jueves, 26 de junio de 2014

Giordani: El que se va y los que se quedan

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 25 de junio de 2014  12:00 AM
Jorge Giordani ha montado su adiós como servidor de la revolución de una forma que garantiza que no volverá. Una vez arrasados los puentes, denunciados sus excesos administrativos, acusado el vacío de poder alrededor de la Presidencia y la falta de liderazgo de quien la ejerce, la propia revolución se ha apresurado a lanzar sobre el desertor todas sus culpas. En una caracterización típica en el proceso de descomposición del poder, el Monje se ha convertido ahora en el chivo expiatorio del fracaso económico. Y qué duda cabe, ha sido uno de sus mayores responsables. Pero dista mucho de ser el único. En su testimonio hay numerosos signos de lo peligroso de comprar a valor facial la propaganda revolucionaria según la cual su partida es un signo de purificación y corrección política. Lo deja claro el exministro, se lleva parte del lastre, sí, pero también advierte de los vicios de los que se quedan.

En el testimonio ante la historia de quien condujo la política económica durante la mayor parte de estos quince años de revolución no aparece un solo número. Hacerlo hubiese requerido de un esfuerzo considerable de maquillaje y filigrana. Después de todo, tras atravesar la bonanza petrolera más prolongada de nuestra historia, Venezuela cierra estos quince años como el país de menor crecimiento en América Latina, solo por encima de Haití. Durante toda la égida Giordani hemos estado entre las mayores inflaciones del planeta. El país tiene ahora unos niveles de deuda externa cinco veces mayores a los de hace quince años y atraviesa uno de los episodios de desabastecimiento más pronunciados de su historia. Es difícil ponerle números a los daños mayores. Se han largado del país muchas transnacionales y, como suele suceder, hemos exportado no solo los puestos de trabajo sino también los recursos humanos que habíamos desarrollado para ocuparlos.

Acaso ésta sea la primera señal del abismo que nos separa de la concepción del exministro: allí en donde uno no encuentra sino devastación, destrucción y abandono productivo, él encuentra sus méritos. De su concepción de que Venezuela jamás sería capaz de exportar nada más que petróleo, se desprendieron una serie de políticas que confirmaron su propia profecía y condujeron a la concentración de poder. El Estado se fue deshaciendo del sector privado, ya ahuyentado, expropiado o confiscado, y fue ocupando un rol todopoderoso como productor de bienes. Nuestras industrias se redujeron a un número mínimo de jugadores, mezcla de nuevos ricos patrocinados por la revolución o viejos productores que aguantaron estoicamente

Esa fue la cola que lo mantuvo adherido al poder: su concepción económica contribuyó al proceso de concentración de poder que el régimen de Hugo Chávez se había propuesto con motivos bastante menos nobles. Por esa razón, Giordani hace bien en presentarse a sí mismo no como un servidor público, sino como un asistente de la revolución. A lo largo de su testimonio deja muchos rastros acerca del uso y abuso de los recursos de la nación en beneficio de esa parcialidad de la que se declara confeso, el sacrificio de los intereses de la nación en el altar de la hegemonía política de su tribu. En esa misma línea de argumentación, reconoce que con el fin de garantizar la victoria electoral de Hugo Chávez en octubre de 2012 se realizó un "esfuerzo económico y financiero que llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos". 

Superada esa fase, según el testimonio del exministro, se dio a la tarea de intentar corregir esos enormes desbalances, pero encontró poco eco en la administración de Maduro. Y es en esta fase de su testimonio en donde se encuentran las mayores claves a lo que está por venir. Sí, Giordani ha concebido esa máquina de fabricar distorsiones y ricos que es nuestra sistema cambiario, y su sola presencia fue siempre un obstáculo contra la introducción de cualquier mecanismo de mercado. Pero quedan los responsables de la "nueva oleada de grandes gastos... decididos sin estudio previo, improvisados de hecho". Queda allí su testimonio acerca de la debilidad y el vacío que rodea la Presidencia y la fragmentación del poder en varios niveles de facto que actúan de forma independiente, y que culminan en "el otorgamiento de recursos masivos a todos quienes lo solicitan sin un programa fiscal". Esos, los responsables de la expansión que ha llevado el déficit a niveles sin precedentes y forzado a imprimir dinero a mansalva, siguen allí. También siguen allí los responsables y principales beneficiados de las expropiaciones, haciendo un esfuerzo inútil por poner también esa carga sobre los hombros del Monje. Y así sucesivamente. Basta con dividir las políticas económicas más destructivas en tramos e identificar sus responsables para darse cuenta de que en su mayoría siguen allí. Lo llevan en el ADN, y con ese ADN no hay reforma que valga.

@miguelsantos12

miércoles, 18 de junio de 2014

Venezuela: El vaso roto

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 18 de junio de 2014  12:00 AM
La economía es una ciencia muy rica o muy pobre, según se le quiera ver. A ratos, los mismos hechos se pueden interpretar de muy distintas maneras, dependiendo del cristal con que se miren. Ahora bien, este margen de interpretación no debería ser tan amplio, no debería quedar todo restringido al arte de la argumentación inteligente y la filigrana. Nuestra realidad económica debe ser interpretable y predecible dentro de ciertos límites. Y es allí, en el margen de esos límites, en donde encuentro diferencias significativas con la forma en que algunos colegas han escogido describir la realidad venezolana.

Desde la muerte de Hugo Chávez el Gobierno viene atragantándose con un proceso de ajuste económico que ha sido impulsado más por la necesidad que por la convicción. Se agotaron las divisas para importar barato, por lo que debieron devaluar la tasa oficial en varios tramos. Se alcanzó una cota imposible en el déficit fiscal, lo que obligó a decretar una caída significativa en el salario mínimo real. Desaparecieron la mayoría de los bienes básicos de los anaqueles, lo que forzó a relajar el control de precios. A partir de allí, han venido trastabillando con promesas que algunos han comprado a valor facial (Sicad II no tendrá ningún tipo de restricciones, equivale a la liberación efectiva del control de cambio; Pdvsa venderá divisas en el Sicad y absorberá liquidez) y otros han recibido con escepticismo. Ha sido un proceso muy gradual, para quienes creen que el Gobierno está ya comprado (o vendido, vaya usted a saber) a la idea de un ajuste ortodoxo; o errático, para quienes creemos que han ido tratando de resolver cuellos de botella puntuales y aislados sin una concepción integral y con el mismo ADN de estos quince años.

El financiamiento del BCV a Pdvsa en mayo de este año fue 132% mayor, lo que a su vez produjo una aceleración en el crecimiento de las monedas y billetes en nada menos que 85% anual. El gasto del gobierno central creció 27% en términos reales entre abril y mayo. La unificación cambiaria no se produjo, siguen liquidándose divisas de forma caprichosa a cada una de las tres tasas oficiales; y el paralelo se mantiene 40% por encima de la mayor de ellas. Ya transcurrida la mitad del año, los signos de ajuste son muy modestos. A este ritmo, el efecto fiscal de la devaluación podría ser un 7% del PIB, menos de la mitad del déficit registrado al cierre del año pasado.

Algunas bancas de inversión siguen haciendo énfasis en presentar el "vaso medio lleno". En uno de sus últimos reportes, hacen énfasis en que la salida de Giordani representa la caída del ala más radical del socialismo, y anuncia el inicio de un período pragmático que traerá consigo un ajuste ortodoxo de las cuentas fiscales, cambiarias y monetarias. En soporte de esta hipótesis, citan el hecho de que en abril y mayo -un período que aproximadamente coincide con la creación del Sicad II- la base monetaria ha caído 3%.

Tengo para mí que esta línea de argumentación no solo es limitada, sino que parte de un conjunto de supuestos muy cuestionables. El más importante de todos, es que Ramírez y Merentes son una suerte de Tim Geithner y Larry Summers, neutralizados y marginados durante quince años por la figura todopoderosa de Giordani. Ido el monje, no tardarán en caer los fundamentos de la política económica que nos llevó a malbaratar la bonanza económica más prolongada de nuestra historia. Ahora bien: ¿no fue Merentes que aprobó y defendió la figura de las "reservas excedentarias", que llevó al traspaso de decenas de billones de dólares del BCV a fondos que el Gobierno maneja y sobre los cuales no existe ningún tipo de rendición de cuentas? ¿No ha sido bajo la presidencia de Merentes que se disparó el financiamiento monetario a Pdvsa y se destruyó el poder adquisitivo de nuestra moneda? ¿No ha sido con la venia de Ramírez que nuestra producción petrolera se vino abajo en estos quince años?

La caída en la base monetaria sí ha ocurrido, pero este hecho no conduce necesariamente a aquellas conclusiones. Por decir lo menos, comparar crecimientos de liquidez y base monetaria semanales (en lugar de anuales) ignora el efecto estacional en la ejecución del gasto: hay meses en donde se gasta mucho más que en otros. Por ejemplo, entre abril y mayo de los años 2013 (0,3%), 2012 (-6,4%) y 2010 (-2,4%), la base monetaria experimentó estancamientos o caídas similares y aún mayores, sin que eso signifique que se realizó un ajuste económico ortodoxo.

Más que medio lleno o medio vacío, el vaso nuestro lo que está es roto. El daño a nuestra capacidad productiva y la destrucción del sistema de precios como mecanismo de asignación de recursos, no son cosas que se corrijan cambiando una celda de Excel aquí y otra allá. Y muchos menos si quienes ahora se nos vienen a vender como pragmáticos son los mismos que llevan ahí quince años jugando al monopolio estatal y plagando el sistema de referencias circulares.

@miguelsantos12

lunes, 16 de junio de 2014

Cuatro días en Japón

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 11 de junio de 2014  12:00 AM
El aeropuerto de Narita se encuentra cerca de la costa este de Japón. Apenas aterrizar, se siente el ambiente frío e impersonal que caracteriza los terminales, pero hay algunas cosas que llaman la atención aún al viajero distraído y atontado por la enorme diferencia de horas. El cielo gris a ratos invita a pensar si no será una cubierta. Y es que para el que pone un pie aquí por primera vez, para quien solo cuenta con una secuencia de imágenes mentales y aéreas derivadas de novelas, cuentos, noticias, y mitos gerenciales, cualquier cosa es posible. La lluvia pertinaz, bastante más espesa que la garúa de Dublín o Londres, pero menos densa que las monzónicas de Delhi. La eficiencia de las taquillas de inmigración, cuya economía va mucho más allá del tiempo. Se intercambian las miradas y los gestos mínimos, poca o ninguna palabra de por medio. Todo parece fluir, no hay momento de confusión o sorpresa. Unos días después, durante una visita a la casa matriz de Toyota, una de sus empleadas me dará una fórmula sencilla para entender mejor la mecánica de esta sociedad: "Japón es un país de pocas sorpresas: Uno se levanta en la mañana, se desenvuelve y va a lugares en donde espera que ocurran ciertas cosas, y esas cosas tienden a ocurrir según lo esperado".

Las más devastadoras de esas pocas sorpresas no suelen venir del desenvolvimiento humano. Japón es uno de los países más propensos a sufrir catástrofes naturales, en particular terremotos y tsunamis. La forma en que los japoneses se preparan y reaccionan en estos eventos es una ventana única para entender el carácter de sus ciudadanos. Y dentro de esa ventana, a su vez, hay otra ventana: NHK TV. La estación de televisión privada se financia en un 96% con el dinero que paga cada uno de sus contribuyentes, a razón de veintiún dólares al mes. No recibe subvenciones del Estado, tampoco hace publicidad. NHK TV es una suerte de BBC japonesa con esteroides. ¿Veintiún dólares al mes por un solo canal, cuya actividad se centra alrededor de noticias, cultura, y en especial prevención, detección, y reacción en caso de desastres naturales? Para entenderlo mejor basta con revisar la cobertura de NHK duran- te el terremoto de la costa del Pacífico en la región de Tohoku (nombre oficial).

NHK posee equipos de detección que opera en coordinación con la Agencia Meteorológica del Japón. Ese día, 11 de marzo de 2011, se encontraba cubriendo una sesión en la Cámara de Diputados cuando detecta la aproximación del terremoto. Entiéndase bien: la agencia de noticias detecta su ocurrencia mucho antes de que sus efectos sean sentidos en la isla y procede a alertar a la población. Mientras la sesión en la Cámara de Diputados continúa en pantalla, un pequeño cintillo que cubre un cuarto de la pantalla en su parte inferior empieza a alertar a la población. La voz del narrador es monótona; su hablar no denota ningún gesto de angustia o desesperación: "Se aproxima un terremoto... favor proceder con calma, evacuar los edificios en la forma indicada, y proteger la cabeza de los objetos que puedan estar siendo desplazados por el movimiento... ". Los propios diputados de la sesión tardarán algo en reaccionar y, una vez en movimiento, no dan más señal de alarma de la que pudiera dar aquí Henry Ramos Allup saliendo del hemiciclo a buscar un marroncito. El peor terremoto de la historia del Japón se llevará consigo algo más de 5.000 vidas, más o menos cuatro meses de muertes en Venezuela. Pero no tiene caso lamentarse: Para hacer más, habría que saber más.

Ya en la calle, las pasarelas de peatones le dan a uno la sensación de estarse desplazando por los tentáculos de un pulpo, que a ratos se eleva por encima de la superficie de la calle y a ratos penetra el subsuelo y se esparce por una madeja de corredores subterráneos infinitos llenos de tiendas y restaurantes. Entrada la noche, caminando bajo la lluvia por los distritos de Guinza y Shinjuku, la gente, aún en ropas de trabajo, luce tranquila, sin euforia, con cierta determinación que va mucho más allá del entusiasmo repentino que nos caracteriza. Arriba en los rascacielos aún están encendidas algunas luces, veo desde aquí a un empleado de traje que se desplaza de un lugar a otro y a ratos se inclina sobre un escritorio próximo a la ventana a revisar unos papeles. No puedo dejar de pensar en tantas modas gerenciales que nos solían enseñar en la universidad, "método Taguchi""calidad total""diseño robusto","justo a tiempo (JIT)". Decenas de nombres y expresiones vacías que impregnaban nuestro vocabulario y se sucedían unas a otras sin ninguna intención de recapitular o adaptar, the new new thing"viene del Japón". Mera venta de ilusiones y fabricantes de sueños. No tiene sentido hablar y repetir las formas, sin estar al tanto del fondo que las hace posible, y bajo el cual esas formas son capaces de producir resultados.

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¿Quién no ha robado en el mes de Abril?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 28 de mayo de 2014  12:00 AM
Políticamente, Venezuela luce dividida en dos partes relativamente iguales, convencidas de sus propias ideas, cuyos extremos desprecian las motivaciones de otros y estarían dispuestos a mantener o tomar el poder a cualquier precio. Ya lo dijo Pepe Mujica, en lo que ha sido acaso su única declaración sensata en relación con Venezuela, nadie va a poder gobernar con el 50% del país. Siendo así, se hace necesario un liderazgo capaz de articular una visión común y conformar una mayoría significativa, con base en una narrativa integradora alrededor de los principales problemas de la gente y sus correspondientes soluciones. Tengo para mí que esa narrativa se debe construir alrededor de los valores de la paz, la esperanza y la alegría; en contraposición a la lucha permanente, la desesperación o el sacrificio.

Visión

Usted puede pensar: "Ajá, ¿y con qué se come eso?". Lo que pasa es que antes de empezar a comer hay que ponerse de acuerdo en qué es lo que se va a cocinar. No todo el mundo está de acuerdo con esa visión. Ya he escuchado varias veces por ahí, de gente de buen pensar y buena preparación, que las mayorías se constituyen "con posterioridad a los hechos", citando a destajo algunos elementos de nuestra accidentada y desmembrada historia, muy particularmente los que giraron alrededor del 23 de enero de 1958. No quiero decir que en aquél entonces fue diferente -desconozco los detalles- pero no se trata de eso. Se trata de que no siempre se debe evaluar las cosas desde el punto de vista de lo que funciona y de lo que no, sino desde los principios que las fundamentan, y de las cosas en las que creemos y en las que no creemos. 

Eso de la mayoría que se conforma "con posterioridad a los hechos", me suena francamente a Von Bismarck ("al pueblo se le debe dar lo mejor, pero ellos no lo saben"). Una línea de argumentación peligrosa que se aproxima demasiado a la de aquellos a los que decimos adversar.

No se trataba de política, en cualquier caso, aunque se me haya hecho largo el preámbulo. Se trata de reconocer, que si bien en la política hará falta un compromiso común para reconocer al otro, en economía la revolución está dinamitando cada vez más las posibilidades de un ajuste gradual. Se entiende que la gradualidad en economía no es un tema de eficiencia, sino más bien de si tienes suficiente dinero para ser gradual o no. No se discute si conviene alinear el consumo con la producción, los ingresos con los gastos, la tasa de crecimiento con el interés que pagamos por la deuda, de una sola vez o de a poco, sino si tendremos suficiente dinero.

Abril, en ese sentido, ha sido uno de los meses más desesperanzadores. Muchos creyeron que el Sicad-II representaría el levantamiento de facto del control de cambio. Se habló inclusive de que Pdvsa vendería dólares a la tasa Sicad-II e iría pagando la descomunal deuda que ha ido acumulando con el Banco Central de Venezuela (BCV). De ser así, se hubiese producido una absorción de liquidez que serviría como dique de contención a la inflación. Se habló de la eliminación de controles de precios y de cambio. Nada de eso ha ocurrido.

En abril, la cantidad de dinero que ha fluido del BCV a Pdvsa ha sido positiva en términos netos, es decir, el financiamiento monetario ha excedido con mucho a cualquier eventual amortización de deuda. El dinero base ha crecido 95% en los últimos doce meses. Peor aun, fuentes internas en el BCV indican que la cantidad de dólares entregados por Pdvsa en abril apenas alcanzó los 2.000 millones, cuando se preveían unos 3.500 millones que resultarían en un total anual de 42.000 millones de dólares al año. No era mucho pedir: puestos a comprarles las cifras al BCV a valor facial, eso representa menos de 50% de nuestras exportaciones.

Cada día hay más evidencias de que el emperador va desnudo. Y no es que va desnudo ahora, lleva rato en eso. Aún así, hay muchos que creen en las disponibilidades de efectivo ex reservas en el exterior, y en la unificación cambiaria. En mi opinión, no puede haber unificación sin acabar con la brutal represión que remunera depósitos a 15% con inflación de 60%. Visto así, el sacrificio económico de hoy no es un paso necesario para la salud financiera, sino más bien una suerte de serpiente que se muerde la cola y se retuerce, un ciclo vicioso que se retroalimenta sin fin. Aunque haya quien vender y venderse como el salvador a muy bajo costo, cada día es más evidente que en materia económica quedará muy poco espacio para medias tintas.

@miguelsantos12

¿Y dónde está el piloto?

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 21 de mayo de 2014  12:00 AM
A ratos, la economía y el país en su conjunto parecieran seguir el guión de la saga de películas de los años ochenta ¿Dónde está el piloto? Palabras más, palabras menos, recuerdo que una tenía que ver con un vuelo en donde la tripulación en pleno enfermaba (alguno acaso moría); otra con un error de computación que lanzaba un avión comercial al espacio, en donde se encuentra a la deriva y sin rumbo fijo. En todo caso, los mandos debían ser asumidos por una serie de personajes improvisados, con conocimientos básicos de vuelo adquiridos en una lectura de Selecciones apurada en algún consultorio médico.

Esta secuencia de imágenes se me ha venido a la mente durante una reunión que hemos realizado varios economistas venezolanos para discutir la situación del país. Nos reunimos, por encima de todo, para especular. A fin de cuentas, el tesoro público ha sido quebrado en varios pedazos y la magnitud del déficit solo se puede aproximar. El BCV ha convertido sus comunicados en panfletos de propaganda, y esconde, retarda y manipula las cifras de inflación y escasez. Se dice que tenemos dinero en unos fondos sobre los cuales no existe ningún reporte formal, ninguna certeza, ningún mecanismo de rendición de cuentas.

Siendo así, es natural que nuestras principales diferencias hayan girado alrededor de estos temas. Quisiera centrarme aquí en tres aspectos en particular. Existen diferencias acerca de la magnitud de los activos que mantiene el gobierno en moneda extranjera (fuera de reservas). Algunos le compran la cifra al BCV a valor facial, o bien realizan ajustes. Otros, en cambio, somos más escépticos. Durante ambas campañas electorales hicimos contactos con gente dentro de la administración que nos advirtió que no habría allí más de 6.000 o 7.000 millones de dólares (hace uno o dos años). Además, me asiste la duda de por qué dejaron llegar la situación de inflación y escasez hasta aquí, si tenían lo que otros dicen que tenían y tienen, ahorrados en el exterior. La versión según la cual hay problemas internos en la toma de decisiones no me alcanza, pero se me hace igual de etérea que mi propia argumentación. Ese es el país que tenemos.

Otra diferencia radica en la medida en que cada uno cree que la inflación ya ha incorporado los efectos de la devaluación. Algunos creen que sí, y citan como evidencia la correspondencia entre los movimientos de precios al detal en mercados informales y el mercado paralelo. No descarto la evidencia, pero tampoco la compro del todo. A tasa de cambio promedio (en 2013: 32 bolívares por dólar), nuestra relación de deuda a PIB se aproxima a 140%; a 6,30 no llega a 30%. Una de dos: O toda la inflación proveniente de la macrodevaluación aún no ha sido incorporada en los precios, o ya lo fue y nuestra relación deuda a PIB es un escándalo. Me quedo con la primera: Aún hay muchos productos con aumentos de 200% y 300% aún pendientes de autorización del gobierno.

La última diferencia significativa es en qué medida la apertura de Sicad II contribuye a mejorar el balance fiscal. Hay algunos que creen que la devaluación eliminará el déficit y la economía se verá mucho mejor en 2015 (en línea con eso, también creen que hay fondos significativos ex reservas y que lo peor de la inflación ya pasó). Yo creo que la contribución de la devaluación podría reducir el déficit a la mitad, porque aún veo muchas divisas liquidadas a 6,30 (Cencoex), a 11,40 (Sicad I), y no creo en la unificación cambiaria.

¿Por qué? El año pasado, el gobierno sacó 10% del PIB en ingresos fiscales imprimiendo dinero y otros 6% del PIB vía represión financiera. Por más que contribuya la devaluación, sería necesario imprimir dinero y mantener tasas de interés negativas. Y así: ¿cómo se libera el cambio sin que haya una fuga de capital? Por otro lado, si el año que viene queremos subir el gasto por inflación, y tenemos los mismos dólares (las exportaciones petroleras están cayendo): ¿cómo lo vamos a hacer sin generar otra macrodevaluación? Es importante no confundir entre lo que funciona en Excel y la vida real allá afuera.

Más allá del recorte en importaciones (privadas) y la caída real de los salarios, no hay mayores signos de ajuste. Siguen imprimiendo billete (95% en doce meses), mantienen liquidaciones a 6,30, ponen multas y cierran locales con base en la ley de máxima ganancia, y aumentan el peso de las importaciones públicas sobre el total. Viven improvisando el día a día, y jugando con la aprobación y el escenario electoral. Chávez se fue y les (nos) dejó la cuenta. Ahora alguien debe pagar. Ellos quieren que sigamos pagando nosotros, y mantenerse ahí. Siendo así, no hay corrección posible. Pierden el pelo, no las mañas.

@miguelsantos12

La vida después de la MUD

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MIGUEL ÁNGEL SANTOS |  EL UNIVERSAL
miércoles 14 de mayo de 2014  12:00 AM
Tengo algunos amigos, de buena pluma y buen pensar, que han decidido dejar sus espacios en la prensa nacional porque se encuentran embargados por la enorme confusión que reina en Venezuela. Es una postura honesta, que no se puede criticar, pero de la que sí se puede diferir. En mi caso particular, creí siempre que aún en tiempos de desconcierto el reconocimiento de la incapacidad propia para interpretar las claves del país podía dar al lector una sensación de proximidad, mezcla de compañía e identificación. No todo puede ser prescribir y diagnosticar, a ratos uno se vuelve un ser transitable, habitado por fantasmas inestables, que en alguna medida pueden hacerle otros menos incómoda su propia volubilidad.

En ese orden de ideas, pocas cosas más desconcertantes que los testimonios de la audiencia en el Senado de Estados Unidos ocurrida unos días atrás. Allí se discutía la posibilidad de sanciones contra individuos responsables por la violación de derechos humanos en Venezuela o que se hayan enriquecido de forma ilícita durante los últimos quince años. Para evitar mayor confusión me di a la tarea de escuchar y releer los testimonios, una labor aconsejable que le recomiendo a todos los que sientan el impulso repentino de opinar sobre este (o cualquier otro) tema. No se trataba de evaluar sanciones comerciales, embargos petroleros, o ninguna otra medida de penalización a la economía del país en su conjunto. Como enfatizó el Senador Marco Rubio (Florida): "El propósito de esta audiencia es discutir un proyecto de ley... para sancionar individuos relacionados con o en el gobierno de Venezuela por violaciones a los derechos humanos cometidos contra su propia gente... estamos hablando de individuos responsables por violaciones a los derechos humanos... gente que viaja impunemente a Estados Unidos, adquieren propiedades, invierten en nuestros bancos, envían a sus hijos a nuestras escuelas, y vienen a pasar sus fines de semana en el estado de Florida".

Dentro de ese contexto, se interpeló a la Subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson. Pregunta: ¿Puede decirnos quién en la oposición venezolana le ha solicitado no imponer sanciones a quienes han violado los derechos humanos, alegando que eso podría interferir en el proceso de diálogo? Respuesta de Jacobson, los ojos desorbitados, la voz temblorosa, dubitativa: "No me siento cómoda sentada aquí dándole nombres de individuos... miembros de la MUD que están participando en el diálogo han discutido esto con nosotros... ".

Esos son los hechos. A partir de allí surgen un sinfín de preguntas y no menos interpretaciones. Las primeras son relativas a la propia MUD: ¿Quiénes se manifestaron en contra de sanciones a violadores de derechos humanos y otros asociados o miembros del gobierno que se hayan enriquecido de forma grotesca, desproporcionada e inexplicable durante estos quince años? ¿A nombre de quién han hecho esa solicitud? La aclaratoria pública de la MUD no sólo es insuficiente, sino más bien inapropiada, pues alude a un proceso de sanciones comerciales que no había sido planteado. Hay otras cavilaciones todavía más sombrías.

¿No sabía la Subsecretaria Jacobson que una declaración así acabaría por dinamitar al único (con todas sus imperfecciones) mecanismo de coordinación de la oposición venezolana? Para una funcionaria de su rango, esa omisión no sólo es inadmisible, también es improbable. Y si estaba al tanto: ¿Cuál era su intención? ¿A quién beneficia la Subsecretaria declarando bajo juramento que miembros de la MUDA que participan en las negociaciones con el gobierno (no hay muchos... ) le habían hecho esa solicitud? ¿Por qué el gobierno de Nicolás Maduro ha acelerado la represión y la violencia en contra de los manifestantes en la víspera de esta discusión? ¿Sabía que este punto saldría a colación y buscó una reacción virulenta que justificara la propaganda del "enemigo externo"?

Lo que sí no es especulación es que tanto la oposición como el gobierno atraviesan su peor hora. Como quiera que me preocupa mucho más la primera, como se me hace evidente que cada quien dando un palo por su lado no va a ser capaz de dar al traste con el gobierno, como entiendo que difícilmente algo nos haga más daño ahora que la división, me preocupa qué será de nosotros sin un mecanismo coordinador. A fin de cuentas, duélale a quien la duela, la MUD, o cualquier otra instancia similar con otro nombre y acaso también con otros representantes, es indispensable para promover una estrategia unitaria, una acción colectiva coordinada y coherente que maximice las probabilidades de restaurar la alternabilidad del poder en Venezuela.

@miguelsantos12