter)
The first time I heard of Noam Chomskywas in the early nineties. During my senior year in college I was assigned to read a small book, “The true thinkers of our time(1989), a gallery of interviews with a select group of scientists from a wide array of disciplines. The author, a French journalist named Guy Sorman, had chosen them using three simple criteria: 1) once they showed up in their corresponding disciplines it became impossible to keep on thinking about it in the same way; 2) they had to be alive; and 3) they were willing to talk to him.
The book covered a wide spectrum, from the origins of the universe all the way to modern economic thinking. Each section presented two or three opposing views on the same topic, which were fiercely discussed and smartly presented, allowing amateurs to grasp the frontiers of human knowledge.
Chomsky had made his way into the group deservedly. He had revolutionized the field oflinguistics, posing a theory that conceived language as a biological capacity. He identified common patterns to all languages (i.e. all made up plurals by adding characters in the end, none at the beginning) and hypothesized that while the environment allows our linguistic capacity to develop, it falls short of explaining its extraordinary complexity.
I mention this to highlight the thinker, the man working alone and facing the problems and puzzles of his time through a sheer exercise of athletic thought and intelligence. The fame and scientific status he earned by making his most relevant contributions early in his life (all date from around his thirties) would be applied later to bring the world’s attention on a set of political causes, most of them left-winged, all rooted in the United States plethora of foreign policy wreckages. He became an outcast, a role he obviously feels very comfortable with, always pointing towards the elephant in the room.
This latter version of Chomsky is the one most people are familiar with.
It is hard to conceive that there are not two or three Chomskys, but just one containing all these different roles. As I follow his fatigued footsteps on the way to his office, I cannot help but think that at 85 years old he is the only living figure of that gallery of thinkers. It has been three months since I first thought about the possibility of talking to him. To that purpose, I had carefully drafted an email, stating that I had followed with interest “the evolution of his views on Venezuela” and would liked to discuss his perspective of the post-Chavez era with him.
For the uninformed readers I would just highlight four data points. In 2006 Hugo Chavezwaved a copy of Chomsky’s Hegemony or Survival: America’s Quest for Global Dominanceduring his (in)famous speech at the United Nations. The book immediately became a public sensation. In 2009 Chomsky showed up accompanying Hugo Chavez in a public rally in Caracas. He looks disgruntled in the video, even a bit surprised when receiving the microphone and having Chavez himself adjust it to his height. “It is easy to write and talk about peace and barriers to peace. But what is so exciting about visiting Venezuela is to see how a new world is actually being created, and talk to the one that inspired it”. In 2010 Chomsky lobbied the Venezuelan government in support for the release of judge Maria Afiuni, a single mother with cancer who had spent a year in jail after freeing Eligio Cedeno, a banker accused of corruption charges. During her confinement, she had been repeatedly assaulted by other prisoners while jail authorities ignored her pleas and looked elsewhere. “Judge Afiuni has suffered enough… She has been subject to acts of violence and humiliations to undermine her human dignity. I am convinced that she must be set free.”
At last, in 2011, Chomsky gave an interview to The Guardian where he criticized Chavez for amassing too much power and making an assault on Venezuela’s democracy. “Concentration of executive power, unless it’s very temporary and for specific circumstances, such as fighting World War II, is an assault on democracy. You can debate whether Venezuela’s circumstances require it. But my own judgment in that debate is that it does not”. On that same interview, he reflected again on the Afiuni case: “I’m skeptical that she could receive a fair trial. It’s striking that, as far as I understand, other judges have not come out in support of her … that suggests an atmosphere of intimidation.” Last year Maria Afiuni was finally freed, although she is forbidden from speaking to the media.
My reference to the “evolution of his views” has not pleased Chomsky, who responded a day later. “Just to clarify, I’ve written and spoken a good deal about Latin America, sometimes with direct involvement, but not Venezuela.  I’ve hardly written or said a word about Venezuela, though there are many rumors about my alleged views.  About my only involvement has been in quite prominent protests about human rights violations”. Even though this exchange occurred months ago, it is fresh in his mind and comes up even before I have the chance to sit. “What is it that you say you have read? You could not have read anything, because I have never written anything in support of Hugo Chavez”.
I am a bit shaken. It is just a small taster of what is to come. I have the impression that Chomsky got himself caught in a picture he would now rather not to be in. Questions on Venezuela and his support of Hugo Chavez keep on showing up on all of his lectures, no matter how unrelated to the topic or the venue may be.
I mention the hyperbole I have described above, and also a conference he held two weeks ago at MIT with Yale students, where he devoted a significant amount of time to praise Hugo Chavez’s achievements on poverty and inequality. “Yes. I did say that. Isn’t it true? Wasn’t poverty reduced and inequality brought down sharply?” He speaks fast but in short bursts. Before I have the chance to respond he turns to context, certainly a key idea one needs to keep in mind when analyzing Chomsky’s statements. “There was a time when Hugo Chavez became the scapegoat of the United States. They made every possible effort to present him as our big enemy; they compared him to Hitler and made all sorts of absurd and disproportionate accusations. He became a mechanism to divert attention from our incapacity to address our own issues and recognize our own failures. It was in that context that I made those statements. You cannot isolate the statements from the context”.
The conversation immediately plunges into the legacy of Hugo Chavez: a divided and violent country, one of the most dangerous in the world, at the brink of becoming a failed state.
He ignores my references to crime and turns his attention to division, asking rhetorically:Why is it divided? What is the source of the division? I make an effort to avoid his provocation and focus instead on Chavez’s strategy to reduce poverty. In essence, it is a matter of inducing a consumption boom based on the oil windfall and foreign debt, which quintupled in the previous six years. Since the regime at the same time strangled the private sector, the only way to fuel consumption was through massive imports. The vehicles by which the government distributed money were much less important than money itself. Literate people were paid to (re) learn to read, teenagers were paid to attend newly created universities that granted degrees in record time (two to three years). Education, one of Chavez’ most prominent flags, is just a big scam. People have not learned anything worthy, and in any case there is no market to demand their capabilities. Instead, they turned on to the state, whose payroll kept on growing not only at the central government level but also through its massive web of expropriated business unit (the Venezuelan Observatory of Property stopped counting at 853).
Chomsky strikes back. “I agree the way they have done this is not sustainable… but then why do they keep on winning elections? Why do so many people still support the government? What are the chavistas telling them that you are not? You know what it is? They have a compelling story. For many years Venezuela was dominated by elites that turned their back on the poor, harvested all the benefits from the oil bonanzas while marginalizing the poor… Chavez came up against that, gave them recognition, legitimacy. That is something the opposition has not been able to offer… That is not to speak about the US sponsored coup against Chavez…
Chomsky follows the same strategy of the Venezuelan regime, which is to put away criticism and respond to any reference to their incompetence by blaming the previous elite and resuscitating the one-night coup occurred more than ten years ago. We need to move out from there. There has to be an expiration date for blaming our present issues on previous generations of politicians. It has been fifteen years!
He circumscribes the Venezuelan case within a wider framework. After all, it is hard to abstract from the fact that Chavez’s ideas have propagated fast across Latin America…According to him, the elites of Latin America monopolized power, captured and concentrated all the wealth flowing from the exploitation of natural resources, while excluding the vast majority of people from the benefits of modern life. They went on to create a system that granted the exercise of some basic freedoms, but not enough as to threaten the status quo. They milked domestic economies and hoarded resources abroad by massive capital flight. The debt crisis of the eighties and the failure of IMF-sponsored policy packages in the nineties overflowed the dam. It is always about eliminating poverty or eliminating democracy.
I acknowledge the framework may be right, but stress that in the case of Venezuela the previously ruling elite was succeeded by another one, much more incompetent, populated by the military instead of civilians, and much less comfortable with the previous degree of freedom. As a result, basic liberties such as freedom of speech, economic freedom, property, have been trimmed down drastically. Now, how do we get out of here?
You may be right, that happens often. Look at South Africa; look at what Mandela has done… He rebelled against a system and then let all his people down by maintaining the same economic structures but changing the color of the people in power… But there are successful cases too. Look at Nicaragua! The living standards there have risen dramatically, they are so much better today than in the Somoza years…
I find it ironic that he mentions Nicaragua. First, a great deal of Daniel Ortega’s success can be explained by the massive oil subsidy granted by Venezuela. Now, Ortega is no fool. He has created a private company, a joint venture between Venezuelan state-owned oil company PDVSA and a private Nicaraguan partner. This company concentrates all transactions, and accumulates the net debt arising from the difference between oil shipping received and agricultural products exported back. In the case of political change in Venezuela, he can declare the company in bankruptcy, freeing the treasury of Nicaragua from any obligations.
Second, and most importantly, Ortega maintains the rant against the United States, capitalism and the private sector in his public speeches, but in the backstage deals with all of them smoothly, and even works hard to improve the conditions in which multinational companies and domestic private entrepreneurs operate. In any case, it is also ironic that all of Chomsky’s political theories end up requiring an illuminated elite as the only means for sustainable progress.
Leaving the past behind and considering the issues from a more practical standpoint, I found more common ground with Chomsky than I would have thought. In the end, he even volunteered his ideas on the political strategy of the Venezuelan opposition. I understand the conditions are harsh, but you are not facing one of those fascist regimes of the fifties(he might be increasingly wrong on this account); why don´t you do more grass roots work? What is preventing you from doing that? I have followed loosely the presidential elections, and as I recall it Capriles presented himself as an improved version of Hugo Chavez. Where are you going with that? You need to find your own message...
Chomsky’s super-efficient assistant has just walked in to indicate that time is up. Venezuela is obviously a topic that resonates with Chomsky, as he lingers on at the table, talking consciously without looking at the door. I am a bit surprised on how little information on Venezuela he had when he decided to volunteer support to Hugo Chavez. I have been trying for some time to do some evaluation on Chavez social programs… but there is not enough information. Do you have something on that?
It is impossible to do a cost-benefit analysis of the Misiones, and it will always be so. The administration purposefully broke the national budget into four or five pieces and made public expenditure impossible to audit. I respond that during the presidential campaigns of 2012 the opposition team gathered some statistics on coverage. Forward me anything you may have, I am very interested.
As I walk out I realize that my desire to see him again at a better time is as strong as it is unlikely. It´s Noam Chomsky, and with all his faults, he remains one of the true thinkers of our time.

miércoles, 8 de enero de 2014

Residencias 2014

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 8 de enero de 2014  12:00 AM
A mediados de los ochenta un grupo constructor en Valencia levantó unos edificios en el pié de una montaña. En aquél entonces el conjunto estaba retirado de los números de casas más altos del Trigal Norte: había que subir hasta el final de la calle Libra y tomar a la izquierda, atravesar unas cuantas vías mal asfaltadas que serpenteaban entre árboles y maleza (hoy en día ya sustituidos por la selva de concreto) para poder alcanzar la hilera de torres imponentes. Sus balcones tenían una de las vistas más privilegiadas de los amaneceres de Valencia, pero ya luego quedaban inundados por el Sol de frente, razón por la cual se les instalaron unos techos corredizos de lona amarillo ocre que les daban una apariencia muy característica (me imagino que ya hoy en día han sido también "cerrados", cada uno a su manera). Yo recuerdo que siempre que pasaba por allí, de ida o vuelta de la casa de los Gorbea o de visita a las hermanas González, me preguntaba no solo qué habría llevado a los promotores a escoger aquella fecha, sino también dónde estaríamos todos en aquél futuro que se me antojaba tan lejano (entiendo que algo similar le ocurre a generaciones anteriores con la novela de George Orwell, 1984, o a los más adictos a las series televisivas con Espacio 1999).Residencias 2014. Como escribe Javier Marías, casi todos los días llegan y casi ninguno es como esperábamos. El futuro nos sigue sorprendiendo, pero lamentablemente lo hace en una única dirección. Creo que a ninguno de nosotros, aún en medio de la confusión y desorientación tan característica de la adolescencia, se nos llegó a ocurrir que llegaríamos aquí, al 2014, tan confusos y desorientados.

El gobierno de Nicolás Maduro parece haber superado su peor momento político. Su peor momento económico aún está por llegar. El Gobierno realizó algunos ajustes, pero por encima de todo sacrificó la inflación (56%) y la megadepreciación del bolívar en el mercado paralelo (71%), para sostener el consumo público (3,2% hasta el tercer trimestre) y privado (4,3%). Ahora bien, el crecimiento del consumo no ha venido a costa de mayor producción (1,5%) ni mayores importaciones (las no petroleras cayeron 7%), lo que nos deja como única alternativa la reducción de inventarios. La medida del stock de existencias es más un arte que una estadística, pero basta darse una vuelta por ahí o preguntarle a uno o dos sobrevivientes industriales para saber que estamos cerca del inventario cero. El hueco fiscal quedó prácticamente igual (déficit 15%), porque la devaluación (32%) no fue suficiente para mantener la contribución de Pdvsa, lo que obligó a imprimir dinero a un ritmo fenomenal (70%). A partir de aquí al Gobierno le quedan muy pocas opciones, y ninguna se ve bien. Lo más probable es que devalúe (80%, hasta la vecindad de 11 o 12), y subaste una cantidad aún indeterminada de divisas en Sicad a 18-20. Esto traería consigo una fuerte caída en el consumo, reduciría el déficit en algo menos de la mitad, y aún seguiría haciendo falta imprimir dinero para pagar gasto, pero a un ritmo menor.

Para hacer frente a este deterioro económico el Gobierno parece haberse cubierto las espaldas. Ha puesto contra la pared a los directores del BCV, cerrado el ancho de banda de la oposición, y arreciará la represión política. El argumento de la guerra económica será esgrimido hasta el cansancio, y numerosos operativos serán organizados para crear la ilusión de que se está haciendo algo para "proteger al pueblo del sabotaje opositor". Esas circunstancias exigen una reinvención de la forma en que hemos venido haciendo política: ya no será posible seguir haciendo lo que nos trajo hasta aquí -45%-50% del voto popular- y en cualquier caso es muy probable que tampoco si lo fuese nos habría llevado a otra parte.

Y eso me trae de vuelta a mi argumento inicial. Aunque quería utilizar la referencia a las Residencias 2014 apenas como una suerte de puerta de entrada al argumento, es evidente que me he extendido mucho más allá. La memoria cotidiana de aquellos días, los pequeños detalles, se impone por encima de las imágenes del golpe de febrero de 1992 y el correspondiente toque de queda. Lo que se ha vivido y se vive se nos impone con una urgencia mucho mayor a lo que se escucha o se ve por televisión o Internet. Quizás esa localidad que tiraniza nuestra atención sea la clave de la nueva acción política. Acaso también sea la única, puesto que ya no nos ven y sólo a ratos nos escuchan. Quizás se trate ahora de buscar maneras de resolver problemas inmediatos, y empaquetar esas soluciones con la intención de crear la percepción de una gestión eficiente, alternativa ¡Feliz Año 2014!

@miguelsantos12